El inicio de este año, a punto ya de finalizar, arrancaba con titulares que marcarían el inicio de lo que se ha convertido en un habitual casi mensual en 2025: “Mujeres denuncian el intercambio de falsas fotos suyas desnudas creadas con IA”.
Resulta ser que aquel mes de enero los Mossos d’Esquadra pillaron a decenas de hombres enviándose fotografías sexuales de chicas a las que conocían por grupos de la aplicación de mensajería ‘Telegram’. Modificaban sus cuerpos con inteligencia artificial (IA) para, después, masturbarse con ellas.
Cada vez más víctimas afectadas
Febrero: menores implicados. Cuatro chavales manipulan fotos de sus compañeras de instituto de Barcelona. Las “dejan” desnudas y se las envían entre ellos. Había, al menos, quince fotografías rulando por los grupos de WhatsApp de los colegas del insti. Días después, ya entrado el mes de marzo, la Guardia Civil arrancaría la operación ‘Vinteox’: dos hombres de 23 años grababan y difundían imágenes sexuales de al menos 50 mujeres sin su conocimiento. Algunas de las víctimas eran menores de edad. Los tipos fueron detenidos meses después.

Abril tampoco se libra: “Desmantelan una red criminal que comercializaba imágenes íntimas de más de 100 mujeres”. Había más de una decena de hombres implicados en todo el territorio nacional. La policía encontró casi 120.000 archivos de contenido sexual en los que este centenar de mujeres se veían involucradas. Cientoveintemil fotos y vídeos sexuales rulando por internet de mujeres que ni si quiera sabían que alguien las había grabado. Hay que tragar saliva para procesarlo.
La cosificación de la mujer se “multiplica” en el mundo digital
En julio supimos que había, al menos, dos grupos de WhatsApp de contenido pornográfico en el que se estaba incluyendo a niños de forma masiva. Algunos de ellos participaron en él e intercambiaron fotografías. Y en agosto la Guardia Civil detuvo a dos hombres en La Rioja y Soria acusados de “obtención, clasificación, modificación y difusión de contenido sexual no consentido”.
Esta vez fueron 27 las víctimas. Los integrantes del chat grababan y compartían relaciones sexuales con chicas sin que ellas lo supieran. En el grupo se daban consejos de cómo hacerlo. Y para evitar que los jefecillos de esta tribu de misóginos y agresores los largasen del grupo tenían que enviar contenido sexual de sus víctimas a diario.
El caso más reciente es el de Castro Urdiales, Cantabria. Más de 90 tíos, (¡noventa!) decidieron seguir el ejemplo de los otros tantos que les precedieron: enviarse imágenes sexuales de sus parejas, exparejas o ligues entre ellos sin el consentimiento de sus víctimas en un chat grupal. Algunas de esas fotos acabaron circulando, aseguran las víctimas, por redes sociales.
No son un caso aislado: ¿qué está pasando?
Estos grupos de WhatsApp no son un caso aislado y marcan una tendencia difícil de frenar. ¿Qué está pasando? ¿Qué tienen en común estos hombres? Lo analizamos con Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno contra la violencia de género.
Para él, todo parte de la normalización de la “cosificación de las mujeres”. Y las redes sociales están facilitando (aún más) que esto se mantenga e, incluso, aumente: “Por todo lo que es la dinámica de aislamiento, las redes sociales, la falta de contacto y el aislamiento social”. Lorente considera que, además, la cosificación de la mujer se “multiplica” en el mundo digital y acaba convirtiéndose en el “mundo ideal” de aquellos hombres que no responden a “criterios racionales lógicos”.
“No son enfermos”
Muchos de los hombres implicados en esos chats grupales eran pareja de las mujeres de las que difundían sus imágenes sexuales. Víctimas que habían compartido, desde la privacidad, ese contenido con sus parejas. Hombres que creyeron ser dueños de estas.
Ninguno de ellos obedece a una patología, no actúa por impulsos, no atiende a enfermedad. Eso ya no cuela: “En los 80, cuando todo esto estaba empezando a investigarse (académicamente) se trataba de abordar como ‘desviaciones del objeto sexual’, como una especie de ‘fetichismo’. Ahora ya no, porque ahora ya se sabe que hay muchas formas de vivir la sexualidad”.

Los grupos con muchos integrantes “les hace sentir mejor”
Asique, cabe preguntarse, ¿qué es lo que les produce el estímulo a estos hombres?: “Romper todas las barreras o límites sociales para sentirse dueño de una situación específica”. Y el hecho de hacerlo en grupos grandes, en esos canales de difusión, “los hace sentir aún mejor. Porque lo que están buscando son estímulos. Y ahora, en general la sociedad, busca estímulos más naturales, más cercanos, escenarios que podrían sucedernos ‘a nosotros’ fácilmente. Y esto último juega un papel determinante en el por qué cada vez son más los grupos de WhatsApp sexuales”.
“Esto está pasando porque hay formaciones políticas potenciándolo”
Y un vídeo o una foto casera de una mujer desnuda o manteniendo relaciones sexuales en una habitación “normal” es una idea que parece excitar a cientos. Aunque luego esas imágenes lleguen a ser falsas (generadas con IA). Lo mismo da. “Y si luego además consiguen una foto de una mujer que es la pareja de un hombre que te la muestra a ti como algo excepcional y que es muy exclusivo (porque no es canal de porno), pues aún más estímulos”, explica Lorente.
Para el forense no hay camino fácil que solucione esta forma de violencia sexual pero sí, reconoce, hay culpables: “Esto está pasando porque hay gente (formaciones políticas) potenciando que esto pase. A la ultraderecha me refiero. Pero también a la derecha. Porque al final, todo lo que sea la cosificación, todo lo que sea el refuerzo de los elementos que definen la masculinidad tradicional con todos los valores que la acompañan al final lo que hacen es instaurar el marco machista tradicional como elemento habitual de relación”.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.
