La asistencia sanitaria a Jesús de Miguel, cuestionada tras su muerte: las dudas sobre su reanimación

Un técnico de emergencias cuestiona la evacuación del futbolista y las guías europeas explican cómo debe actuarse ante una parada cardíaca

Asistencia a Jesús de Miguel - Sociedad
Los sanitarios sacan del campo al jugador tras el duro golpe.
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La muerte de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife, a los 30 años ha abierto un debate sobre la asistencia sanitaria que recibió después del grave choque con Jesús Owono, portero del FC Andorra. El futbolista falleció este martes 3 de noviembre, después de sufrir una parada cardiorrespiratoria durante la emergencia desencadenada por el impacto. Ahora, las circunstancias de su reanimación y la decisión de evacuarlo del terreno de juego han suscitado preguntas sobre los procedimientos aplicados.

El debate ha cobrado relevancia después de que Javier G. Rendo, coordinador de Emergencias y Protección Civil y técnico en Emergencias Sanitarias, publicara un análisis en redes sociales cuestionando determinados aspectos de la intervención. Sus observaciones se centran en la rapidez de la reanimación cardiopulmonar (RCP), el empleo del desfibrilador y la conveniencia de trasladar a un paciente antes de completar las maniobras necesarias.

Rendo advierte, no obstante, de que desconoce detalles fundamentales de la actuación sanitaria. Sus declaraciones no constituyen una acusación formal de negligencia ni permiten concluir que los profesionales cometieran errores.

Las dudas sobre la evacuación de Jesús de Miguel del terreno de juego

El incidente ocurrió el lunes 2 de noviembre en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Durante los últimos minutos del Tenerife-Andorra, Owono salió de su portería para disputar un balón y golpeó con la rodilla a Jesús de Miguel. El delantero cayó inconsciente y los servicios médicos acudieron a atenderlo. El encuentro quedó suspendido.

Según distintas informaciones, Jesús de Miguel sufrió una parada cardiorrespiratoria que obligó a practicarle maniobras de reanimación. El diario Diario de Avisos señaló que permaneció aproximadamente 20 minutos en parada, aunque esa duración no ha sido detallada en los comunicados oficiales del club.

Precisamente, la secuencia de la asistencia es uno de los aspectos que plantea interrogantes. Mientras que El País recogió que la recuperación del pulso se produjo gracias a maniobras practicadas en el interior de la ambulancia, Europa Press informó de que se realizaron maniobras de RCP sobre el césped y de que el futbolista recuperó el pulso antes de ser introducido en el vehículo.

Estas versiones no permiten establecer con certeza cuándo comenzó la parada cardíaca ni en qué momento se iniciaron las compresiones torácicas.

En su análisis, Rendo reconoce que desconoce si Jesús de Miguel ya se encontraba en parada durante la evacuación. Sin embargo, cuestiona la prioridad de retirarlo del campo si esa situación se hubiera producido.

«Me llama poderosamente la atención la priorización en evacuar al paciente del campo de juego», señala el técnico, que recuerda que el reconocimiento temprano de una parada cardíaca y el inicio inmediato de la reanimación son determinantes para la supervivencia.

«Movilizar, e inmovilizar a un paciente se traduce en tiempo», explica, defendiendo que, ante una parada cardíaca confirmada, los esfuerzos deben concentrarse en la RCP y la desfibrilación precoz.

Qué es el commotio cordis, la posible causa de la parada cardíaca

Otra cuestión que plantea Rendo es la posibilidad de que Jesús de Miguel sufriera un commotio cordis, una alteración eléctrica del corazón desencadenada por un golpe contundente en el tórax.

Este fenómeno, poco frecuente, puede producirse cuando el impacto coincide con un momento especialmente vulnerable del ciclo eléctrico cardíaco. La consecuencia puede ser una fibrilación ventricular, una arritmia potencialmente mortal que requiere desfibrilación inmediata.

El técnico señala que el mecanismo del golpe recibido por Jesús de Miguel podría ser compatible con esta posibilidad, pero insiste en que se trata exclusivamente de una hipótesis.

«El commotio cordis puede ser una causa de PCR, en ningún casi afirmo que en éste caso lo sea», advierte en su publicación.

Las guías de 2025 del Consejo Europeo de Resucitación reconocen este fenómeno como una causa infrecuente de parada cardíaca en deportistas. También destacan la importancia de identificarla rápidamente y utilizar un desfibrilador cuando el ritmo cardíaco lo requiera.

No existe, por el momento, una confirmación médica pública de que Jesús de Miguel sufriera un commotio cordis. El impacto pudo desencadenar otras complicaciones que únicamente podrían esclarecerse mediante la correspondiente evaluación clínica.

¿Se siguieron correctamente los protocolos de reanimación?

Owono golpea a Jesús de Miguel - Sociedad
El momento de la acción entre el portero del Andorra y el delantero del Tenerife.
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Las recomendaciones europeas establecen que, ante una parada cardíaca reconocida, deben iniciarse cuanto antes las maniobras de reanimación. Cuando existe un ritmo desfibrilable persistente, aconsejan administrar al menos tres descargas sobre el terreno de juego antes de considerar determinadas opciones de traslado.

También reconocen que, en algunas circunstancias, puede resultar apropiado desplazar al deportista hasta un punto asistencial previamente establecido, siempre que se haga de manera segura y eficiente. Además, advierten de que las compresiones torácicas pueden perder eficacia durante el transporte.

Rendo considera que la asistencia podría organizarse directamente sobre el césped, utilizando equipos portátiles y facilitando el acceso de ambulancias al terreno de juego. Según explica, preservar la intimidad del paciente no debería comprometer la rapidez de la atención.

Sin embargo, el propio especialista reconoce que la información disponible es limitada: «Tampoco afirmo que estuviera en PCR durante esa evacuación, eso sólo lo sabe el equipo interviniente».

Esta precisión resulta esencial. El fallecimiento de Jesús de Miguel no demuestra que existiera una negligencia sanitaria. Para valorar correctamente la intervención sería necesario conocer el momento exacto de la parada, las maniobras practicadas, el ritmo cardíaco detectado y las razones clínicas que determinaron su traslado.

Hasta ahora, no consta públicamente una investigación oficial que haya establecido irregularidades en la actuación de los servicios médicos.

La muerte de Jesús de Miguel ha dejado una profunda conmoción en el fútbol español. También ha puesto de relieve la importancia de los protocolos de emergencia en las competiciones deportivas. Las dudas planteadas merecen respuestas documentadas, pero cualquier conclusión sobre posibles responsabilidades exige conocer primero qué sucedió realmente durante aquellos minutos decisivos.

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