SALUD MENTAL

Cerebro y tráfico: conducir con música o con el ruido del tráfico altera nuestra mente

Un estudio señala que el ruido del tráfico y la música alteran la velocidad y las emociones de nuestros pensamientos al volante

Una mujer ajusta el volumen de la música en su coche
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¿Qué sucede en nuestra mente cuando vamos en transporte público, o conduciendo, se mezclan los ruidos del tráfico y las canciones que escuchamos? Una investigación científica proveniente de Australia indica que transitar o conducir con música puede cambiar tanto nuestra imaginación como nuestra carga emocional.

A través de un particular experimento de visualización, que implicó una simulación y la exposición a diferentes estímulos sonoros, los científicos se encontraron con las capacidades de los sonidos para cambiar nuestra percepción emocional y espaciotemporal.

Conducir con música frente a conducir con el ruido del tráfico

Una investigación científica publicada en la revista Humanities and Social Sciences Communications ha explorado la conexión entre música, tráfico y cerebro.

A través de un estudio de visualización con 107 personas (23 hombres y 84 mujeres), los expertos descubrieron que la música creó un amplio sentimiento positivo en su imaginación.

A través de las melodías, los participantes mostraron señales de que percibieron el tiempo y la distancia del recorrido en coche como mucho más grandes. Además, su actividad mental era mucho más vívida al escuchar las canciones.

Esto sugiere que la música puede dilatar nuestra percepción espaciotemporal. De este modo, nuestra imaginación y nuestra mente pueden llegar “más lejos” y de manera mucho más agradable.

Por otra parte, cuando en el experimento se reprodujeron ruidos habituales del tráfico urbano, los participantes aceleraron sus estímulos.

Los sonidos de coches, cláxones y demás también alimentaron la imaginación de las personas involucradas, mucho más que el silencio absoluto. No obstante, el entorno sonoro hostil les empujaba a “huir” de la situación y a avanzar deprisa en sus imágenes mentales del momento.

Y no sólo eso, pues lo que tenían en mente estas personas eran elementos relacionados con el tráfico, principalmente. Por lo que el estudio concluyó que el ruido de la circulación nos acelera y nos altera, y no deja ningún impacto positivo en nuestra mente.

Qué implicaciones tiene este hallazgo

Una mujer conduce un coche
EFE

Los investigadores también se fijaron en qué sucede en un escenario aún más habitual: conducir con música y con el ruido de la calle.

Al combinar ambos estímulos sonoros, el ruido del tráfico mermó el estímulo emocional positivo de la música, aunque estuviera un poco más alta. La imaginación y la ampliación de la percepción espaciotemporal generadas por las canciones se mantuvieron en los participantes, pero el impacto no fue tan optimista.

Es decir, que la contaminación acústica de la movilidad urbana mientras estamos al volante puede sabotear ese aporte de bienestar y positividad de la música.

Esta investigación, además de ilustrar cómo vivimos las personas la circulación del día a día, también tiene implicaciones para la comunidad de la psicología.

Más allá de probar soluciones para los vehículos, los científicos implicados creen que se debería investigar el impacto de la música en terapias contra ciertas fobias, la ansiedad o incluso el estrés postraumático. Los tratamientos basados en estímulos auditivos y sesiones de guía mental podrían cambiar en el futuro próximo.

A pesar de las limitaciones del estudio, como la limitada participación y las condiciones reducidas del experimento, sí se puede concluir que el ruido y la música impactan de maneras notables en nuestro ritmo de vida. Y también, en nuestra manera de verla, especialmente desde el optimismo y la imaginación en nuestra mente.

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