Este jueves, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España ha puesto en marcha la última fase de la carrera nacional hacia Hollywood. En un acto celebrado en su sede de Madrid, la actriz Miriam Garlo —acompañada por el presidente de la institución, Fernando Méndez-Leite, y la notaria Eva Fernández Medina— ha anunciado las tres películas preseleccionadas para representar a España en la categoría de mejor película internacional en la 99.ª edición de los Premios Oscar. Las candidatas son La bola negra, de Javier Ambrossi y Javier Calvo; El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen; y Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa.
Las tres entran ahora en la última fase del proceso de selección. Tras una segunda votación de los académicos, la representante definitiva se anunciará el próximo 16 de septiembre. España no gana esta categoría desde 2005, cuando Mar adentro, de Alejandro Amenábar, se llevó la estatuilla correspondiente a las películas estrenadas en 2004. Después del notable recorrido de Sirât, de Oliver Laxe, que en la pasada edición consiguió nominaciones tanto a mejor película internacional como a mejor sonido, el cine español vuelve a mirar hacia una gala que se celebrará el 14 de marzo de 2027.
La gran apuesta: La bola negra
Entre las tres candidatas, Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis, presentan probablemente la propuesta de mayor escala. La bola negra llegó reforzada a la temporada de premios después de proporcionarles el galardón a la mejor dirección ex aequo en el 79.º Festival de Cannes, compartido con el cineasta polaco Paweł Pawlikowski por Fatherland.
La bola negra recorre casi un siglo de historia española a través de tres vidas atravesadas por la homosexualidad, el deseo, el dolor y la herencia. Coescrita por Calvo, Ambrossi y Alberto Conejero, la película parte de una de las últimas obras inacabadas de Federico García Lorca y dialoga también con La piedra oscura, del propio Conejero. Sus tres líneas temporales —1932, 1937 y 2017— terminan conectando distintas formas de vivir y ocultar el deseo homosexual a lo largo de varias generaciones.

Los Javis han insistido desde Cannes en la dimensión política del proyecto. «Lorca no es una quimera, no es una idea, fue una persona. Y a Federico García Lorca lo asesinaron por maricón. Es muy importante reivindicar que la historia no es una línea de texto, la historia, como dice la hispanista que encarna Glenn Close, son personas», afirmó Ambrossi durante el festival. Al recoger posteriormente el premio, explicó que la única manera de honrar «el sufrimiento, el silencio, la muerte de las personas LGTBIQ+» que los precedieron era asegurarse de que las siguientes generaciones tuvieran más libertad.
Visualmente, la película tiende un puente entre un cine de autor de gran ambición formal y la tradición de las grandes epopeyas históricas. Su reparto internacional incluye a Penélope Cruz, en el papel de Nené, y Glenn Close, como Isabelle, mientras que las tres historias centrales están encabezadas por Guitarricadelafuente, Milo Quifes y Carlos González.
La música también podría encontrar su propio camino hacia Hollywood. «La nieve», compuesta por Guitarricadelafuente y Raül Refree e interpretada por el primero, será presentada para competir en la categoría de mejor canción original.
Netflix ha adquirido la distribución de la película en Estados Unidos y Canadá, donde llegará primero a los cines antes de incorporarse a la plataforma el 2 de diciembre. En España, donde posteriormente estará disponible en Movistar Plus+, su estreno en salas está previsto para el 25 de septiembre.
El laboratorio cinematográfico: El ser querido
Frente a la amplitud histórica de Los Javis aparece El ser querido, el nuevo largometraje de Rodrigo Sorogoyen, escrito junto a su colaboradora habitual Isabel Peña, con quien firmó títulos como As bestas. En esta ocasión, ambos se alejan de las estructuras del thriller para construir un drama sobre las heridas familiares, el pasado, el poder y las difíciles fronteras entre la creación cinematográfica y la vida privada.
«Decidimos alejarnos un poco del thriller y hacer algo mucho más cercano a nosotros», explicó el director en Cannes. «Teníamos ganas de contar una historia sobre personas y sobre relaciones, sobre heridas, familia y pasado», añadió Peña.
El ser querido está protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo. Bardem interpreta a Esteban Martínez, un prestigioso director de cine tan célebre por su obra como marcado por un pasado de violencia y excesos. Luengo encarna a Emilia Vera, su hija, una actriz cuya carrera no termina de despegar y que lleva trece años conviviendo con las consecuencias del abandono paterno. Cuando Esteban regresa y le ofrece protagonizar su siguiente gran película —una epopeya histórica sobre la colonización española del Sáhara Occidental—, ambos se ven obligados a reencontrarse.

Sorogoyen llevó también esa distancia a la relación entre sus intérpretes. Bardem y Luengo pasaron ocho meses sin verse antes del rodaje y su reencuentro se produjo el primer día ante las cámaras. La escena inicial del restaurante se dejó abierta a la improvisación durante aproximadamente una hora y media, de cuyo material acabaron extrayéndose los 18 minutos que abren la película.
La experimentación se extiende a toda su construcción visual. Sorogoyen y el director de fotografía Álex de Pablo utilizaron digital, MiniDV y película fotoquímica en 65 mm, 35 mm, 16 mm y 8 mm, alternando además el color y el blanco y negro, diferentes ópticas y relaciones de aspecto. Más que seguir una progresión convencional, cada escena adopta el lenguaje que el director considera más adecuado para el relato que está contando.
La coproducción hispanofrancesa se estrenó mundialmente en la competición oficial de Cannes y continuará su recorrido internacional con una presentación especial en Toronto. En Norteamérica será distribuida por Kino Lorber, que ha adquirido sus derechos y prepara un estreno comercial para comienzos de 2027.
El fenómeno nacional: Los domingos
Completa la terna uno de los grandes fenómenos recientes del cine español: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa. De las tres candidatas es quizá la más arraigada en un contexto local, pero también la que llega con un palmarés nacional más contundente.
Desde su estreno mundial en la 73.ª edición del Festival de San Sebastián, donde consiguió la Concha de Oro, la película ha acumulado reconocimientos en los principales premios españoles. En la 40.ª edición de los Goya obtuvo cinco estatuillas: mejor película, dirección, guion original, actriz protagonista para Patricia López Arnaiz y actriz de reparto para Nagore Aranburu. También ha sumado premios en los Forqué, los Feroz, los Platino y las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos.
Rodada en Bizkaia y levantada con un presupuesto de alrededor de 4,7 millones de euros, Los domingos se ha convertido además en un considerable éxito comercial: ha superado los 650.000 espectadores y se ha acercado a los cinco millones de euros de recaudación.
Su punto de partida es engañosamente sencillo. Ainara Alzaga, interpretada por la revelación Blanca Soroa, es una estudiante de 17 años de Bilbao que anuncia inesperadamente su intención de abandonar la vida secular para convertirse en monja de clausura. La decisión abre una fractura dentro de su familia. Su padre, Iñaki, interpretado por Miguel Garcés, adopta una posición más pasiva, mientras que su tía Maite —Patricia López Arnaiz— se opone frontalmente, convencida de que la Iglesia está influyendo sobre una adolescente todavía marcada por la pérdida de su madre.

Ruiz de Azúa utiliza esa crisis familiar para formular preguntas que desbordan el ámbito religioso: ¿dónde termina la fe y comienza la manipulación? ¿Es la vocación de Ainara una llamada espiritual genuina o una forma de refugiarse de un mundo que no sabe cómo habitar? La directora evita dar una respuesta sencilla y convierte el enfrentamiento familiar en una disputa sobre la libertad individual, el amor y el derecho a tomar decisiones que los demás no comprenden.
Aunque Los domingos carece del despliegue internacional de Netflix que acompaña a La bola negra o del poder estelar de Javier Bardem en El ser querido, su capacidad para conectar con crítica y público la convierte en una candidata difícil de descartar. Su trayectoria demuestra precisamente que una historia muy localizada puede adquirir resonancias universales cuando coloca en el centro cuestiones como la fe, la familia y la autonomía personal.
Rumbo a Hollywood
La representante española llegará, además, a una edición de los Oscar con reglas nuevas para la categoría internacional. Por primera vez, una película puede entrar en consideración no solo como elección oficial de su país, sino también por haber ganado determinados premios en seis festivales concretos: el Oso de Oro de Berlín, la Palma de Oro de Cannes, el Gran Premio del Jurado de Cine Mundial de Sundance, el Platform Award de Toronto, el León de Oro de Venecia o el Busan Award.
La modificación ya está produciendo situaciones inéditas. Alemania, por ejemplo, ha elegido Everytime, de Sandra Wollner, como representante oficial, pero tendrá otras dos producciones automáticamente habilitadas para competir: Yellow Letters, de İlker Çatak, gracias a su Oso de Oro, y Shame and Money, de Visar Morina, por su premio en Sundance.
Lo mismo ocurre con Fjord, de Cristian Mungiu, cuya Palma de Oro le permite acceder a la carrera por esa segunda vía, mientras que Corea del Sur ya ha seleccionado oficialmente Un amor posible, el regreso de Lee Chang-dong ocho años después de Burning.
Para la Academia española, sin embargo, la pregunta inmediata sigue siendo la misma: cuál de sus tres candidatas está mejor preparada para recorrer ese camino. ¿El gran lienzo histórico y queer de La bola negra, reforzado por el premio de Cannes y la maquinaria internacional de Netflix? ¿El arriesgado experimento formal y emocional de Sorogoyen? ¿O Los domingos, la película que ya ha conseguido unir a crítica, público y academia alrededor de una historia de apariencia mucho más pequeña?
La respuesta llegará el 16 de septiembre. Hasta entonces, tres formas muy distintas de entender el cine español contemporáneo compiten por una única plaza.

