Crisis sanitaria

Primera semana en el Gómez Ulla: toallas como esterillas, videollamadas y terapia

"Haz lo que puedas con lo que tengas", la frase de una bióloga aislada resume los primeros días de cuarentena por hantavirus. Ejercicio improvisado, móviles, Instagram, psicólogos y PCR

GRAFCAN3820. GRANADILLA DE ABONA (TENERIFE), 11/05/2026.- El crucero MV Hondius ha atracado este lunes en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona "el mínimo tiempo imprescindible" por razones meteorológicas, tal y como ha recomendado Capitanía Marítima. En la imagen, personal se prepara con trajes epi para el traslado de los pasajeros del crucero. EFE/ Ramón De La Rocha
Personal se prepara con trajes epi en el Hospital Gómez Ulla. EFE/ Ramón De La Rocha

La primera semana de cuarentena de los 14 españoles ingresados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla ha transcurrido entre controles médicos constantes, aislamiento extremo, incertidumbre psicológica y una vigilancia sanitaria que recuerda inevitablemente a los protocolos del ébola y de los primeros meses de la COVID-19.

Los 13 pasajeros y un tripulante del crucero MV Hondius llegaron a Madrid el pasado 6 de mayo tras ser repatriados desde Tenerife en medio del operativo internacional organizado por el brote de hantavirus detectado a bordo del buque. Desde entonces, permanecen sometidos a una cuarentena inicialmente prevista de 42 días y que las autoridades sanitarias terminaron recalculando desde el 10 de mayo como “día cero” oficial del seguimiento epidemiológico.

Comidas en bandejas selladas

El Gómez Ulla activó desde el primer momento su Unidad de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN), situada en la conocida planta 22 del centro. Se trata de una infraestructura diseñada tras la crisis del ébola de 2014 y reutilizada posteriormente durante la pandemia de coronavirus. La unidad funciona con sistemas de presión negativa, circuitos cerrados y accesos independientes para impedir cualquier contaminación cruzada.

Los 14 pasajeros españoles del crucero MV Hondius y un médico de la OMS desembarcan en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife).
Los 14 pasajeros españoles del crucero MV Hondius y un médico de la OMS desembarcan en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife).
EFE

La llegada de los pasajeros se realizó mediante un corredor sanitario completamente aislado. Los ingresados fueron distribuidos en habitaciones individuales, vigiladas las 24 horas y conectadas con personal sanitario equipado con EPIs completos. El protocolo contemplaba que cualquier paciente con síntomas compatibles fuera trasladado inmediatamente a la UAAN. Eso fue exactamente lo que ocurrió días después con el primer caso positivo español.

La bioseguridad se extendió incluso a las tareas más cotidianas. El hospital activó circuitos específicos para la distribución de comida y la retirada de residuos, similares a los utilizados en enfermedades infecciosas de alto riesgo. El objetivo ha sido reducir al mínimo el contacto físico entre personal y pacientes. Las comidas, según distintas fuentes sanitarias y protocolos habituales de aislamiento, se estarían entregando mediante bandejas individuales selladas y manipuladas por profesionales protegidos con EPI.

A diferencia de otras enfermedades infecciosas, el hantavirus no requiere una dieta especial conocida. El enfoque clínico está centrado sobre todo en control respiratorio, hidratación, vigilancia estrecha de síntomas y soporte precoz ante cualquier deterioro pulmonar.

El impacto psicológico del encierro

Durante esta primera semana, el principal desafío no ha sido únicamente médico. También lo ha sido emocional. Los ingresados llegaron al hospital después de varios días de tensión en el crucero, donde ya se habían producido fallecimientos y evacuaciones médicas internacionales. Algunos pasajeros habían convivido durante semanas con el miedo al contagio mientras el barco permanecía aislado en el Atlántico.

GRAFCAN3676. GRANADILLA DE ABONA (TENERIFE) (ESPAÑA), 10/05/2026.- El crucero MV Hondius está fondeado en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife) mientras prosigue el desembarco de sus pasajeros en condiciones de seguridad sanitaria. EFE/Alberto Valdés
El crucero MV Hondius en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife).
EFE/Alberto Valdés

En el Gómez Ulla, las primeras jornadas han estado marcadas por un aislamiento muy estricto. Sin visitas, sin contacto físico entre pacientes y con movilidad reducida al interior de las habitaciones. Sanidad había dejado claro desde el inicio que la primera semana sería la más restrictiva. Fuentes sanitarias confirmaron además la puesta en marcha de apoyo psicológico específico para los ingresados, conscientes del desgaste mental de una cuarentena prolongada y la exposición mediática del caso.

Aunque el Ministerio de Sanidad no ha difundido una agenda oficial de los ingresados, durante estos días han ido apareciendo detalles bastante precisos sobre cómo es la vida cotidiana dentro de las habitaciones. La rutina principal la marca la vigilancia clínica periódica: toma de temperatura dos veces diarias, control de saturación de oxígeno, seguimiento de síntomas respiratorios, PCR programadas y comunicación continua con el personal sanitario.

Los pacientes permanecen en habitaciones individuales y el personal entra protegido con EPI completo. Muchas interacciones se realizan desde la puerta o mediante circuitos muy controlados para minimizar riesgos. Fuera de los controles médicos, el tiempo se organiza alrededor del teléfono móvil, las videollamadas y el consumo de contenidos digitales. El aislamiento sin visitas convirtió rápidamente las llamadas familiares en el principal vínculo emocional con el exterior.

Ejercicio improvisado y rutinas

La imagen más concreta de la vida dentro del Gómez Ulla la ha ofrecido la oceanógrafa valenciana Aitana Forcén, una de las ingresadas, que ha ido mostrando fragmentos de su cuarentena a través de Instagram. En varios vídeos publicados desde su habitación enseñó cómo improvisaba entrenamientos físicos utilizando toallas del hospital como esterilla, realizando ejercicios de movilidad y fuerza y usando bandas elásticas para mantenerse activa.

La frase que compartió en redes -“Haz lo que puedas con lo que tengas”- terminó convirtiéndose en una especie de lema informal de la cuarentena. Más allá del ejercicio, los especialistas consideran que mantener una rutina es una de las claves psicológicas para soportar el aislamiento prolongado. Por eso los profesionales recomiendan estructurar horarios, mantener actividad física ligera, conservar hábitos de sueño y limitar la exposición compulsiva a noticias sobre el brote.

El móvil, en el centro de su vida

No se conocen con exactitud las series, películas o canciones que consumen los ingresados. Ninguno de ellos ha mostrado de forma identificable plataformas concretas como Netflix, HBO Max o Prime Video. Sí se sabe, sin embargo, que el teléfono móvil es el centro absoluto de la vida diaria. La propia Forcén comparte historias de Instagram, vídeos breves y hasta pequeños “unboxings” de objetos personales recibidos durante el aislamiento.

Uno de los elementos más llamativos de esta cuarentena es que los propios aislados pasan parte del día consumiendo noticias sobre el brote. Muchos siguen continuamente actualizaciones sanitarias, tertulias televisivas y titulares de prensa.

Aislados, pero expuestos

Eso ha generado una situación psicológica muy peculiar. Están simultáneamente aislados y expuestos de forma constante a la cobertura mediática de su propia cuarentena.

El Ministerio de Sanidad activó un dispositivo de atención psicológica permanente coordinado por el Comisionado de Salud Mental. Incluye atención telefónica 24 horas, presencia de psiquiatras y psicólogos clínicos y seguimiento continuado durante toda la cuarentena. El apoyo no se diseñó solo para los pacientes, sino también para parte del personal sanitario expuesto al dispositivo de aislamiento.

MADRID, 13/05/2026.- Vista exterior de la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del Hospital Gómez Ulla en Madrid. La ministra de Sanidad, Mónica García, se reunirá esta tarde con los ministros de los países implicados en el brote de hantavirus del buque MV Hondius, del que España ya ha confirmado un positivo y sin descartar que puedan surgir más porque "epidemiológicamente hablando, nos podemos esperar cualquier cosa". EFE/ Marcos Villaoslada
Vista exterior de la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del Hospital Gómez Ulla en Madrid.
EFE/ Marcos Villaoslada

El objetivo es contener el miedo, reducir la sensación de encierro, evitar el deterioro emocional y controlar la hipervigilancia de síntomas. Debido al aislamiento individual, gran parte del apoyo psicológico se realiza mediante llamadas, videollamadas internas o visitas presenciales muy breves con EPI.

La tensión aumentó el 11 de mayo, cuando uno de los 14 españoles dio positivo provisional en una primera PCR. Aunque inicialmente estaba asintomático, el paciente comenzó posteriormente a presentar febrícula y ligera desaturación respiratoria. La confirmación del caso alteró completamente el ambiente anímico de la cuarentena. El positivo confirmó que el riesgo seguía siendo real y que el periodo de incubación todavía podía evolucionar. El paciente fue trasladado inmediatamente a la zona de aislamiento reforzado del hospital, donde permanece estable pero bajo vigilancia estrecha. Los otros 13 españoles continuaron dando negativo en las PCR posteriores, aunque las autoridades decidieron mantener intactas las medidas de control.

Una cuarentena observada por toda Europa

Mientras España mantiene aislados a sus 14 ciudadanos, otros países europeos también monitorizan pasajeros repatriados desde el crucero. Francia, Suiza, Países Bajos y Reino Unido han desplegado protocolos similares. El caso español está siendo seguido de cerca por la OMS y por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), especialmente porque supone uno de los mayores grupos de contactos estrechos monitorizados simultáneamente en Europa por hantavirus.

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