En la Antártida a miles de kilómetros de España 13 militares, entre los cuales se encuentra la Cabo primero Azucena Cachón Vicente, quien es la única mujer del contingente. En esta ocasión nos cuenta como ha sido su experiencia en uno de los lugares más inhóspitos de la tierra.
¿Qué factores determinaron su decisión de pertencer al Ejército Español?
Pues por vocación y por espíritu de servicio. Desde pequeña, siempre me llamaron la atención la disciplina y el trabajo. Yo veía la tele y los desfiles, y el trabajo en equipo me llamaba mucho la atención. Y a mí me gustan mucho los retos físicos y mentales, y veía en el Ejército una oportunidad para desarrollarme profesionalmente. De viajar, me encanta, y de aprender, que me encanta aprender y formar parte de algo importante.
¿Cómo fueron esos inicios en la vida militar?
Siento que, como en la vida, al principio siempre vas a encontrar obstáculos. Cuando uno ingresa en el Ejército, se percibe el nivel de exigencia y la dedicación requeridos. En mi caso, me costaba un poco al ser mujer, pues mi fuerza no es la misma que la de un hombre. Aparte, era un mundo muy desconocido para mí, al no tener ninguna persona cercana en el Ejército; mi adaptación fue un poco más compleja. Pero bueno, soy cabezona y, con esfuerzo y disciplina, conseguí todo lo que me había propuesto.
Por el hecho de ser mujer, ¿percibía usted algún tipo de trato distinto?
No, todo lo contrario, yo siempre me sentí uno más. No tenía nada que ver el género. Nunca tuve un trato especial ni mejor ni peor. Uno más. Sabía que llevar una mochila la llevaba y si había que cargar camiones, los cargaba. Siempre sentí que, en ese aspecto, mis compañeros me apoyaban.
¿Cómo usted empezó a formar parte de la campaña Antártida?
El proceso es bastante exigente porque lo quiere mucha gente: es un lugar especial. Entonces, cuando solicitan personal para la campaña, primero tienes que enviar tu currículum y pasar por un proceso de selección. Después, si superas esa entrevista y eres seleccionado, realizas un reconocimiento médico exhaustivo. Somos conscientes de que en esta misión, aunque tenemos médico cualquier complicación médica, el hospital más cercano está a tres días de navegación. Después de que te dan el alta médica, empiezas unas fases preparatorias.
La primera fase fue la de montaña. Nosotros fuimos al Valle de Arán, en Lérida, donde te enseñan a moverte en terreno alpino en condiciones invernales, con nieve, viento y frío extremos. Utilizamos raquetas de nieve, crampones, piolet para el hielo, entre otras cosas. Pasada esa fase, hicimos otra fase de navegación. Fuimos a Barcelona y nos sacamos el PNB. Todos obtuvimos el Patrón de Navegación Básico. Ahí vimos el teórico y las prácticas y nos dieron la certificación. Después fuimos a hacer más prácticas a O Grove, en Pontevedra, donde las condiciones del mar son bastante parecidas a las de donde nosotros hemos estado navegando en la Antártida. Finalmente, cada uno va con un puesto asignado.

¿Cuál fue su labor durante la misión?
En mi caso, estoy encargada de la alimentación junto con mi compañero, el Cabo primero Carlos Rodríguez Pesada. Hicimos cursos de reciclaje de cocina, de panadería, de cómo utilizar los hornos que nos vamos a encontrar allí en la Antártida. También haces múltiples cursos para cualquier actividad con la que te puedas llegar a encontrar. Te preparas para todo porque vas a hacer de todo.
¿Había tenido usted alguna otra experiencia previa en otras misiones en el exterior?
Sí, yo había estado dos veces en Letonia, pero es muy diferente. Para empezar, el paisaje, la naturaleza. Y las otras misiones son más operativas, quiero decir, más enfocadas a la seguridad. Por supuesto, esta misión está más enfocada en la logística y la seguridad.
¿Cómo se construye esa convivencia en un espacio tan aislado?
La convivencia se basa en el respeto, el compañerismo y el trabajo en equipo. En la Antártida todos dependemos de todos, así que las diferencias personales pasan a un segundo plano. Cada uno tiene su puesto definido, pero muchas veces tenemos que ayudarnos unos a otros debido al volumen de trabajo. Después, aparte, hay tareas comunes que se reparten y se intenta mantener el buen ambiente y apoyarnos mucho entre nosotros. Al final esto se convierte en una pequeña familia.
¿Cómo era el día a día?
Te levantabas a las 7:30 y desayunabas; de ahí pasabas a tu puesto de trabajo. Cada día dos personas iban a ayudar en la cocina y también se encargaban de mantener la base en buenas condiciones higiénicas, es decir, limpieza de las zonas comunes. Al finalizar el día, eran los espacios de ocio, donde compartíamos entre todos y se manejaba un buen ambiente.
¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de ese lugar tan maravilloso?
Lo que más me impresionó fue el paisaje. La naturaleza intacta, el silencio roto por el crujido de los glaciares o por el movimiento de las aguas del mar. También la fauna en estado puro, como los pingüinos que se paseaban a tu lado, las focas, los lobos marinos, convive contigo con total normalidad. Paseas y están a tu lado; vienen a ver; son muy curiosos. Todo eso te deja perplejo.

¿Por qué hay una base española a miles de kilómetros de la península?
Principalmente, nuestros cometidos consisten en garantizar la presencia activa de España en la Antártida como miembro consultivo del Tratado Antártico. Mediante la activación y operación de las bases españolas con el apoyo del BIO Hespérides. Contribuyendo al cumplimiento de nuestros compromisos internacionales.
También colaboramos con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Apoyando, como te he dicho, a los científicos e investigadores. Proporcionándoles seguridad, apoyo logístico y las condiciones necesarias para el desarrollo de sus proyectos.
De igual manera, estamos allí para mantener y mejorar las instalaciones, el material y los equipos. Asegurando la continuidad de la actividad. Somos herederos del esfuerzo de 38 contingentes anteriores, porque el mío es el 39.º. Por supuesto, para contribuir al prestigio internacional de España mediante la participación en un entorno de cooperación con otros países. Y otro de los puntos importantes es proteger el medio ambiente antártico cumpliendo con el Protocolo de Madrid y aplicando criterios de sostenibilidad.
