Grecia permitirá por primera vez el alistamiento voluntario de mujeres en unidades regulares de sus Fuerzas Armadas. La medida supone un cambio significativo en un país donde el servicio militar masculino sigue siendo obligatorio y donde la presencia femenina estaba limitada a puestos técnicos o a la oficialidad mediante vías específicas.
La campaña, dirigida a jóvenes de entre 20 y 26 años, establece un periodo de inscripción hasta el 31 de marzo. Las seleccionadas realizarán un año de servicio militar y podrán optar posteriormente a convertirse en oficiales de reserva, destaca el diario griego Ekathimerini La medida supone un cambio relevante en un país donde el servicio militar masculino sigue siendo obligatorio y donde la presencia femenina estaba limitada a la oficialidad o a puestos técnicos mediante vías específicas.

El Gobierno heleno adopta esta decisión en un contexto marcado por el descenso demográfico, que ha reducido el número de jóvenes disponibles para el servicio obligatorio, y por la tensión geopolítica en el Mediterráneo Oriental, especialmente en relación con Turquía. A ello se suma la intención de modernizar las Fuerzas Armadas y alinearlas con los estándares europeos, donde la participación femenina en unidades operativas es habitual.
Igualdad hace décadas
Sin embargo, en España no se contempla ese escenario. Según explican fuentes militares, el modelo español no distingue entre hombres y mujeres en el acceso a las Fuerzas Armadas, y ambos pueden incorporarse en igualdad de condiciones a todos los cuerpos y escalas desde hace décadas. Además, el sistema es plenamente profesionalizado desde la suspensión del servicio militar obligatorio en 2001. El refuerzo de personal, cuando es necesario, se articula a través de los reservistas de especial disponibilidad -antiguos militares profesionales activables en situaciones concretas que dejaron de prestar servicio en el ejército tras cumplir los 45 años- y de los reservistas voluntarios, ciudadanos que superan un proceso selectivo y reciben formación militar sin diferencias por género.

Aunque España no contempla un alistamiento específico como el que ahora impulsa Grecia, la legislación sí prevé escenarios excepcionales en los que podría movilizarse a la población civil, incluidas mujeres, en caso de conflicto grave o amenaza a la seguridad nacional. Se trata de un supuesto extraordinario recogido en la Ley de Seguridad Nacional y que no forma parte del modelo ordinario de incorporación a las Fuerzas Armadas, que es plenamente voluntario e igualitario desde hace décadas.
Mientras Grecia amplía su base de personal para responder a un entorno geopolítico complejo y a la presión demográfica, España mantiene un modelo estable, profesional y plenamente integrado.
