¿Por qué el Oso y el Madroño es el símbolo de Madrid? Origen y significado

El oso y el madroño es uno de los grandes símbolos de la ciudad de Madrid, sin embargo, muy pocos conocen su origen y el verdadero significado que tiene

El Oso y el Madroño es el gran símbolo de Madrid
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Quien pisa la Puerta del Sol por primera vez suele detenerse ante una de las estatuas más fotografiadas de Madrid: el Oso y el Madroño. Cada día, miles de personas se acercan a este emblema de la capital para llevarse una foto de recuerdo. Algunos visitantes se sorprenden de su tamaño —la escultura mide cuatro metros de altura—, otros la buscan como un trofeo imprescindible en su recorrido por el centro, pero casi todos se hacen la misma pregunta: ¿por qué este animal y este árbol son el símbolo de Madrid?

El origen del escudo

El vínculo entre el oso y la ciudad viene de lejos. Durante la Edad Media, estos animales todavía eran frecuentes en los montes que rodeaban a la entonces villa de Madrid. Así, no resultaba extraño que aparecieran en la heráldica local. El madroño, sin embargo, llegó más tarde. En el año 1222, la Corona y la Iglesia acordaron repartir las tierras circundantes: a la Iglesia le correspondían los pastos y al concejo de la villa, los bosques.

El Oso y el Madroño es el gran símbolo de Madrid
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Para simbolizar ese pacto, se decidió incorporar el árbol al escudo junto al oso. El porqué de la elección exacta del madroño no está del todo claro. Hay quienes creen que en aquella época era un árbol más abundante en la región, mientras que otros sostienen que el parecido fonético entre “madroño” y “Madrid” pudo influir en la elección. Sea como fuere, desde entonces el oso erguido apoyándose en un madroño pasó a formar parte del escudo oficial de la ciudad y, con el tiempo, en un icono que hoy identifica a Madrid en todo el mundo.

Una obra monumental en la Puerta del Sol

El monumento que hoy contemplan madrileños y turistas fue inaugurado en 1967. Se trata de una escultura en bronce sobre pedestal de piedra, realizada por el escultor Antonio Navarro Santafé. La pieza pesa unas 20 toneladas y se ha convertido en un punto de encuentro habitual en pleno corazón de la ciudad.

Desde su instalación, la estatua ha cambiado de ubicación varias veces dentro de la Puerta del Sol debido a las diferentes remodelaciones de la plaza. Primero se situó cerca del histórico Hotel París, después fue trasladada al inicio de la calle del Carmen en 1986 y, finalmente, en 2009 volvió a su emplazamiento actual, muy próximo a la calle Alcalá. Con la última reforma de la plaza, además, la escultura fue reorientada para que el oso mire hacia el centro.

Más que una estatua

El Oso y el Madroño no es solo un monumento: es la representación física del escudo de Madrid, una imagen presente en documentos oficiales, edificios municipales e incluso en la bandera de la ciudad. Con el paso del tiempo, se ha consolidado como uno de los lugares más reconocibles y fotografiados de la capital.

Un imprescindible en tu visita

Quien se acerque a la Puerta del Sol no solo encontrará al Oso y el Madroño. Allí también se ubican la Casa de Correos, el famoso reloj de las campanadas de Nochevieja, la placa del Kilómetro Cero, la estatua de Carlos III o el luminoso de Tío Pepe. Los alrededores, con la Plaza Mayor, el Palacio Real o el Mercado de San Miguel, completan un recorrido que combina historia, tradición y vida urbana.

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