Durante más de medio siglo, Julio Iglesias encarnó una idea particular del estrellato internacional: romántico, intocable, eternamente elegante. Su voz cruzó fronteras con más facilidad que la política española, convirtiéndolo en uno de los productos culturales patrios más reconocidos. Esta semana, esa imagen se ha fracturado. Desde Nueva York hasta Roma, los principales medios de comunicación ya no tratan a Iglesias como un cantante legendario que se enfrenta a un escándalo pasajero, sino como el objeto de una seria investigación judicial por acusaciones de abuso sexual con repercusión mundial.
En Francia, Le Parisien ha hecho hincapié tanto en las acusaciones en sí mismas como en el poder simbólico de un vídeo de televisión que ha resurgido. El periódico informa de que dos antiguas empleadas han presentado denuncias contra Iglesias por agresión sexual y violación, al tiempo que destaca unas imágenes de principios de la década de 2000 que han comenzado a circular ampliamente en las redes sociales. En ellas, se ve a Julio Iglesias besando a la fuerza a la presentadora de televisión argentina Susana Giménez durante una entrevista televisada, sujetándole la cara mientras ella intenta apartarlo y se opone verbalmente.

Le Parisien enmarca el vídeo como ilustración de un comportamiento que, en su momento, pasó sin consecuencias. El periódico sitúa el vídeo en el contexto de un ajuste de cuentas más amplio en España, señalando que el asunto ha generado un intenso debate y ha provocado un nuevo escrutinio de cómo ese tipo de conducta se normalizó durante mucho tiempo en la vida pública.
Así lo ha contado la BBC
La cobertura de la BBC adopta un tono marcadamente institucional, centrándose en la investigación formal que se está llevando a cabo actualmente. La cadena británica informa de que la Justicia española está examinando las denuncias presentadas por dos mujeres que acusan a Iglesias de agredirlas sexualmente mientras trabajaban para él. Según sus testimonios, las presuntas agresiones tuvieron lugar en 2021 en las propiedades de Iglesias en Punta Cana, en la República Dominicana, y Lyford Cay, en Bahamas.

La BBC destaca la afirmación de las mujeres de que el abuso se “normalizó” en un entorno de trabajo coercitivo, amenazante y violento, atribuyendo cuidadosamente las acusaciones a la información publicada por el sitio web español elDiario.es y el medio estadounidense Univision Noticias. Al mismo tiempo, subraya la importancia de Julio Iglesias: un cantante de 82 años que es muy conocido desde la década de 1960 y ha vendido millones de discos en todo el mundo. El contraste entre la fama y la acusación queda implícito.
Julio Iglesias tampoco respondió al New York Times
En Estados Unidos, The New York Times pone el énfasis directamente en la acción de la Fiscalía. Según informa el periódico, los fiscales españoles confirmaron que están investigando las denuncias de que Iglesias abusó sexualmente de dos antiguas empleadas, tras una denuncia presentada ante un tribunal superior español el 5 de enero. Después, el 13 de enero elDiario.es y Univision Noticias publicaron los resultados de una investigación conjunta de tres años sobre acusaciones más amplias de agresión sexual y acoso.

The Times sitúa el caso en el contexto de la extraordinaria carrera de seis décadas de Iglesias, destacando su éxito mundial y su longeva popularidad, al tiempo que llama la atención sobre su silencio al respecto. Las solicitudes de comentarios enviadas a su abogado, a su discográfica y a través de su página web oficial no obtuvieron respuesta.

Con el foco en las pruebas médicas a las que sometían a las trabajadores
The Guardian se ha centrado en los elementos que sugieren un sistema de control más amplio dentro del entorno laboral de Iglesias. Además de las acusaciones de agresión, el periódico británico informa de que se ordenó al personal femenino someterse a pruebas de enfermedades de transmisión sexual. El periódico describe a las denunciantes como una empleada doméstica y una fisioterapeuta, identificadas con los seudónimos de Rebeca y Laura, que alegan haber sido víctimas de agresiones sexuales mientras trabajaban en las mansiones caribeñas de Iglesias en 2021.

En Italia, La Repubblica ha puesto en primer plano los testimonios de las propias mujeres. Basándose en el reportaje de investigación, el periódico describe un “clima de control, acoso y terror” en las residencias de Iglesias. Una mujer afirma que fue obligada a mantener relaciones sexuales y sometida a abusos físicos y verbales; la otra dice que fue besada contra su voluntad. Al igual que otros medios, La Repubblica señala que ni Iglesias ni su abogado respondieron a las solicitudes de comentarios durante la investigación.


