La heredera de ‘Black Mirror’: una obra maestra de la ciencia ficción que nadie conoce

Una antología de ciencia ficción basada en Philip K. Dick que merece ser redescubierta y que es la heredera espiritual de 'Black Mirror'

Electric Dreams (2017) - Cultura
Fotograma de la serie 'Electric Dreams'.
Channel 4 Television

La ciencia ficción televisiva vive desde hace años una edad dorada que ha ido mucho más allá del simple entretenimiento. Series como Black Mirror demostraron que el género podía hablar del presente, del miedo y del poder sin necesidad de hacerlo de forma explícita. En ese terreno incómodo, reflexivo y perturbador, hay una serie que merece mucha más atención de la que tuvo en su estreno: Electric Dreams.

Estrenada entre 2017 y 2018, Electric Dreams es una antología basada en relatos de Philip K. Dick, uno de los grandes nombres de la ciencia ficción moderna. Y aunque su nombre suele asociarse al cine, esta serie televisiva es, probablemente, una de las adaptaciones más honestas y estimulantes de su imaginario. Hoy, cuando Black Mirror ha redefinido el género para el gran público, esta serie se postula como su heredera silenciosa. Una heredera que no mucha gente conoce.

‘Electric Dreams’ y el regreso de la ciencia ficción incómoda

En Electric Dreams no hay continuidad narrativa ni personajes recurrentes. Cada episodio es una historia independiente, con su propio universo, tono y conflicto. Esta estructura permite que la serie funcione como una colección de pequeñas películas que exploran una misma obsesión: qué significa ser humano en un mundo donde la tecnología, el control político o los avances científicos han alterado por completo las reglas del juego.

Al igual que Black Mirror, Electric Dreams utiliza la ciencia ficción como espejo deformante del presente. Robots, realidades alternativas, colonización espacial, control mental o identidades suplantadas atraviesan sus diez episodios. No hay moralejas fáciles ni finales tranquilizadores. Esta serie prefiere incomodar antes que explicar.

Póster de Electric Dreams - Cultura
Imagen promocional del póster de ‘Electric Dreams’.
Channel 4 Television

Adaptar a Philip K. Dick nunca ha sido sencillo. Su obra ha inspirado clásicos como Blade Runner, Minority Report o Desafío total. Pero también adaptaciones fallidas que simplificaban su complejidad filosófica. Electric Dreams acierta al elegir el formato de antología, mucho más cercano al espíritu de sus relatos cortos.

Cada episodio de Electric Dreams parte de una idea potente, a menudo brillante, que cuestiona la identidad, la memoria o el libre albedrío. Algunas historias funcionan mejor que otras. Pero todas conservan esa sensación tan característica de Dick: la certeza de que la realidad puede resquebrajarse en cualquier momento.

Una serie irregular… y ahí está su virtud

Es imposible hablar de Electric Dreams sin mencionar su irregularidad. Hay episodios memorables y otros que se diluyen a mitad de camino. Sin embargo, esa irregularidad forma parte de su encanto. La serie no busca el impacto constante ni el giro final demoledor; apuesta por la atmósfera, por la reflexión y por dejar al espectador con más preguntas que respuestas.

A diferencia de otras antologías más efectistas, Electric Dreams se permite finales abiertos, silencios incómodos y episodios que funcionan más como ejercicios de ideas que como relatos cerrados. Esa libertad creativa es, al mismo tiempo, su mayor fortaleza y su principal riesgo.

En un panorama saturado de series, Electric Dreams es una joya oculta. No pretende sustituir a Black Mirror, pero sí dialogar con ella desde otro lugar, más literario, más filosófico y, en ocasiones, más inquietante. Una serie imperfecta, ambiciosa y profundamente necesaria para quienes buscan en la ciencia ficción algo más que espectáculo.

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