De punta a punta del país para cumplir un sueño. Y, al cumplirlo, pasa al siguiente de la vida. A Berta Vázquez no le para nada, ni un soldado turco que no entiende qué hace una mujer militar cargando cajas en un terremoto. Es mecánica de la Armada, pero sueña con el día en que pueda unirse a la Guarda Civil.
Conoce la vida y la trayectoria militar de la extremeña, así como sus vivencias en puerto y en alta mar.
De joven de Mérida a la mujer mecánica de barcos de la Armada

Berta Fernández es de Mérida, y nació en el año 1996. También tiene familia en Monterrubio de la Serena (Badajoz).
Ya de pequeña le encantaba el mar, pero algo cambió en ella en una excursión mientras estudiaba la Formación Profesional de Grado Superior en Técnico Superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva (TAFAD).
En la mencionada excursión, fue al Puerto Deportivo de Los Alcázares (Murcia). Durante una semana, practicó todo tipo de deportes acuáticos: vela, windsurf, kayak… La experiencia le encantó, tanto que incluso los dueños del albergue donde se hospedaron, le ofrecieron hacer las prácticas de su grado allí.
Finalmente, y tras pensárselo un poco, Berta aceptó la oferta. Entonces, se formó como instructora y se apuntó a clases de los mencionados deportes, y tuvo que trabajar en sitios como un Burger King para costearse los estudios. Y allí estuvo, hasta la llegada del Covid-19, que le alejó del mar durante un tiempo.
Experiencia en alta mar nacional e internacional

El primer destino de Berta fue el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano (A-71). Para embarcar en él, tuvo que marcharse a la otra punta del país, a Barcelona.
En su entrevista con el Canal Extremadura, ella recuerda los primeros días como “muy malos”, porque empezó a marearse mucho. Pensaba que no se iba a acostumbrar, pero poco a poco lo fue consiguiendo hasta poder navegar con total normalidad.
Cuando sucedió el devastador terremoto de Turquía en el año 2023, ella iba en el portaviones Juan Carlos I (L-61) para participar en una misión de la OTAN en Israel. Pero este cambió su rumbo para poder asistir a la ciudadanía turca tras la catástrofe.
No obstante, no pudo atracar en el puerto, pues había réplicas e incluso un incendio cercano. Berta y sus compañeros del Grupo Expedicionario de Combate Dédalo-23 desembarcaron en cuanto pudieron, y realizaron la labor humanitaria. Fue la primera mujer ayudando en la zona, y algún soldado turco le miraba mal. Pero ella siguió con su trabajo, como si nada.
Actualmente, Fernández vive en San Fernando, Cádiz, en la Base Naval de La Carraca. Sigue trabajando en el Juan Carlos I (L-61) como mecánica, revisando, reparando y realizando el mantenimiento diario del portaaviones.
En el futuro próximo, a Berta le gustaría ser Guardia Civil. La Benemérita es otra de sus grandes pasiones, y formar parte del cuerpo sería otro sueño cumplido para ella.
Para Berta Vázquez, la vida militar es “maravillosa”, y disfruta mucho realizando su servicio. Pero cree que en la Guardia Civil puede hacer mucho más: “Siempre quiero ayudar a los demás, quiero estar con la gente, ayudar con los problemas del día a día… ayudar a la gente”.
