La madrugada del 17 de febrero de 2026 llega marcada por una Luna Nueva en Acuario que, en el relato astrológico, abre la llamada “temporada de eclipses”. En esa lectura, el foco no está tanto en un eclipse lunar como en un eclipse solar anular, asociado a esta lunación y descrito por astrólogos como un momento de cierre y reinicio simbólico.
A partir de ahí, el eclipse solar anular se presenta como “excepcional” por varias coincidencias. Sería el primer eclipse en el signo de Acuario desde hace casi ocho años. Y además se ubicaría en una fecha cargada de significado cultural, al coincidir con el día exacto del Año Nuevo Chino y el inicio del Año del Caballo de Fuego.
Es decir: el eclipse solar anular no se explica solo por astronomía o calendario, sino por el cruce de símbolos que muchas personas leen como una señal de cambio.
Qué es un eclipse solar anular y por qué llama tanto la atención
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero su tamaño aparente es menor. No tapa el disco por completo. El resultado es una imagen muy concreta: el Sol queda como un anillo luminoso alrededor de la silueta lunar. Esa definición se ha popularizado en artículos y explicaciones divulgativas porque convierte un concepto técnico en una escena fácil de imaginar.
En la narrativa astrológica, además, el eclipse solar anular se interpreta como un reset que empuja a terminar etapas. No es tanto un evento que trae cosas, sino uno que cierra lo que estaba en pausa. Es decir, lo que has estirado, justificado o aplazado deja de ser sostenible cuando llega este evento cósmico.
¿Por qué Acuario cambia el tono de este eclipse?
El hecho de que el eclipse solar anular caiga en Acuario imprime un carácter específico:
- Revolución
- Innovación
- Ruptura de esquemas
Acuario simboliza lo colectivo y lo disruptivo. Por eso se habla de cambios que no se quedan en lo superficial, sino que atraviesan hábitos, vínculos y proyectos.

En ese contexto entra otro elemento: Plutón estaría operando una transformación desde su entrada en Acuario en noviembre de 2024. Esa presencia refuerza la sensación de que el eclipse solar anular no sería un episodio aislado, sino una pieza dentro de un ciclo más largo de finales y comienzos en “territorio Acuario”.
El Año del Caballo de Fuego y la promesa de movimiento
La coincidencia con el Año Nuevo Chino y el inicio del Año del Caballo de Fuego añade una capa más al relato. El eclipse solar anular se asocia a impulso, valentía y una energía que no se conforma con contemplar el cambio: lo ejecuta. No sería una transformación lenta, sino una que pide decisión, riesgo y cierta voluntad de libertad.
En esa suma de símbolos, el eclipse solar anular se plantea como una especie de bisagra: puertas que se cierran y otras que se abren, con un camino nuevo que no aparece de golpe, sino que se va despejando a medida que el viejo se cae por su propio peso.
Venus, nodos lunares y los próximos 18 meses
Dentro del marco astrológico, se apunta que los nodos lunares no habrían abandonado aún oficialmente el eje Piscis/Virgo, y que esta lunación con eclipse solar anular funcionaría como anuncio de los acontecimientos del próximo año y medio. En otras palabras: lo que pase alrededor de este eclipse solar anular no se leería como una anécdota, sino como un prólogo.

Ahí aparece Venus, descrito como planeta del amor, el deseo y el placer, en conjunción con el Nodo Norte en Piscis en el momento del eclipse solar anular. La conclusión que se extrae es emocional y contundente: podría sentirse un deseo intenso, acompañado de determinación para perseguirlo incluso cuando el precio sea alto.
Saturno, Urano y el temblor de lo que parecía estable
Otro ingrediente que se destaca es una cuadratura tensa entre Saturno y Urano, con Urano completando su recorrido de siete años por Tauro. En este esquema, el eclipse solar anular no solo habla de ganas: también habla de fricción.
- Tauro se vincula a la seguridad, al cuerpo, al valor, a lo material.
- Urano, a la agitación y la sorpresa.
El choque sugiere que el cambio no siempre llega con elegancia: a veces entra por la puerta grande. La lectura de fondo es que el eclipse solar anular podría presagiar modificaciones duraderas en lo íntimo: corazón y alma, en una dinámica donde lo afectivo y lo vital dejan de obedecer a la costumbre.
La niebla después del eclipse solar anular
Un último giro se sitúa pocos días después, el viernes 20 de febrero, cuando Saturno completaría su conjunción con Neptuno. Y aquí el tono cambia: el eclipse solar anular abre una puerta, pero el paso siguiente podría venir con niebla. Neptuno, en esta interpretación, confunde, disuelve, mezcla fantasía y realidad.

El riesgo es claro: creer que todo es una señal inequívoca cuando, en realidad, muchas cosas aún no se distinguen bien. Por tanto, el eclipse solar anular puede sentirse potente, incluso definitivo, pero conviene atravesarlo con calma. No todo lo que brilla es una oportunidad real; no todo lo que se derrumba era sólido. A veces, el cambio primero desorienta y solo después se ordena.
