Detectan moléculas fundamentales en el cometa 3I/ATLAS para los procesos biológicos

El cometa 3I/ATLAS, uno de los raros visitantes interestelares detectados hasta la fecha, ha mostrado actividad con moléculas orgánicas

Cometa 3I/ATLAS - Sociedad
El misterio del cometa 3I/ATLAS.
International Gemini Observatory

El cometa 3I/ATLAS volvió a colocarse en el centro del debate científico por un motivo muy concreto: durante su aproximación máxima a la Tierra, observaciones con instrumentación de la NASA detectaron en su actividad de desgasificación varias moléculas orgánicas relevantes para la química asociada a la vida.

El hallazgo no significa, ni mucho menos, que exista un origen biológico. Pero sí aporta una pieza valiosa para comprender qué materiales viajan entre sistemas estelares y qué tipo de “ingredientes” puede transportar un visitante interestelar.

El interés por el cometa 3I/ATLAS se disparó en 2025 por dos razones:

  1. La primera, por su condición de tercer objeto interestelar identificado, un dato que lo convierte en un laboratorio natural excepcional.
  2. La segunda, por el ruido especulativo que generó su procedencia, con teorías que incluso lo vinculaban a una supuesta nave alienígena.

En lo esencial, sin embargo, el consenso de los astrónomos no ha cambiado: el cometa 3I/ATLAS se interpreta como un cometa natural nacido en otro sistema estelar, sin necesidad de hipótesis extraordinarias.

Qué moléculas se han identificado y por qué importan

Los datos se obtuvieron cuando el cometa 3I/ATLAS pasó por su mayor cercanía a la Tierra el pasado diciembre, momento en el que el telescopio espacial SPHEREx observó su actividad. En ese periodo, el cometa 3I/ATLAS liberó al espacio moléculas orgánicas. Un fenómeno coherente con el comportamiento de muchos cometas cuando el calor del Sol activa su superficie y expulsa material previamente atrapado en capas internas.

Entre las sustancias identificadas figuran metanol, cianuro y metano. Son compuestos relevantes para la química de la vida porque participan, directa o indirectamente, en rutas de síntesis y en procesos que, en otros contextos, pueden conducir a moléculas más complejas. Aun así, conviene subrayar el matiz que también señala la NASA: estas moléculas no son “pruebas de vida”, ya que pueden generarse por vías no biológicas.

En términos simples, el cometa 3I/ATLAS no demuestra nada sobre seres vivos, pero sí sugiere que la química orgánica básica puede viajar —y sobrevivir— en objetos que cruzan el espacio interestelar.

Los resultados se publicaron en Research Notes of the AAS y, según la propia información del estudio, aún están pendientes de revisión por pares. Ese detalle importa porque sitúa el hallazgo en su fase correcta: interesante, prometedor y con un relato consistente, pero todavía abierto a verificación y a discusión técnica.

La “erupción” del cometa y el material atrapado bajo la superficie

El estudio describe un escenario de actividad intensa: el calentamiento solar habría provocado una especie de “despertar” del cometa 3I/ATLAS, con un incremento notable de brillo y una liberación sostenida de material. El autor principal, Carey Lisse, explicó que en diciembre de 2025 el cometa estaba en plena fase eruptiva tras su paso cercano al Sol, un comportamiento compatible con la sublimación de hielos y el arrastre de partículas.

En ese proceso, el cometa 3I/ATLAS no solo expulsaría gases. También habría liberado una mezcla de elementos típicos del “inventario” del sistema solar temprano: moléculas orgánicas, hollín y polvo rocoso. La idea de fondo es potente: si un objeto interestelar conserva y expulsa estos materiales, los astrónomos pueden comparar su composición con la de cometas formados en nuestro vecindario y, así, afinar teorías sobre cómo eran los discos protoplanetarios donde nacen planetas y cometas.

Hay otro punto llamativo en la interpretación de Lisse: los cometas suelen estar compuestos en buena parte por hielo de agua, y el calentamiento puede hacer que ese hielo se sublime con rapidez, liberando sustancias ricas en carbono que permanecían selladas bajo la superficie. Traducido a una imagen: el cometa 3I/ATLAS sería como una cápsula fría que, al acercarse al Sol, se agrieta y deja escapar una química antigua.

Rumbo a Júpiter y salida del sistema solar

Tras este tramo de observación, el cometa 3I/ATLAS continuará su viaje hacia Júpiter. En esa zona, está previsto que pueda ser observado por la sonda Juno antes de abandonar definitivamente nuestro sistema solar. Es un recordatorio de lo raro que es disponer de una ventana tan clara para estudiar un cuerpo que no nació aquí.

La historia del cometa 3I/ATLAS deja una lectura nítida: el interés científico no depende del sensacionalismo sobre orígenes artificiales, sino de lo que el cometa permite medir.

  • Si transporta moléculas orgánicas simples.
  • Si expulsa polvo y hollín interestelar.
  • Si su actividad se comporta como esperamos o nos sorprende

Todo eso se convierte en conocimiento. Y en ciencia, a veces, eso es lo más valioso: una muestra fugaz, pero real, de cómo puede ser la materia en otros rincones de la galaxia.

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