La importancia de acreditar una relación no visible en los asesinatos machistas: el caso de María Antonia

Su asesino la atestó 3 puñaladas y quemó su vivienda para deshacerse del cadáver. Cuatro meses después del asesinato, es reconocido como violencia machista. Sin vínculo acreditado, el sistema mira hacia otro lado

Cuando no es sencillo demostrar una relación tras un feminicidio
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La mañana del 25 de septiembre los bomberos de Badajoz acudían a una vivienda a la altura del paseo fluvial de la ciudad. Los vecinos de la barriada pacense de Santa Marina alertaban de humo y olor a quemado en un piso de la zona. Era fuego. Desconocían si la vida de alguna persona corría peligro: era primera hora de la mañana y ningún vecino supo indicarlo.

Al derribar la puerta del domicilio encontraron tres focos de incendio, separados entre sí, y el cuerpo de una mujer sin vida bajo unos enseres también quemadas. “Esas circunstancias nos hicieron sospechar desde el minuto uno. No se trataba de un accidente. Eran 3 puntos de fuego. El cuerpo estaba medio oculto. Tenía que ser intencionado”, explica a Artículo14 uno de los bomberos del cuerpo.

Incendiar una casa para deshacerse de María Antonia

Cuando la Policía Nacional acudió al domicilio, identificaron a la víctima: María Antonia, funcionaria de 29 años en la ciudad pacense, donde vivía de alquiler. La primera inspección ocular, además de corroborar las sospechas de los bomberos, dio las primeras pistas a los agentes: a María Antonia la habían matado de, al menos, tres puñaladas. Pecho y cuello. Así lo corroboró posteriormente la autopsia.

El asesino y su padre provocaron un incendio para borrar las huellas del crimen
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El incendio no era más que una distracción de su presunto asesino: quien quiera que hubiese cometido el crimen había intentado deshacerse del cuerpo.

El cómplice y protector del asesino: su padre

A ojos formales, María Antonia no tenía pareja. Estaba, dicen, soltera. Pero aquel mes de septiembre, rumores vecinales, aseguraban que mantenía una relación sentimental con su vecino.

Esos mismos días, 48 horas después del crimen, un vecino mayor del mismo barrio se entregó a la policía: decía ser el autor del crimen. Sin embargo, tras el interrogatorio, la policía detuvo también al hijo de este hombre: el vecino de descansillo de la víctima.

La policía pudo saber entonces que el hijo del primer detenido podría haber tenido una relación extramatrimonial con María Antonia. Lo que, en la práctica, hizo cambiar la perspectiva de los investigadores: no se trataba de un feminicidio social, sino de un posible asesinato machista.

Ambos pasaron a disposición judicial y el juez los mandó a prisión preventiva hasta la fecha: los dos estaban involucrados en el crimen. Uno por asesinato y, el otro, por ayudar al asesino a deshacerse de las pruebas y del cadáver.

De feminicidio a asesinato por violencia machista

Esta semana la policía ha terminado de recabar todos los mensajes de los volcados de los teléfonos de los detenidos. Y, con ello, han llegado a la conclusión: la víctima y su presunto asesino mantenían una relación sentimental. Así lo ha confirmado también la delegación de Gobierno contra la Violencia de Género.

Cuatro hombres han perpetrado distintos ataques violentos hacia sus parejas o exparejas en los últimos días
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El padre del agresor y colaborador necesario en el asesinato machista (los maltratadores siempre tienen una red que les consiente maltratar) negó ante el juez esta relación: “Ella le había dicho que había buscado a los sicarios para que se cargasen a su hija, a su mujer y a él”. Son declaraciones a las que ‘En boca de todos’ accedió en exclusiva. Pero el volcado dice lo contrario.

El padre del asesino no solo justificaba así el asesinato de María Antonia en sede judicial. También tuvo tiempo para hacerse la víctima: “Vi mucha sangre, pero no le vi las heridas. Yo estaba muy nervioso y lo único que hice fue taparla con dos cojines”.

Lo único”. Asique, hasta donde se puede llegar a entender, él asume la parte que le toca. Colaboró, de alguna manera, con el agresor y, dice, se marchó de la casa.

¿4 meses para esclarecer la relación entre víctima y asesino?

Fuentes de la UFAM (Unidades de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional) consultadas por este periódico detallan la importancia de que un caso de estas características termine en un juzgado de Violencia de Género: “Las relaciones extramatrimoniales, las secretas o las que se llevan en la más absoluta discreción son nuestro talón de Aquiles”.

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Por eso, insisten, “es tan importante que el primer equipo de agentes que se hace cargo del homicidio muestre especial atención o interés en las relaciones personales de la víctima”. Escuchar a los vecinos. A la familia. A los más amigos. Y a los menos.

Si todo esto no se hace, cuentan, la víctima será doblemente castigada incluso después de asesinada. “Porque no se hará justicia. Sin vínculo acreditado, de cara al juez, el delito es el mismo, pero el agravante, no existe. Y es más que probable que la pena sea mucho menor”, aseveran.

¿Por qué es importante que pase a un juzgado especializado?

La ley exige probar que existía una relación afectiva entre la víctima y el agresor, incluso cuando esa relación no era pública. Hasta que ese vínculo se acredita, la investigación puede quedar encuadrada como homicidio común, aunque los indicios apunten a violencia machista.

Esta exigencia legal explica por qué algunos asesinatos de mujeres no figuran, de entrada, en el recuento oficial de víctimas de violencia de género. Esto es, básicamente, invisibilizar aún más la magnitud real de la violencia machista.

El 016, contra la violencia de género
Falta garantía contra la violencia de género
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Es más: incluso si se consiguiese superar la falta de sensibilidad institucional al respecto de la violencia machista, seguiría existiendo una limitación estructural que impide hacer justicia real con las víctimas. Jueces y fiscales necesitan pruebas concretas para aplicar la legislación específica.

La importancia de reconstruir relaciones no visibles

La diferencia en la calificación del caso es clave. Cuando un crimen se investiga como homicidio común, no se activan los protocolos especializados en violencia de género ni intervienen de forma inmediata las unidades especializadas.

“En cambio, una vez acreditada la relación, se pone en marcha un abordaje distinto”, detallan fuentes policiales. Análisis exhaustivo del contexto, búsqueda de antecedentes de control sobre la víctima o violencia previa, evaluación de riesgos para el entorno de la víctima y la aplicación de agravantes penales por violencia de género, además de medidas de protección para familiares.

De ahí la importancia del trabajo policial y judicial para reconstruir relaciones no visibles. Nombrar correctamente la violencia no es solo una cuestión estadística: es una condición imprescindible para que dejen de matarnos. Para que la ley proteja, repare y prevenga de los asesinos machistas que en 2025 arrebataron la vida de María Antonia y 47 mujeres más.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.