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¿Qué es la “Junta de la Paz” de Trump?

La institución impulsada por la Casa Blanca, que pretende liderar la reconstrucción y gobernabilidad del enclave palestino al margen de Naciones Unidas, trata de consolidar el frágil alto al fuego vigente entre Hamás e Israel

Trump
El presidente Trump sujeta la carta fundacional de la "Junta de la Paz"
Efe

Con la imposición del alto al fuego a finales de setiembre de 2025, Donald Trump vaticinó una nueva era de paz para Oriente Medio. Con su golpe sobre la mesa, el presidente estadounidense logró frenar los bombardeos y muertes diarias en Gaza, la liberación de los rehenes israelíes vivos secuestrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, y el inicio de la primera fase de su propuesta, que en powerpoints presenta la Franja como una nueva urbe futurista con rascacielos y oportunidades empresariales para la región.

Sobre el terreno, la situación dista de los planes que sueñan Trump y sus asesores más cercanos. Hamás no ha entregado las armas -ni parece dispuesto a hacerlo-, el Ejército israelí controla todavía el 50% del territorio, no se han desplegado fuerzas de paz internacionales, ni se ha avanzado en la formación de un gobierno de transición palestino. Paulatinamente, se está volviendo al estatus quo vigente antes de la guerra que ha cambiado el destino de la región.

Quiénes son los integrantes de la “Junta de Paz” de Trump

Un mes después de la ceremonia inaugural en el Foro Económico de Davos, la Administración Trump recibe este jueves a los integrantes de la “Junta de la Paz”, tras anunciar que sus integrantes ya han aportado unos cinco billones de dólares destinados a la reconstrucción. Se estima que cerca del 80% de las infraestructuras quedaron destruidas o dañadas por la ofensiva militar israelí. Pese a la reapertura parcial del cruce de Rafah -frontera con Egipto-, Israel todavía no permite la entrada masiva de materiales de reconstrucción, por lo que la mayoría de los gazatíes malviven en tiendas de campaña o estructuras semiderruidas.

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El presidente de Estados Unidos Donald Trump, junto al primer ministro de Mongolia, Gombojav Zandanshatar, durante la ceremonia de inauguración
Efe

De los 60 países invitados a formar parte de la junta, 27 han aceptado la invitación. Desde Europa, solamente participan Bulgaria, Hungría, Albania y Kosovo. Italia, Chipre, Grecia y Rumanía aceptaron formar parte como “observadores”, sin capacidad de decisión. El presidente de Argentina, Javier Milei, y de Paraguay, Santiago Peña, (miembros de pleno derecho) asistirán en persona este jueves a la reunión en Washington.

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quiso aclarar “ciertas cuestiones” sobre la carta fundacional, por lo que envió en su lugar a Dubravka Suica, comisaria europea para el Mediterráneo.

“La Junta de la Paz tiene un potencial sin límites. En octubre anuncié un plan para el fin del conflicto en Gaza, y nuestra visión fue adoptada por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU. Poco después, entregamos ayuda humanitaria a una velocidad récord, y logramos la liberación de todos los rehenes, vivos y muertos”, presumió Trump en su red Truth Social.

Qué hace la “Junta de Paz”

En la invitación enviada a los participantes, se estipula que la junta “unificará países, instituciones y colaboradores en la campaña para reconstrucción, que consolidará las bases para la prosperidad y un futuro positivo para Gaza”. Según dos oficiales estadounidenses citados por Reuters, la Casa Blanca pretende anunciar que varios países enviaran miles de soldados a la Franja para garantizar la seguridad.

Nikolai Mladenov, ex enviado especial de la ONU a Oriente Medio y nombrado director general de la “Junta de la Paz”, desgranó en la Conferencia de Múnich la estrategia que se pretende implantar. “Gaza necesita ser administrada por un ejecutivo de transición”, indicó en referencia al consejo de tecnócratas anunciado -con líderes palestinos locales-, que teóricamente será supervisado por la junta.

GAza
Gazatíes observan desde un edificio destruido en Al Shatea, Gaza
EFe

El objetivo decretado es desmilitarizar a todas las facciones armadas palestinas, y que el nuevo gobierno administre la seguridad. “No sólo Hamás, sino también la Yihad Islámica y muchos otros que tienen armas, túneles e instalaciones de producción dentro de Gaza, deben desarmarse”, declaró Mladenov. Y avisó: “si no pasamos a la segunda fase de la tregua, volveremos a la segunda fase de la guerra”.

Países como Francia dudan de la viabilidad de la “Junta de la Paz”, dado que temen que acaben sobreponiéndose a las funciones de la ONU. Otra preocupación entre los estados invitados es la estructura de la Junta. Actualmente, el presidente de Estados Unidos preside exclusivamente y representa a su país. Por debajo de él se encuentra la Junta, compuesta por los estados miembros, que decide el presupuesto y negocia decisiones conjuntas.

La única mujer que forma parte de la Junta

Por último, hay un consejo ejecutivo con siete miembros -elegidos por Trump-, entre los que figuran el secretario de estado Marco Rubio, el presidente del Banco Mundial Ajay Banga, o Jared Kushner y Steve Witkoff. De facto, esto supone que Trump es quien tiene la última palabra y la capacidad de veto. La única mujer que forma parte de la Junta de la Paz de Trump es Vjosa Osman, presidenta de Kosovo.

Consejo paz de Trump
Lukashenko, Netanyahu, Al Sisi,
Ilhan Aliyev, Viktor Orban, junto a la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani
KiloyCuarto

“El verdadero desafío comenzará cuando las partes deban decidir sobre cuestiones mal planteadas: quién dirige realmente la Franja, quién supervisa la entrada de materiales de doble uso y quién impone el orden al día siguiente”, recordó la analista israelí Ana Brasky en el diario Ma’ariv. Y concluyó: “los países del Golfo y Arabia Saudí no discuten sobre la necesidad de la reconstrucción. Discuten sobre las condiciones que garantizarán que el dinero no se desperdicie en otro ciclo de conflicto”.