¿Es posible que quien conquista a una mujer con flores y poemas someta a otra a la aspereza del acoso? La pregunta apunta al debate abierto tras las agresiones sexuales denunciadas por parte de dos extrabajadoras contra Julio Iglesias. Su capacidad de seducción se ha convertido en la principal coartada para hacer de él, antes de que la justicia se pronuncie y a pesar de la solidez periodística, un hombre intocable.
En su larga carrera como latin lover, Iglesias, de 82 años, acumula una buena ristra de romances. Más de 3 000 mujeres, dijo él en tono fanfarrón. En medio de las discusiones sobre la veracidad de las presuntas víctimas y quienes ven en el caso un ataque con tintes políticos, su pasado podría ser significativo para entender un patrón de poder desigual que, de alguna manera, ha sido recurrente.

Su historial incluye conquistas con mujeres mucho más jóvenes, como Mónica Gonzaga (Buenos Aires, 1958) a los 16 años cuando él tenía 33, y Vaitiare Hirshon (Tahití, 1964) a los 17 cuando él rondaba los 40. Eran amores normalizados en los 70 y 80, pero hoy están tipificados como delitos. Hemos contactado con Mónica, actriz y exmodelo argentina, que vivió una historia de amor intermitente entre los 16 y los 26 años. Cuando se conocieron, él ya tenía 33, pero la edad de la joven no supuso para el artista una barrera.
“Le mandaba flores hasta a mi madre”
Su recuerdo no es el de una relación asimétrica. “Yo conocí a un señor, a una persona romántica, amorosa, que se comportó bien conmigo, que le mandaba flores hasta a mi madre”. Se siente incluso privilegiada en medio de una marea de mujeres que suspiraban por el cantante. “El abusado y el preso era él, que no podía salir a la calle por todas las mujeres que tenía a su alrededor”, nos dice.

Mónica narra la experiencia vivida con Julio como una relación consentida e incluso romántica. No menciona asimetría de poder, inmadurez emocional, dependencia o presión. Es algo bastante común desde la psicología humana. El cerebro usa mecanismos de defensa para protegerse y sobrevivir emocionalmente, como el síndrome de Estocolmo o vínculo traumático.
En dinámicas de poder desigual con adolescentes, los regalos, la atención percibida, el estatus de celebridad… generan confusión afectiva y minimizan el impacto de una relación que claramente roza la ilegalidad cuando ocurre con una menor de edad. La admiración por el éxito puede llevar a racionalizar su comportamiento para evitar confrontar el trauma. Por gratitud o miedo al estigma social, es habitual que el abuso en casos de celebridades se presente como romance consentido. En muchos casos, el trauma emerge más tarde.
Hizo el amor en la casa de Sinatra
Su romance con Julio le permitió a Mónica hacer el amor con él en casa de Frank Sinatra y visitar la Casa Blanca, con Reagan y su esposa Nancy. Y aunque no pudiese entrar por la puerta principal, como a él, lo revive feliz. En sus entrevistas, ha insistido en que fue consensuado y no sintió abuso en su momento. En 2019, habló de ello en el programa de la televisión argentina PH Podemos hablar. “Yo había viajado a un concurso de belleza en Venezuela y empezamos a hablar con él durante una cena, en la que estaba Arnaldo André también. Fuimos a ver un espectáculo suyo y pasó”. Ella tenía 16 y él 33. Y reconoció: “Yo era chiquitita y él estaba en su mejor momento. Hoy, con la conciencia que hay sobre el abuso de menores, Julio estaría en cana (cárcel), no saldría nunca más”.
Era chiquitita y estaba intentando abrirme paso en el espectáculo. Él era ya una celebridad que vendía millones y le adjudicaban decenas de amantes por decenas, a pesar de su matrimonio con Isabel Preysler (1971-1978). Cada matiz es importante. En abril de 2025, invitada en La noche perfecta, otro espacio de la televisión argentina, ofreció más detalles. “Julio no tuvo reparo de mi edad y yo tampoco de que él tenía 33, voy a ser franca. Lo viví como algo natural, la pasé bárbaro e hice toda la gira de Venezuela. Nunca me lo pregunté al tema de la edad”.
Le mintió a su madre y le dijo que se iba a Venezuela a hacer publicidad. “Lo cierto es que me fui con Julio de gira por todo el país en un Mercedes Benz y yo iba atrás con él”. En otra ocasión lo explicó así: “Era un galleguito que vino y se me puso encima, yo estaba con Arnaldo André y con Zulma Faiad en una mesa. Fue a los 16, hoy sería cancelado”.
Según la actriz, uno de los motivos que provocaron la ruptura fue una petición sexual muy singular. Le propuso vivir juntos y tener dos habitaciones. Una de pareja y otra segunda destinada al poliamor. “Otro cuarto, más allá, donde él estaría con quien quisiera”.
“Una locura senil o algo grave”
Desde Argentina, nos cuenta que en la actualidad no mantiene ningún vínculo con él, pero sigue con atención la actualidad. “Hace diez años más o menos que no charlo con él. Es muy triste para mí saber una cosa así. No me parece verdad y si es verdad pienso que algo malo está pasando en su cabeza. Una locura senil o algo realmente grave porque la persona que yo conocí no es esta que da esta noticia”.
Frente a opiniones como la de Mónica, cuyo cerebro ha reconstruido su experiencia para amortiguar cualquier otra impresión, las organizaciones de defensa de víctimas, como Amnistía Internacional España y Women’s Link Worldwide, han respaldado públicamente las denuncias de Rebeca y Laura contra Iglesias. Exigen una investigación exhaustiva por los presuntos abusos sexuales, trata y explotación laboral en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas. “Los hechos denunciados por Rebeca y Laura deben analizarse en el marco de estructuras sistémicas de opresión y abuso”, ha declarado Jovana Ríos Cisnero, directora ejecutiva de Women’s Link.


