Los datos hablan por sí solos. Según Go Red For Women, de la American Heart Association, las enfermedades en el sistema cardiovascular son la primera causa de muerte en mujeres. Una de cada tres fallecimientos de mujeres cada año son causados por estos problemas. Un tercio que podría ser muchísimo menor.
A raíz de este dato, la periodista Maggie Astor de The New York Times ha recopilado información científica sobre mujer y salud cardiovascular. La importancia de los siguientes datos podría cambiar no sólo el enfoque de la salud de gran parte del sexo femenino, sino el enfoque de muchos médicos y políticos sobre este preocupante tema.
Las claves de la salud cardiovascular de la mujer, al detalle
Las diferencias frente a los hombres en los factores de riesgo
Es sabido que muchos factores de riesgo relacionados con las enfermedades cardiovasculares son comunes tanto en hombres como en mujeres. Ya sea el tabaquismo, la diabetes, la genética, la ausencia de actividad física y otros, son los más compartidos.
Sin embargo, las mujeres presentan aún más riesgos que los varones. Por ejemplo, las complicaciones en el embarazo (diabetes gestacional, preeclampsia…) inciden en la probabilidad de desarrollar problemas cardíacos.
El SOP, o síndrome del ovario poliquístico, también suele asociarse a un riesgo mayor. Lo mismo sucede con otras enfermedades más comunes en las mujeres, como el lupus o la artritis reumatoide.
Los síntomas de infarto, también diferentes
Un fuerte dolor en el pecho, como nunca antes se ha sentido, es el síntoma más común del comienzo de un infarto. Pero algunas mujeres lo viven de manera distinta, como una “presión o pesadez” y no tanto un dolor, según la doctora y profesora Natalie Bello.
Además, Bello advierte que las mujeres pueden presentar múltiples síntomas, a diferencia de un buen porcentaje de hombres que sufren un infarto. Mareos, dolor mandibular, sudor frío, náuseas…
Con estos, surge otro gran problema, y es que ellas suelen minimizar estos síntomas. Su carga laboral y/o familiar les da motivos para relacionar el problema con otras razones.
Incluso conocen casos donde ellas, o sus conocidas, han sido exploradas por síntomas similares y los médicos descartaron el infarto. Entonces, generan cierto rechazo a pasar por lo mismo. De este modo, la sintomatología se infravalora tanto por el médico como por la paciente.

Y tienen causas distintas…
Las enfermedades coronarias y su obstrucción de una arteria principal suelen causar los infartos en los hombres. Algo que también sucede en mujeres, pero los problemas de salud cardiovascular de ellas a menudo no tienen que ver con dicha enfermedad.
Una mujer presenta más posibilidades de padecer una enfermedad microvascular coronaria, así como espasmos arteriales coronarios.
La primera afecta a los vasos sanguíneos pequeños, mientras que los segundos tienen que ver con la compresión periódica en una arteria. Y ambas afecciones, frecuentemente, provocan infartos.
Otros problemas más comunes en las mujeres son el síndrome del corazón roto (cardiomiopatía de Takotsubo), relativamente común en mujeres posmenopáusicas. Y, tras el parto, puede suceder un desgarro de la pared de una arteria coronaria. Problema conocido como disección espontánea.
De nuevo, ambos potenciales provocadores de un infarto.
Las pruebas médicas no deberían ser las mismas
Las pruebas estándar no siempre detectan problemas cardiovasculares.
Por ello, es recomendable solicitar cita con un cardiólogo, si todo ha salido bien en las pruebas pero se cree que se ha reunido la sintomatología habitual de un problema cardíaco.
Hay casos en los que se ha sufrido un infarto sin obstrucción arterial importante, pero que requiere un diagnóstico y un seguimiento que a veces no llega (o tarda en llegar).
El impacto de la menopausia
Existe un pico de enfermedades cardíacas en las mujeres 10 años después que el de los hombres. Este, en general, tiene que ver con la menopausia y su transición.
El estrógeno baja en esta etapa, y la presión arterial y el colesterol suben. Aunque se mantenga una vida relativamente sana. Por ello, es recomendable consultar con un médico un posible cambio de estrategia ante cualquier sospecha.
También es importante saber que las mujeres premenopáusicas, si bien tienen menor riesgo, sí tienen la posibilidad de sufrir algún problema cardíaco.

Falta investigación
Las investigaciones de la salud femenina han avanzado con el tiempo, si bien existe aún el sesgo de género en la investigación médica.
Algunos estándares o guías sobre las que se basan algunos tratamientos siguen bases de hace décadas, donde no participaban tantas mujeres como en la actualidad. Por ello, es importante realizar más investigaciones centradas en la mujer.
Incluso algunos equipos deberían empezar a adaptarse, a nivel general, para la mujer. Por ejemplo, las endoprótesis suelen otorgarse con las medidas de las arterias masculinas, pudiendo aumentar la posibilidad de sufrir complicaciones cardíacas.
La actitud de los médicos varones, otro problema
Hay mujeres que reciben un tratamiento tardío debido a la reticencia de los médicos varones a recetar ciertos medicamentos, especialmente en la edad reproductiva. Algunos medicamentos no son seguros durante el embarazo, pero una suspensión temporal de su consumo sería suficiente en muchos casos, según diversos médicos.
Por otro lado, hay mujeres que evitan hablar de su salud cardiovascular debido a los prejuicios de algunos doctores hacia su estilo de vida, su peso, sus “tonterías de la edad”, y otros tantos comentarios negativos que han tenido que aguantar durante años.
Es muy importante que estos profesionales dejen de culpabilizar a la gente, y muestre un interés real por ayudarles. Una implicación adecuada puede salvar más de una vida.


