En un aula convertida en estudio de radio, en un colegio público de Parla, caben recetas familiares, entrevistas a grandes nombres del periodismo, especiales informativos sobre la DANA y conversaciones con abuelos, refugiados ucranianos o antiguos alumnos que hoy viven en Quito. Ese es el universo de Vives la Radio, el proyecto de radio escolar del CEIP Vives, que comenzó en el curso 2022-2023 y que actualmente atraviesa su cuarta temporada.
La iniciativa nació de la mano de dos docentes, Miguel Ángel Chavero —tutor de 2º de Primaria— y Jesús Ángel Pindado, con una idea clara desde el principio: que no fuera una actividad puntual ni limitada a un grupo concreto, sino un proyecto vertebrador para todo el centro. “Todas las voces cuentan”, repiten como lema. Desde el alumnado de 3 años hasta los mayores de Primaria, pasando por profesorado, familias, abuelos y personal no docente.
Mantener en el tiempo
Si algo subraya Pindado cuando imparte formación a otros centros es que iniciar un proyecto es relativamente sencillo; sostenerlo en el tiempo es el verdadero reto. Para ello, explica, es imprescindible construir unos cimientos sólidos y tener identificados a los actores clave —los stakeholders— del ecosistema educativo.
En primer lugar, el equipo directivo: qué objetivos persigue el centro, qué recursos humanos y materiales puede destinar, cuál es el coste real de un proyecto de estas características y qué encaje tiene dentro del plan educativo. En segundo término, el claustro. “Otro proyecto más” puede generar resistencia si se percibe como una sobrecarga. Por eso, en Vives la Radio el contenido que se emite es contenido curricular: lo que sucede en las aulas se transforma en radio.
El tercer grupo son los alumnos. En Infantil y Primaria cualquier novedad despierta entusiasmo, pero la radio no se queda en la sorpresa inicial: se convierte en una herramienta estable de aprendizaje. El cuarto pilar son las familias. El proyecto busca generar comunidad y, según sus impulsores, lo está logrando. El sentido de pertenencia ha crecido en torno a los micrófonos.
Magacines, cocina y memoria migrante
El formato estrella es el magacín, con secciones vinculadas a distintas áreas curriculares. Una de ellas es Vives Chef, donde los alumnos, junto a sus padres o abuelos, comparten recetas que forman parte de su aprendizaje y de su herencia cultural.
Esa dimensión comunitaria se amplía en Parleños por el mundo, una sección que dialoga con la realidad del centro, que cuenta con un alto porcentaje de alumnado de familias migrantes. Muchos niños han nacido ya en España, pero sus raíces están en Venezuela, Ucrania, Ecuador o Colombia. En el estudio se habla de sus países, su gastronomía, sus tradiciones. Se invita a las familias a sentarse ante los micrófonos. “Es una forma de decirles que vienen de lejos, pero que aquí su historia importa”, explican desde el proyecto.
La radio ha viajado así a Venezuela, a Quito —donde trabaja un antiguo alumno— o a Ucrania, en el caso de varias familias refugiadas.
Formación y red autonómica
El interés por la radio escolar ha crecido en la Comunidad de Madrid en los últimos años. La administración impulsó una red de radios escolares dentro del proyecto Voces del Aula, con dotación económica y formación para los centros seleccionados. Vives la Radio no solo forma parte de ese impulso, sino que imparte formación a otros claustros, comenzando con una master class que dio pie a múltiples solicitudes.
El proyecto ha trascendido el ámbito local. Desde el Ministerio de Educación se ha celebrado ya la tercera edición del Congreso Nacional de Radios Escolares, en el que el CEIP Vives ha participado. También en el Congreso Mentes AMI, organizado por la Fundación Atresmedia, donde 1.500 docentes asistieron presencialmente y más de 9.000 siguieron las sesiones en línea. Una de las ponencias centrales fue precisamente sobre la experiencia de la radio escolar en Parla.
De esa trayectoria surge el libro Radio escolar desde dentro, escrito junto a Francisco Valero, docente de Secundaria y Bachillerato del Colegio John Henry Newman, concebido como manual para acompañar a otros centros que quieran poner en marcha y sostener proyectos similares.

Entrevistas y referentes
Uno de los formatos más celebrados por el alumnado es la entrevista. Por el estudio han pasado nombres como Javi Nieves —padrino del proyecto—, Juan José Ballesta, Pedro Piqueras o Iñaki Gabilondo. Los alumnos dialogan con figuras del periodismo, el cine o el deporte, aprenden de su recorrido profesional y descubren los códigos del medio.
En una de las entrevistas más recordadas, un alumno preguntó a Pedro Piqueras qué se llevaría a una isla desierta. “Me llevaría un libro y una radio para escucharos”, respondió el periodista, después de bromear con que si se llevaba a su mujer ya no sería tan desierta. El equipo consiguió incluso el audio del primer informativo que Piqueras presentó en RNE, un detalle que sorprendió al propio periodista.
El proyecto ha sido reconocido en dos ediciones de los Premios Gonzalo Estefanía, donde obtuvo primero un accésit y, en 2025, el primer premio en su categoría.
Radio para entender la actualidad
La radio también se ha convertido en una herramienta para trabajar la actualidad. Los impulsores del proyecto observan que los alumnos consumen información de forma muy distinta a generaciones anteriores, en un entorno dominado por el smartphone. Para compensar esa fragmentación, el centro organiza programas especiales vinculados a acontecimientos relevantes.
Lo hicieron con la DANA, invitando a periodistas y testigos directos para explicar lo sucedido, como la periodista que firma esta información, María Serrano. Además, han preparado un especial con Pepa Romero, de Antena 3, y Javier Casal, de la Cadena SER, junto a Julio, el joven de 16 años que apareció en numerosos medios tras la tragedia. El objetivo es que los alumnos comprendan qué significa cubrir una catástrofe desde el periodismo y qué supone vivirla en primera persona.
Más allá del hecho informativo, la radio se convierte en un ejercicio de empatía. Aunque los niños no hayan tenido familiares implicados, aprenden que lo que ocurre en el mundo también tiene que ver con ellos como ciudadanos.
Sin contraindicaciones
Frente a otras herramientas tecnológicas cuya implantación educativa ha generado debate, Pindado defiende que la radio escolar “no tiene contraindicaciones”. Si las tablets o determinados dispositivos han mostrado efectos secundarios en la atención, la radio trabaja precisamente lo contrario: desarrolla la escucha activa, la concentración y el juicio crítico.
El alumnado aprende terminología radiofónica —”cerrar micro”, “corte”, “total”— y descubre la mímica del medio. Las visitas a emisoras como Ábside Media, Onda Cero o la Cadena SER completan la experiencia. Si no ha despertado todavía vocaciones periodísticas definidas, sí ha generado curiosidad y una relación diferente con la palabra y la escucha.
Un estudio pensado para aprender
Uno de los elementos que más llama la atención a otros centros es el propio estudio, diseñado con cuidado en un aula del colegio. “El mobiliario y el espacio son también recursos educativos”, sostienen desde la coordinación. El entorno favorece la concentración y dota de identidad al proyecto.
En un tiempo de estímulos visuales constantes, Vives la Radio apuesta por la voz. Escuchar al otro y ser escuchado. Convertir el aula en un lugar donde la palabra circule. Y sostener, temporada tras temporada, una comunidad que crece alrededor de un micrófono.
