El pasado fin de semana, un satélite de Starlink (SpaceX, de Elon Musk) acabó perdido. Horas después, al poder localizarlo, los especialistas se encontraron decenas de objetos rodeando al dispositivo. Se había producido “una anomalía en órbita”, la causante de su desaparición y del esparcimiento.
Si bien este incidente no perjudica a otras empresas, ni tampoco al lanzamiento de la misión Artemis II a la Luna, ha reabierto el debate del peligro de las colisiones de estos restos espaciales.
Un satélite de Starlink perdido y recuperado entre “decenas de objetos”
On Sunday, March 29, Starlink satellite 34343 experienced an anomaly on-orbit, resulting in loss of communications with the satellite at ~560 km above Earth.
Latest analysis shows the event poses no new risk to the @Space_Station, its crew, or to the upcoming launch of NASA’s…
— Starlink (@Starlink) March 30, 2026
Este miércoles, SpaceX informó en sus redes sociales que el pasado domingo, 29 de marzo, había perdido el contacto con uno de sus satélites. Concretamente, el Starlink 34343.
El dispositivo dejó de responder durante unas horas, tras sufrir lo que la compañía ha denominado como “una anomalía en órbita”. Durante ese tiempo, no hubo contacto alguno con el objeto lanzado en mayo de 2025.
Para poder volver a localizarlo, SpaceX recurrió a LeoLabs, una empresa especializada en el seguimiento de sucesos aeroespaciales. Unas horas después, fue esta compañía la que logró retomar el contacto. En el momento de la identificación, encontraron “decenas de objetos” en las cercanías del satélite.
La teoría es que la anomalía, probablemente un fallo energético interno según el análisis preliminar, causara la fragmentación del Starlink 34343.
De acuerdo con la empresa de Elon Musk, este suceso “no supone riesgo” ni para la Estación Espacial Internacional, ni para la misión de la NASA Artemis II. Sin embargo, la propia Starlink y el resto de compañías deberán tener en cuenta la presencia de estos restos. Como consecuencia, se podrían ver obligados a realizar ciertas maniobras para evitar posibles colisiones con estos.
Preocupación por la basura espacial

El 34343 no es el primer satélite de Starlink perdido, ni será el último.
Hace unos cuatros meses, el Starlink 35956 tuvo un fallo grave en su sistema de propulsión. Finalmente, perdió su estabilidad y terminó soltando un buen puñado de fragmentos antes de volver a la atmósfera terrestre.
Un informe del astrofísico Jonathan McDowell reveló en octubre de 2025 que prácticamente “uno o dos” satélites de la compañía SpaceX caen a la Tierra cada día. Además, esta cifra podría elevarse a 5 satélites diarios. Principalmente, debido a la corta vida útil de los satélites de baja órbita como los de Starlink, la cual abarca entre 5 y 7 años.
Por su parte, Elon Musk y su empresa han indicado que sus satélites se fabrican para desintegrarse cuando regresan a nuestro planeta. No obstante, esta medida no siempre es efectiva, dejado algunos restos que se convierten en basura espacial.
McDowell indica que muy pronto habrá 30.000 satélites de órbita baja en funcionamiento, y otros 20.000 más a unos 1.000 kilómetros de la superficie terrestre de la industria china. En total, más de 50.000 aparatos que, mal gestionados en su regreso a la Tierra, podrían causar colisiones preocupantes.
