Víctimas

Eduarda, Gonzalo, Almudena… volver a nacer el 28-O

Sus testimonios reconstruyen los instantes posteriores al choque y muestran cómo la ayuda de desconocidos y los equipos de emergencia resultó decisiva

José Carlos, en una captura de un vídeo de COPE Pozoblanco; Gonzalo, en una fotografía publicada por Marca; y Eduarda, en una captura de un vídeo de El Periódico
José Carlos, en una captura de un vídeo de COPE Pozoblanco; Gonzalo, en una fotografía publicada por Marca; y Eduarda, en una captura de un vídeo de El Periódico

El accidente ferroviario de Urda dejó historias de supervivencia muy distintas entre los pasajeros de los dos trenes. Algunos consiguieron salir por sus propios medios; otros necesitaron ayuda para abandonar los vagones. Entre ellos están Gonzalo del Pozo, Eduarda, José Carlos García y Almudena, cuatro supervivientes cuyos testimonios permiten conocer cómo vivieron una jornada que difícilmente olvidarán.

Gonzalo del Pozo: dos cumpleaños a partir de ahora

A sus 30 años, Gonzalo tenía por delante una jornada de trabajo en Sevilla. Había salido de Madrid a bordo del AVE y ocupaba un asiento en el sexto vagón. Como tantas otras veces, aprovechaba el desplazamiento para cumplir con sus compromisos profesionales. Nada hacía presagiar que aquel trayecto terminaría convirtiéndose en una experiencia que le acompañará toda la vida.

El impacto lo desplazó varios asientos por el interior del vagón. En cuestión de segundos, el tren quedó envuelto en el polvo y la confusión. Los pasajeros intentaban comprender qué había sucedido y encontrar una salida entre los daños del convoy.

Gonzalo consiguió abandonar el tren sin lesiones de gravedad, aunque sufrió molestias físicas y tuvo que someterse a varias pruebas médicas. Con el paso de los minutos fue tomando conciencia de la magnitud del accidente y de lo cerca que había estado de no contarlo.

Al explicar lo que significaba haber salido con vida, encontró una manera muy personal de expresarlo: “He vuelto a nacer con 30 años. Tengo dos cumpleaños ya“.

Eduarda: el viaje a Sevilla que acabó en una carrera por ayudar

Eduarda, de 17 años, viajaba a Sevilla para visitar a su hermana. La acompañaban sus dos gatos y ocupaba un asiento en el quinto vagón del Iryo. El accidente interrumpió aquel plan familiar y la obligó a enfrentarse a una situación para la que nadie está preparado.

Tras el impacto, consiguió salir del convoy. Fue entonces cuando pudo apreciar la dimensión de lo ocurrido y la cantidad de personas que necesitaban ayuda. “Una vez estamos más abajo fue cuando empezó el caos“, recordó en su testimonio a la Cadena SER.

Pese a encontrarse también entre los afectados, la joven intentó auxiliar a otros pasajeros. Uno de los recuerdos que más la marcaron fue el de un chico al que trató de acompañar mientras le tomaba el pulso. “Nunca me voy a olvidar de un chico que le estaba tomando el pulso para que se quedase conmigo“, contó.

En aquellos momentos también recibió ayuda de personas ajenas al accidente. Un hombre la trasladó en su vehículo hasta el pueblo, donde pudo recibir asistencia. Eduarda quiso agradecer expresamente aquel gesto: “Le debo todo al señor que me llevó al pueblo“.

Eduarda, superviviente del accidente de trenes de Urda
Captura de pantalla

José Carlos García: de camino al trabajo

José Carlos, vecino de Pozoblanco (Córdoba), había salido de Madrid en el AVE de primera hora. Viajaba por motivos laborales y ocupaba un asiento en el quinto vagón. Durante el trayecto trabajaba con su ordenador, sin imaginar que tendría que abandonar el tren en mitad de una de las jornadas más difíciles de su vida.

El impacto lo sorprendió dentro del convoy. Después, los pasajeros tuvieron que buscar una forma de salir entre los daños que había sufrido el vagón. Una vez fuera, se encontraron con una escena que reflejaba la gravedad del accidente y con otros viajeros que necesitaban atención. José Carlos sufrió contusiones, pero logró sobrevivir. Tras recibir asistencia, pudo contactar con su familia. Su hija se desplazó hasta la zona para recogerlo y acompañarlo a Madrid, donde tenía previsto someterse a una revisión médica.

Al recordar lo ocurrido, resumió la sensación de haber tenido una segunda oportunidad con una frase: “Hoy he vuelto a vivir“.

Almudena: una mano entre los restos del tren

La supervivencia de Almudena, sevillana de 32 años, dependió de una operación de rescate especialmente complicada. Viajaba en el primer vagón del Iryo, una de las zonas más afectadas por el accidente. Parte de la estructura había quedado deformada y acceder al interior suponía un enorme desafío para los equipos de emergencia.

Entre los agentes que participaron en las labores estaba Salvador Correa, guardia civil de la Unidad de Seguridad de Toledo. Los efectivos tuvieron que avanzar por espacios muy reducidos, entre hierros y materiales desplazados por el impacto. Al principio, apenas encontraron señales de vida. “Solo había silencio“, recordó Correa.

Urda (Toledo) (Spain), 29/10/2026.- A handout vide-grab photo released by Spanish Military Emergency Unit (UME) on 29 October 2026 of rescue work at the scene of a collision between two high-speed trains, Iryo and AVE, in the village of Urda, Toledo, Spain, overnight. At least 68 people have been killed and dozens more injured in the accident on 28 October in the province of Toledo, south of the Spanish capital, Madrid. (España) EFE/EPA/UME HANDOUT ATTENTION EDITORS: IMAGE TO BE USED ONLY IN RELATION TO THE STATED EVENT (MANDATORY CREDIT) HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
Labores de rescate en el lugar de una colisión entre dos trenes de alta velocidad, Iryo y AVE, en la localidad de Urda, Toledo.
EFE/EPA/UME

La situación cambió cuando escucharon una voz. Almudena seguía atrapada y pedía ayuda. Los agentes consiguieron localizar una de sus manos y mantuvieron el contacto con ella mientras trabajaban para liberarla. La operación exigía retirar los elementos que la mantenían inmovilizada con extremo cuidado.

Correa explicó cómo se organizaron para no perder ese contacto durante el rescate: “Siempre hubo relevo con esa mano, esa mano nunca se soltó“. Fueron necesarios tiempo, coordinación y la colaboración de los distintos efectivos para conseguir sacarla de allí.

Finalmente, Almudena pudo ser liberada y trasladada al hospital. Correa pasó horas sin conocer su evolución, después de una jornada especialmente dura para los equipos de rescate. Saber que la mujer había sobrevivido supuso un desenlace esperanzador en medio de una intervención marcada por la incertidumbre.

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