Patrimonio Nacional cerró 2025 con el mejor dato de visitantes de su historia. Los palacios, monasterios, museos y espacios naturales gestionados por la institución recibieron un total de 7.450.828 personas, lo que supone un incremento del 3,8% respecto a 2024, cuando se alcanzaron 7.169.027 visitas. El crecimiento confirma una tendencia sostenida de recuperación y expansión del interés por el patrimonio histórico, artístico y paisajístico, tanto entre el público nacional como internacional.
El mes de abril se situó como el de mayor afluencia del año, con 796.588 visitas, en un calendario marcado por la estabilidad del turismo cultural y por una programación expositiva que ha funcionado como polo de atracción constante. Desde Patrimonio Nacional se subraya que el récord no responde a un único factor, sino a la combinación de una oferta más diversificada, la consolidación de nuevos espacios museísticos y el peso creciente de los jardines históricos como lugares de disfrute cultural y de ocio.

Entre los enclaves más visitados destaca el Palacio Real de Madrid, que recibió 1.769.167 visitantes, un 11,6% más que en 2024. El edificio, uno de los grandes referentes del patrimonio monumental europeo, mantiene su papel central en la red de espacios gestionados por la institución. A su atractivo histórico y arquitectónico se suma una programación cultural que ha reforzado su capacidad de convocatoria.
La Galería de las Colecciones Reales, inaugurada hace dos años y medio, se consolida como uno de los proyectos culturales más relevantes de la última década. En 2025 registró 741.589 visitantes, lo que supone un crecimiento del 12,5% y un aumento de más de 93.000 personas respecto al ejercicio anterior. El museo, concebido como espacio para mostrar las colecciones históricas vinculadas a la Corona, ha logrado integrarse con rapidez en los circuitos culturales de la capital y en la agenda turística internacional.

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ocupó el tercer puesto del ranking, con 450.077 visitas, 14.534 más que en 2024. El conjunto, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, mantiene una afluencia estable que confirma su relevancia como destino cultural y espiritual, además de su peso simbólico en la historia de España.
El crecimiento no se limitó a los espacios monumentales. Los espacios naturales gestionados por Patrimonio Nacional alcanzaron 3.098.913 visitas, un 7% más que el año anterior. Los jardines históricos se afianzan como uno de los grandes activos de la institución, con una demanda creciente asociada al turismo sostenible y al disfrute del patrimonio paisajístico.
Los más frecuentados fueron el Jardín del Príncipe y el Jardín de la Isla, en el Palacio Real de Aranjuez, que sumaron 1.237.157 visitantes. Les siguieron los jardines del Campo del Moro, en el entorno del Palacio Real de Madrid, con 681.483 visitas, y los jardines del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, que recibieron 476.734 personas. Estos datos reflejan un cambio progresivo en los hábitos del público, cada vez más interesado en experiencias culturales vinculadas a la naturaleza y al patrimonio histórico al aire libre.

La programación expositiva también desempeñó un papel relevante en el balance anual. Las exposiciones temporales de la Galería de las Colecciones Reales atrajeron a 194.597 visitantes a lo largo de 2025. Entre las muestras más recientes destacan Victoria Eugenia, abierta al público desde el 3 de diciembre, y Juguetes Reales, inaugurada el día 16 de ese mismo mes, que sumaron 47.830 visitas en pocas semanas. Estas cifras apuntan a una respuesta positiva del público hacia propuestas que combinan divulgación histórica, enfoque familiar y nuevas narrativas museográficas.
Desde Patrimonio Nacional se valora el récord como un indicador del creciente interés social por el patrimonio común y como resultado de una estrategia orientada a mejorar la accesibilidad, la mediación cultural y la visibilidad de los distintos espacios. El reto para los próximos años pasa por mantener este crecimiento sin comprometer la conservación de los bienes, reforzando la sostenibilidad de los flujos turísticos y el equilibrio entre uso público y preservación.


