Mujeres en la RAE

Cristina Sánchez López ingresa en la RAE y eleva a doce el número de académicas

La catedrática de la Complutense ocupa la silla p, vacante desde la muerte de Francisco Rico, con un discurso que reivindica la curiosidad y presenta la gramática como una exploración de nuestro mundo interior

Cristina Sánchez López ingresa en la RAE y eleva a doce el número de académicas
Cristina Sánchez López ingresa en la RAE y eleva a doce el número de académicas
EFE

Cristina Sánchez López ha dedicado su vida académica a investigar un conocimiento que millones de personas utilizan a diario sin detenerse a pensar cómo funciona: la gramática. El domingo 18 de octubre, la filóloga madrileña ingresó en la Real Academia Española con una invitación a descubrir las estructuras que nos permiten hablar, comprender y organizar el pensamiento. Su discurso, titulado Las cartografías del idioma. Viaje a ventura por la gramática del español, comparó esa investigación con las expediciones que transformaron nuestra manera de representar el mundo.

La catedrática de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid ocupa desde ahora la silla p, vacante desde el fallecimiento de Francisco Rico, el 27 de abril de 2024. El pleno la había elegido el 27 de marzo de 2025, con una candidatura presentada por Ignacio Bosque, Miguel Sáenz y Paloma Díaz-Mas. La lectura del discurso formaliza su incorporación como académica de número.

Con su ingreso, son doce las mujeres que forman parte de la institución como académicas de número. La incorporación refuerza la presencia femenina en la RAE y reconoce una trayectoria vinculada a la investigación lingüística, la docencia y la elaboración de obras de referencia sobre el español.

Cristina Sánchez López, académica de la RAE
Cristina Sánchez López, académica de la RAE

La curiosidad como herencia

Antes de entrar en las cuestiones gramaticales, Sánchez López explicó de dónde procede su vocación. Recordó a su padre, agradeció el apoyo de quienes la han acompañado y reivindicó el placer de estudiar: “El único mérito que sin modestia me atribuyo es el de haber disfrutado siempre estudiando”.

La nueva académica situó ese entusiasmo en su educación familiar. “Tuve la suerte de nacer en una casa en la que la palabra saber se pronunciaba entre signos de admiración: ¡Saber!”, afirmó. De aquel entorno conservaba una enseñanza que quiso compartir durante la ceremonia: “No hay mayor pobreza que la del ignorante ni mayor limitación que la de quien carece de curiosidad”.

También dedicó palabras a Ignacio Bosque, una figura fundamental en su trayectoria, y a Francisco Rico, su antecesor en el sillón. Los agradecimientos dieron paso a la materia que ha ocupado su trabajo durante décadas: las relaciones entre las palabras y los mecanismos que permiten construir significados.

Los mapas que llevamos dentro

Sánchez López organizó su intervención alrededor de una distinción. La gramática puede designar los libros donde se describen y explican los usos de una lengua. También se refiere al sistema de conocimientos que los hablantes activan, casi siempre de manera inconsciente, cuando producen o interpretan una frase.

A partir de esa diferencia desarrolló la imagen central del discurso: “La gramática externa es el mapa que dibuja la gramática interna”. El investigador intenta describir un sistema que ya funciona dentro de quienes hablan, aunque estos no sepan explicar sus reglas.

De 27 académicos de número de la RAE, sólo 12 son mujeres
De 27 académicos de número de la RAE, sólo 12 son mujeres
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La comparación le permitió relacionar la historia de los estudios lingüísticos con la navegación, la geografía y los avances de la cartografía. Por su intervención pasaron Nebrija y Francisco Sánchez de las Brozas, las expediciones de Colón y de Magallanes y Elcano, además de referencias literarias a Borges.

“En lugar de ríos, encontramos nombres; adjetivos en lugar de arroyos; subordinadas y concordancias en vez de llanuras y cordilleras”, explicó. Esa exploración persigue hacer comprensible un conocimiento cotidiano y extraordinariamente complejo. También mostrar cómo cambia: algunas construcciones pierden presencia, otras se extienden y ciertas formas antiguas permanecen en usos cada vez más restringidos.

Una conversación en Madrid

La observación de esas transformaciones puede comenzar durante un paseo. Sánchez López contó que había escuchado a una pareja, cuyo acento le pareció americano, discutir sobre las expresiones “le gustó” y “la gustó”. La mujer defendía la segunda porque la persona a la que se refería era de género femenino.

La anécdota le sirvió para plantear cómo el contacto con otros hablantes puede modificar los usos aprendidos. En este caso, se preguntó si la convivencia con el laísmo madrileño acabaría influyendo en la manera de hablar de aquella pareja. Una conversación breve abría así una cuestión sobre variación lingüística, aprendizaje y adaptación al entorno.

Su interés por explicar estos procesos se extiende a las aulas. Además de investigar la sintaxis y sus relaciones con el léxico, Sánchez López participa en iniciativas destinadas a mejorar la enseñanza de la gramática en secundaria y bachillerato. Durante su ingreso volvió a reivindicar esa dimensión educativa.

La intervención terminó con una defensa del conocimiento compartido y del entusiasmo por investigar. “Creemos que merece la pena conocerlo porque, al fin, es parte de nosotros”, señaló sobre ese mundo interior que constituye la lengua. Su propósito como gramática quedó expresado también en un deseo: que los mapas trazados por los especialistas permitan a otros reconocer y explorar sus propias capacidades como hablantes.

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