Entre pancartas en las que estaba escrito “Mónica García dimisión” o imágenes que mostraban a la ministra de Sanidad con una alargada nariz como la de Pinocho, los profesionales sanitarios se han manifestado de nuevo este sábado para expresar su rechazo a la reforma del Estatuto Marco promovida por el Ministerio de Sanidad. La movilización, que según la Delegación del Gobierno ha congregado a unas 5.000 personas, sirve de antesala a la huelga prevista para la próxima semana.
La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), junto al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’Mega), consideran inaceptable el texto acordado por el Ministerio con SATSE-FSES, CCOO, UGT y CSIF. Además de rechazar el contenido del documento, exigen la creación de un estatuto propio para la profesión médica, diferenciado del resto del personal del Sistema Nacional de Salud.
Desde Sanidad, en cambio, defienden que la propuesta incorpora mejoras en materia de clasificación profesional, jubilación anticipada y conciliación. También aseguran que el nuevo marco limitaría la jornada laboral a 45 horas semanales y reduciría la duración de las guardias de 24 a 17 horas, entre otros cambios.
El desacuerdo se enmarca en un conflicto que se arrastra desde 2025 y que ya ha dado lugar a varias jornadas de paro. Pese a ello, las organizaciones médicas mantienen su calendario de movilizaciones, iniciado con esta nueva manifestación que ha partido desde el Congreso de los Diputados.
Bajo el lema “Por un estatuto propio del médico y el facultativo”, los asistentes, muchos con bata blanca y globos rojos con forma de corazón, han coreado consignas contra la ministra y contra la reforma en tramitación.
La protesta precede a una serie de huelgas que comenzarán el lunes y se prolongarán hasta junio, con una semana de paro prevista cada mes. El secretario general de CESM, Víctor Pedrero, ha advertido de que, en su opinión, la única solución pasa por reconocer a los médicos un ámbito de negociación propio que les permita dialogar directamente con la Administración, como sucede en otros países europeos.
En el plano político, la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del Partido Popular, Carmen Fúnez, ha mostrado el respaldo de su formación a las reivindicaciones del colectivo y ha afirmado que “no cabe el sectarismo cuando hablamos de la sanidad”. Asimismo, ha criticado la gestión del Ejecutivo y ha señalado que los cambios en la cartera de Sanidad reflejan, a su juicio, una falta de estabilidad en un ámbito clave tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios, especialmente los médicos.
