Junta de Paz

Indignación en las capitales de la UE por la presencia de la comisaria Suica en la polémica Junta de Paz de Trump

La asistencia de la comisaria Suica a la ONU paralela de Trump "envía una señal equivocada" y la Comisión Europea debería explicarla. La UE "no debería legitimar procesos que debilitan el multilateralismo y socavan su propia credibilidad como actor de paz"

Junta de Paz
La comisaria Suica acude a la polémica Junta de Paz de Trump como "observadora"
KiloyCuarto

La Comisión Europea está en el ojo del huracán tras enviar a la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, a la primera reunión formal de la controvertida Junta de Paz del presidente estadounidense Donald Trump en Washington. La decisión ha desatado la ira de varios Estados miembros de la UE, con Francia a la cabeza de las objeciones institucionales y políticas.

El encuentro, previsto para este jueves, marca la sesión inaugural de un organismo cuyo mandato se ha ampliado mucho más allá de su alcance original. Concebida inicialmente para abordar la reconstrucción en la Franja de Gaza, la Junta de Paz de Trump ha evolucionado desde entonces hasta convertirse en lo que los críticos describen como una estructura paralela diseñada para suplantar a Naciones Unidas, con Trump como su presidente vitalicio.

Protestas por las formas y el fondo

Según informa Euronews, la decisión de la Comisión Europea de enviar a la comisaria tomó por sorpresa a muchas capitales. Durante una reunión de embajadores de la UE celebrada este miércoles, los diplomáticos se quejaron de que la participación de Suica en la ONU paralela de Trump no se había comunicado con antelación y carecía de un mandato claro de los Estados miembros. Es más, algunos advirtieron de que su presencia podría interpretarse como un respaldo colectivo a una iniciativa muy controvertida.

Consejo paz de Trump
Lukashenko, Netanyahu, Al Sisi, Ilhan Aliyev, Viktor Orban, junto a la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani
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La reacción negativa en varias capitales refleja las profundas divisiones existentes en Europa sobre cómo responder a la iniciativa de Trump. Aunque la Junta de la Paz ha sido ampliamente criticada en todo el continente, se espera que algunos líderes europeos asistan a la reunión de Washington. De la UE, solo Hungría y Bulgaria han aceptado formar parte de la junta. Otros países como Grecia e Italia, junto con la Comisión Europea, han optado por asistir como “observadores”, una postura que consideran un intento de evitar enfadar a la Administración estadounidense sin dejar de estar presentes en los debates que afectan a Gaza.

“Incomprensible y grave”

Por el contrario, las principales capitales de Europa, entre ellas París y Madrid, se negaron a participar desde el inicio. Para los gobiernos más reacios, la elección ha sido difícil: equilibrar las relaciones diplomáticas con la Administración Trump y la preocupación de que el nuevo organismo socave el multilateralismo y el derecho internacional. Este jueves estarán presentes en el Instituto de la Paz de Washington, los mandatarios de Argentina, El Salvador, Paraguay, Vietnam e Indonesia.

También ha surgido una fuerte oposición dentro de la Eurocámara. Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado socialista, criticó duramente la decisión de la Comisión.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

“Es incomprensible y grave que la Comisión Europea participe en el Board of Peace, un foro privatizado por Trump, rodeado de líderes autoritarios afines al margen de Naciones Unidas y sin la presencia de los palestinos, que son una parte esencial del conflicto y de cualquier solución. No hay paz posible si quienes deben vivirla no están en la mesa. Y menos aún si se sustituye el derecho internacional por iniciativas unilaterales con claros intereses económicos”, indicó a Artículo14 Javi López. Para el vicepresidente de la Eurocámara, la Unión Europea “no debería legitimar procesos que debilitan el multilateralismo y socavan su propia credibilidad como actor de paz. Además, la gran mayoría de los Estados europeos no participan de ninguna manera, incluida España, que ha liderado la defensa de la solución basada en dos Estados y en un marco verdaderamente internacional”. Según el vicepresidente del Parlamento Europeo, “si la Unión quiere ser respetada en el mundo, no puede aparecer como comparsa de iniciativas que pretenden someterla, sino como defensora firme de una paz justa, inclusiva y duradera”.

Estados Unidos
Donald Trump, junto al primer ministro de Mongolia, Gombojav Zandanshatar, durante el anuncio de la Junta
Efe

Las declaraciones de López se hacen eco de una preocupación más generalizada de que la Junta de Paz margina tanto a la ONU como a la representación palestina, al tiempo que sustituye los marcos establecidos del derecho internacional por iniciativas unilaterales.

“Una señal equivocada”

Renew Europe ha expresado críticas similares y ha advertido de que la asistencia de la comisaria Suica “envía una señal equivocada” y debe explicarse. En una declaración pública, el grupo liberal argumentó que legitimar un organismo que margina a la ONU y abre la puerta a la influencia autocrática va en contra de los principios de la UE, y subrayó que cualquier paz duradera debe basarse en los derechos humanos y el Estado de derecho.

Por ahora, la Comisión Europea aún no ha logrado apaciguar la polémica. Lo que está claro es que la presencia de Suica en Washington ha puesto de manifiesto las profundas divisiones dentro de la UE sobre la Junta de Paz de Trump y sobre hasta qué punto Europa debe comprometerse con iniciativas que muchos consideran que socavan el orden multilateral que dice defender.

Desde Washington, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca calificó este miércoles de “profundamente lamentables” estas críticas. “No creo que la paz deba ser partidista, política ni controvertida”, indicó Karoline Leavitt en declaraciones recogidas por EFE.

Leavitt defendió que Trump “tiene un plan y una visión muy audaces y ambiciosos para reconstruir Gaza”. La portavoz de la Casa Blanca insistió en que “esta es una organización legítima con decenas de países miembros de todo el mundo”. De ahí que muchos en Bruselas crean que la asistencia a la reunión sea un modo de legitimar a la “Junta de la Paz”.