Trump asumirá el control de Venezuela y descarta apoyar a Machado: “No tiene el respeto del país”

El presidente estadounidense compara la operación militar con acciones contra Irán y proclama una tutela política sobre el país sudamericano

El presidente de Estados Unidos. Donald Trump.
EFE

Donald Trump ha anunciado este sábado desde Mar-a-Lago, su residencia privada en Florida, que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hasta que sea posible una “transición segura, adecuada y juiciosa”, tras la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense de gran escala. El anuncio, realizado fuera de los canales institucionales habituales, ha abierto una crisis política, jurídica y diplomática de alcance continental.

En una comparecencia cargada de retórica bélica, Trump ha descrito la acción como un “asalto no visto desde la Segunda Guerra Mundial” y como “una de las demostraciones de poder, eficacia y competencia estadounidense más impresionantes de la historia”. El presidente ha asegurado que la operación ha dejado “completamente inutilizadas” todas las capacidades militares venezolanas y que se ha saldado sin bajas estadounidenses ni pérdidas de material.

Trump ha justificado la decisión de asumir un control temporal del país por el vacío de poder generado tras la captura de Maduro. “No queremos que llegue otra persona y tengamos la misma situación”, ha afirmado. Según su versión, Washington permanecerá al frente del proceso hasta garantizar una transición que evite el retorno del actual sistema de poder.

El mandatario ha comparado la operación con Midnight Hammer, la misión ejecutada contra instalaciones nucleares iraníes el pasado julio, y con el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en 2020. En ese marco, ha presentado la acción en Venezuela como una operación quirúrgica y total, destinada a desmantelar un régimen al que acusó de narcoterrorismo.

Desde Mar-a-Lago, y no desde la Casa Blanca, Trump ha trazado así un escenario de precisión y exhibición de fuerza militar, mientras manda un mensaje de tutela política a los venezolanos exiliados, advierte implícitamente a otros gobiernos hostiles a Washington. “Han estado mandando narcotraficantes a Estados Unidos, pero ya no lo van a hacer. Han hecho que perdamos billones de dólares, nunca tuvimos un presidente que decidiera hacer nada sobre ello”, ha dicho alabándose a sí mismo. “Nos han estado robando y no vamos a permitir que nos sigan robando. A todo el resto de líderes queremos decirles que lo que le ha pasado a Maduro le puede pasar a ellos también, lo que hemos hecho es justo para su pueblo. Por fin, la gente de Venezuela es libre”.

Un mensaje que, más allá de Venezuela, reabre viejas heridas y coloca al sistema internacional ante una de sus pruebas más delicadas en décadas. “Ningún país es capaz de llevar una operación como esta. Nosotros vamos a dirigir el país y nos van a pagar por ello. Los venezolanos son libres. Vamos a estar seguros de que el país está dirigido de forma correcta”.

“Ataque a gran escala”

Horas antes, Trump había anunciado en su red Truth Social que Estados Unidos había llevado a cabo un “ataque a gran escala” contra Venezuela y que Maduro había sido “capturado y sacado del país”. El presidente difundió incluso una imagen del mandatario venezolano a bordo del buque de guerra USS Iwo Jima, donde, según Washington, permanece retenido.

La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, confirmó posteriormente que Maduro y Flores han sido imputados en el distrito sur de Nueva York por delitos de narcotráfico y terrorismo. “Se enfrentarán a todo el peso de la justicia estadounidense”, afirmó en la red social X. Trump reiteró que ambos serán trasladados a Nueva York para comparecer ante la justicia federal.

Desde Caracas, la respuesta fue inmediata. El Gobierno venezolano denunció una “agresión militar” por parte de Estados Unidos y anunció la declaración de emergencia nacional. En un comunicado, las autoridades informaron de ataques en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, y llamaron a las fuerzas políticas y sociales a “activar planes de movilización”.

Testigos en la capital venezolana reportaron al menos siete explosiones y el sobrevuelo de aeronaves a baja altura alrededor de las dos de la madrugada del sábado. Las autoridades locales no han confirmado el alcance exacto de los daños ni el número de víctimas.

El anuncio estadounidense plantea interrogantes de enorme calado. Trump no aclaró bajo qué base legal se ejecutó la operación ni qué mandato internacional ampara la captura de un jefe de Estado en ejercicio y la posterior asunción de funciones de gobierno por parte de una potencia extranjera. Tampoco se ha producido, hasta ahora, una comparecencia formal del Pentágono o del Congreso que respalde institucionalmente la intervención.

La evocación implícita de precedentes como Panamá —donde Manuel Antonio Noriega fue capturado tras una invasión estadounidense en 1989— refuerza la percepción de un retorno a una política de intervención directa en América Latina, ahora envuelta en un discurso de lucha contra el narcotráfico y restauración del orden.