Caso Juana Rivas

Gabriel, el hijo mayor de Juana Rivas, denuncia el “infierno” que vivió con su padre: “Intentó quitarme la vida”

Gabriel reside en España junto a su madre desde el verano de 2022, después de acudir a los Carabinieri con 16 años y exponer por primera vez lo que, según sostiene, estaba ocurriendo

Juana Rivas (i) este jueves en el Tribunal de Cagliari (Cerdeña, Italia) ante el que declaró en el juicio contra su expareja, Francesco Arcuri (c).
EFE/ Carlos Expósito

Gabriel, el primogénito de Juana Rivas, declaró este jueves ante el tribunal de Cagliari, en Cerdeña, dentro del juicio por presunto maltrato infantil contra su padre, Francesco Arcuri. Durante su comparecencia, ofreció un relato firme y detallado en el que describió episodios reiterados de violencia entre 2019 y 2022, tanto hacia él como hacia su hermano menor, Daniel, de 12 años, que continúa residiendo con su progenitor. En su intervención también señaló, según su versión, la falta de actuación eficaz por parte de los servicios sociales para detectar y frenar la situación que afirma haber padecido.

Gabriel reside en España junto a su madre desde el verano de 2022, después de acudir a los Carabinieri con 16 años y exponer por primera vez lo que, según sostiene, estaba ocurriendo. En sede judicial se expresó con contundencia, describiendo su experiencia con frases tajantes como que vivía “en un infierno” y que en diversas ocasiones temió por su vida. También confesó el dolor que le supuso marcharse a España dejando atrás a su hermano, a quien sentía que debía proteger. En aquel momento, en una decisión que generó polémica, la jurisdicción civil italiana otorgó la custodia del hijo mayor a la madre, mientras que el menor permaneció con el padre.

Su declaración se considera central en un proceso que arranca con un retraso significativo: han pasado ocho años desde las primeras denuncias presentadas por Rivas en Italia a partir de 2017, que fueron archivadas de manera reiterada. Paralelamente, en España, el procedimiento abierto contra ella por trasladar a sus hijos concluyó con una condena en 2018. El juicio penal en Italia ha podido celebrarse ahora gracias a la insistencia de la abogada que representaba a Rivas entonces, quien logró que el máximo responsable de la Fiscalía asumiera directamente el caso, un recurso excepcional contemplado en la legislación italiana ante la inactividad de un fiscal. De hecho, el fiscal general del tribunal de Cagliari llegó a trasladar disculpas a la letrada por el retraso que calificó de inadmisible.

La historia de Juana Rivas, una pesadilla judicial desde 2016
Juana Rivas, ante un juzgado en 2017
RTVE

Por su parte, Arcuri describió la jornada como “un día triste, otro más”. Aseguró que muchas de las acusaciones ya las había oído anteriormente en medios de comunicación españoles y lamentó especialmente haber visto a su hijo en esa situación. Expresó su deseo de que el proceso permita esclarecer los hechos y que, según afirmó, la verdad termine por imponerse, tal como —en su opinión— ya ha ocurrido en instancias judiciales tanto en Italia como en España. También dijo que le duele que su hijo mayor, a quien asegura querer, se haya visto implicado hasta este punto, atribuyendo lo sucedido a la influencia de personas de su entorno. Reconoció que escuchar determinadas afirmaciones fue duro y desagradable, aunque añadió que, desafortunadamente, está habituado a este tipo de circunstancias.

Un caso desconocido en Italia

La defensa de Rivas ha declarado, además, que sobre los hechos denunciados se presentarán varias imágenes y pruebas y también los nombres de 14 testigos, que previsiblemente serán escuchados durante los últimos meses. Sobre los tiempos en los que se obtendrá una sentencia la defensa de Juana Rivas es positiva, a pesar de los habituales retrasos de la justicia italiana, porque, dice, “están yendo bastante rápidos”. La próxima fecha en el calendario será la sesión del 12 de marzo, con los testigos de la Fiscalía

Pero este caso cuenta con una gran “rareza”, definida por la defensa de Juana Rivas como “dantesca”. En la sede judicial italiana, en la parte civil, por el momento Francesco Arcuri sigue teniendo la custodia del menor, Daniel, a pesar de que este proceso penal está en marcha. De hecho, en julio del año pasado, tras la contienda que duró varios meses con las decisiones de la justicia española, Italia decidió que el menor, que llevaba desde Navidades con su madre porque había denunciado sentirse en peligro, volviese a Carloforte, isla cerdeña en la que vive con su padre. Durante estos meses, garantiza la defensa italiana de Juana Rivas, ha sido muy difícil ver al hijo menor, ya que es ella la que debe venir a la isla italiana para verlo, y hablar con él al teléfono, debido a las dificultades derivadas de la intermediación por parte del padre.

Juana Rivas y su hijo mayor, que llegaron anoche a Cagliari, se enfrentan hoy a una compleja declaración con la esperanza de que la justicia penal pueda tener una influencia, en vía definitiva, también en el caso civil. El caso de la madre granadina ha sido parte de la vida pública y mediática española durante los últimos años pero, a pesar de que parte de la historia ha ocurrido también en Italia, en el país transalpino el caso era, hasta hace poco, desconocido. De hecho, solo en los últimos meses, algunos medios italianos han dado una cobertura superficial al caso.

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