Pedro Sánchez siempre ha jugado a la ambigüedad con respecto a Nicolás Maduro. Y nunca ha desautorizado las gestiones en la sombra de José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente socialista, muy próximo al régimen. Ahora, tras el bombardeo de la Administración de Donald Trump a Caracas, la posición del Ejecutivo español fue de contención, llamando a la desescalada y ofreciéndose a mediar.
El Gobierno español se ha cuidado siempre de utilizar expresiones que pudiesen enfadar a Nicolás Maduro, y de ahí que haya evitado hablar de “dictadura” en Venezuela o calificarle de “dictador”, a excepción de Óscar Puente o Margarita Robles, lo que generó un fuerte revuelo. En el lado de Sumar del Gobierno, la sintonía con el régimen era incluso mayor, evitando denunciar la falta de democracia en Venezuela.

Como prueba de esta tibieza, evitó reconocer a Edmundo González como presidente electo del país aunque sí trabajó para darle asilo en Madrid, España. Es verdad que el Gobierno no reconoció la victoria de Maduro en las elecciones del 28 de julio de 2024, pero Rodríguez Zapatero fue uno de los observadores internacionales que acudió a revisar las garantías democráticas de la jornada electoral y evitó cuestionar su victoria, pese a que nunca presentó las actas electorales.
El Ejecutivo tampoco quiso felicitar felicitar a Corina Machado cuando ganó el nobel de la Paz, bajo la excusa de que no se “pronunciaba” sobre los ganadores del Nobel, pese a que sí lo había hecho en otras ocasiones.
El silencio del PSOE se une al de Zapatero, conocido por su amistad con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, sus vínculos con el régimen o su labor de mediador con Estados Unidos. Unas gestiones que Moncloa siempre ha visto con buenos ojos. Zapatero llegó a posar junto a la vicepresidenta de Maduro en un encuentro del grupo de Puebla en plenas investigaciones de las conexiones entre Venezuela y Air Europa en el marco del caso Koldo.
Los socios presionan a Sánchez
Tras el punto de inflexión de este sábado, Sánchez subrayó que “hay que respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas”. “El Gobierno de España está haciendo un seguimiento exhaustivo de los acontecimientos en Venezuela. Nuestra Embajada y consulados están operativos”, añadió en redes.

La prudencia de Sánchez, evitando a su vez un choque directo con Estados Unidos, también generó las críticas de sus socios. Todos los aliados de izquierda le exigieron que elevara la voz contra los ataques y se alineara con el régimen chavista.
Desde Sumar, que forma parte del Ejecutivo, denunciaron que el ataque constituye una “gravísima violación” de la Carta de Naciones Unidas, además de “una agresión unilateral injustificada” y un acto de “piratería imperialista” contra un Estado miembro de Naciones Unidas.
Por su parte, desde Podemos instaron a Sánchez a tomar partido ante los bombardeos a través de la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la salida de España de la OTAN. “Es una vergüenza”, tildó Ione Belarra tras que Sánchez solo apelara a la “desescalada” y a la “responsabilidad”, en un primer momento. Los morados saldrán hoy a la calle a protestar contra la intervención militar de Maduro en una concentración frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid.
Sánchez, horas después, fue endureciendo su posición -como pedían los socios- al asegurar que no reconocería ” la intervención de Estados Unidos en Venezuela al considerar que “viola el derecho internacional” y empuja a la región “a un horizonte de incertidumbre y belicismo”.
El PP exige una transición democrática con Corina al frente
Del otro lado, el PP, que defendió un camino democrático para Venezuela. Alberto Núñez Feijóo reivindicó para Venezuela una “transición democrática”, aunque evitó condenar frontalmente los ataques de Estados Unidos. “Venezuela ha sufrido una férrea dictadura”, sentenció, para después reclamar un “futuro sin represión y con una transición democrática bajo el liderazgo del presidente electo” y de María Corina Machado. El PP llegó a felicitarse de que el “dicador Maduro caiga” tras la operación militar de Estados Unidos y exigió una transición democrática de la mano de la líder venezolana antes de que Donald Trump descartara apoyar a Machado como vía para encauzar la situación.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien no dudó en calificar a Maduro como un “dictador “. “La caída del régimen y la vuelta de la democracia a Venezuela con la Nobel de la Paz María Corina Machado, es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos”, valoró. Además, denunció que el Gobierno no había estado en los “pasos más valientes” que se han dado para “liberar al pueblo de Venezuela” y reclamó explicaciones. “Las únicas dictaduras del mundo son de izquierdas”, criticó.



