Ya no es ciencia ficción. Los robots humanoides ya no son meros ensayos en laboratorios de robótica o personajes del cine fantástico. La industria de la robótica humanoide crece, hasta el punto de que para Barclays el mercado despegará hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares en 2035. Actualmente se cifra en 3.000 millones. Ahora los robots humanoides se comercializan para distintos fines: desde mozos de almacén a cuidadores. China es una de las potencias que más está apostando por el fenómeno. Y ahora hay una mujer a las riendas de una de las empresas más señeras de este mundo.
Su nombre es Amanda McMaster y es, desde hace unos días, la nueva CEO de Boston Dynamics. Lo es en calidad de interina, ya que asume las funciones del CEO saliente, Robert Playter, que anunció sorpresivamente su retirada de la compañía tras treinta años en ella. Sin embargo, la presencia de McMaster como consejera delegada de la firma que adquirió Hyundai en 2021 no pasa desapercibido. Era hasta ahora la responsable financiera de la empresa y es precisamente su experiencia lo que la marca necesita. En un momento en el que la robótica ya no son simples brazos de tecnología punta o proyectos disparatados, en un momento en el que son dispositivos capaces de emular tareas humanas rudimentarias, ha llegado la hora de vender.
Esa transformación ya la está experimentando Boston Dynamics. La empresa era antes de SoftBank y pasó a ser controlada por Hyundai en una transacción que se valoró en aproximadamente 1.100 millones de dólares. Ahora, el fabricante de automóviles coreano quiere que su filial de robótica crezca y conquiste un mercado en auge. No será fácil, claro: en escena han entrado también un sinfín de competidores chinos y pesos pesados como Elon Musk, que con Tesla promete figurar en el futuro de la robótica con forma de ser humano con su modelo Optimus.
La IA, el gran motor
El rendimiento de Boston Dynamics bajo el mandato (todavía provisional) de McMaster podría acarrear una decisión histórica: que Hyundai se quite su apellido ‘Motor’. La compañía coreana ahora protagoniza espacios como el CES de Las Vegas, una de las mayores ferias de electrónica de consumo del mundo, donde enseñó la nueva versión de su robot Atlas.

Atlas es el nombre que tiene la máquina humanoide de la compañía, que a pesar de la creciente competencia es quizá la marca más reputada de todo el sector. De Boston Dynamics nacen aparatos ya comercializados como Spot, su popular robot cuadrúpedo que se utiliza en emergencias, shows e incluso algunas bromas de internet. También el popular brazo robot Stretch. Pero Atlas empieza a cobrar protagonismo dentro del catálogo de la firma. No en balde, los directivos de Hyundai se subieron a las tablas del CES de Las Vegas para presentar su estrategia “centrada en el ser humano” para “liderar el mercado de la robótica”.
El auge de la inteligencia artificial es el gran motor que vive este mercado. Durante años, Boston Dynamics ha maravillado a todo el mundo con sus vídeos y demostraciones. Imágenes impactantes que han circulado por móviles de todo el planeta: un robot bípedo se tiene en pie después de que un humano le pegue una patada o le empuje. Ahora, los responsables detrás de ese trabajo de ingeniería están apostando por la IA y por empezar a comercializar sus máquinas para una nueva era que en China ya está convirtiéndose en algo parte del día a día.
Evolución
A pesar de que Boston Dynamics sigue siendo, de lejos, la compañía más conocida por el gran público del mundo de la robótica, no tendrá fácil abrirse paso hasta conquistar el segmento de la robótica humanoide. El mismo informe de Barclays que vaticinia un valor de mercado de 200.000 millones para 2035 llama la atención en cómo ha evolucionado este segmento. En 2022 se presentaron tres robots humanoides. En 2025, se presentaron 21 nuevos modelos. Tesla se incorporó al mercado en 2024. La compañía que dirige Musk presentó las máquinas en un fastuoso evento en el que estos supuestos robots autónomos y bípedos ya eran los camareros. La realidad: no eran autónomos, estaban teledirigidos por operarios humanos.
Pero aquel evento sirvió como ejemplo de que esta industria capta cada vez más atención tanto social como inversora. Boston Dynamics lleva años siendo una compañía no cotizada y por tanto se desconoce su facturación y su valor real de mercado. Pero puede que los 1.100 millones que pagó Hyundai hace un lustro por ella ahora sean una nadería: algunos análisis esbozan la posibilidad de que la firma que ahora dirige Amanda McMaster pueda superar los 20.000 millones de dólares de valoración a lo largo de este año.

Esto es una demostración de cómo el mercado está respaldando lo que durante muchos años fue ciencia. Boston Dynamics ahora es un player crucial del segmento, a pesar de que hasta hace no tanto era sobre todo un laboratorio de I+D. Después de que Hyundai tomara el control, la firma empezó a ser más agresiva en sus intenciones comerciales. Y si bien por el momento se sabe que la propiedad busca relevo para Playter, el CEO saliente, la elección de McMaster como CEO interina ya refleja esa sólida apuesta.
Todavía masculinizado
Lo hace además en un mercado llamativamente masculinizado. Numerosos rostros y nombres de mujeres se han ligado a la robótica en los últimos años. Cada vez son más ellas las especialistas en este segmento tecnológico. No en balde, la doctora Cynthia Breazeal creó Jibo, un robot social y mascota que fue ‘invento del año’ en 2017. Fue considerado por muchos como la primera interfaz de este estilo capaz de interactuar social y emocionalmente con humanos. Se vendía por 900 euros pero fue un fracaso comercial por el auge de Alexa y gigantes como Amazon. Y Helen Greiner fue una de las fundadoras de Roomba, el primer robot doméstico en popularizarse.
A día de hoy son muchas las mujeres diseñando la robótica del mañana. Exceptuando el caso de Amanda McMaster, sus nombres todavía no resuenan en el mercado. Un mercado cada vez más competido por firmas chinas como Unitree, que ya se cuela en los podios societarios por detrás de Boston Dynamics y por encima de Tesla. Una tabla en la que los directivos hombres siguen siendo mayoría y que se completa con marcas como la californiana Figure AI o Agility Robotics, considerada también la primera empresa del mundo en comercializar un robot humanoide.
Pero el sector empieza a registrar un crecimiento fulgurante. Amanda McMaster ha sido la primera, pero a medida que este mercado siga creciendo queda patente que no será la última. China ya está poniendo a los robots humanoides al cuidado de la tercera edad. Hyundai quiere empezar a ver los Atlas de Boston Dynamics en sus factorías. Hay compañías creando auténticos ejércitos de bípedos artificiales. Los robots ya caminan entre los humanos.
