Laura del Río nunca fue una futbolista convencional. Madrileña, nacida en 1982, destacó como delantera por su instinto goleador y una personalidad que siempre la empujó a ir un paso más allá. En una época en la que salir al extranjero no era lo habitual para las jugadoras españolas, ella apostó por hacerlo.
Su carrera la llevó a competir en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, construyendo un perfil poco común en el fútbol femenino español de aquellos años. Esa experiencia internacional la convirtió en una jugadora diferente, acostumbrada a adaptarse y a entender el juego desde múltiples perspectivas.
Además, fue internacional con España en una etapa en la que las condiciones distaban mucho de las actuales. Formó parte de una generación que, sin grandes focos ni recursos, contribuyó a impulsar el crecimiento del fútbol femenino en el país.
Del césped al banquillo
Su paso por ligas extranjeras no solo la convirtió en una futbolista más completa, también transformó su manera de entender el juego. Competir en distintos países le permitió absorber nuevas ideas, ritmos y métodos de trabajo. Laura comprendió pronto que el fútbol no se reduce a una única forma de verlo.
Esa mentalidad abierta, construida lejos de casa, terminó marcando el siguiente paso de su carrera. Tras colgar las botas, dio un giro poco habitual incluso a nivel internacional: convertirse en entrenadora de un equipo masculino senior. Su experiencia más conocida llegó en 2019 al frente del Flat Earth FC (actualmente Club de Fútbol Fuenlabrada Promesas Madrid 2021 ), un club de tercera división al que dirigió durante unos meses, entre el verano y octubre de ese mismo año.

De esta manera, se convirtió en una de las primeras mujeres en dirigir a un equipo masculino. Su llegada, apenas semanas después de colgar las botas, la situó en un entorno inédito, donde la presencia femenina en los banquillos es testimonial. Ella misma reconoce el carácter pionero de su paso, en un contexto dominado casi en su totalidad por hombres, mientras en el club defendían su elección como una apuesta por normalizar el papel de la mujer también en el fútbol masculino.
Ahí es donde su historia deja de ser solo singular para adquirir una dimensión pionera.
Un camino que empieza a abrirse
La figura de del Río adquiere una dimensión mayor si se analiza el momento actual del fútbol europeo. La aparición de entrenadoras como Marie-Louise Eta, que ya ha dado el salto al fútbol masculino de élite en Alemania, refleja que algo empieza a moverse.
En ese nuevo escenario, el nombre de Laura del Río aparece como un precedente desde España. No desde los grandes focos ni desde las máximas categorías, pero sí desde el punto donde suelen comenzar los cambios: el terreno más invisible, el que abre camino antes de que llegue la élite.
Más allá del banquillo
Después de su etapa sobre el césped y en los banquillos, la madrileña ha seguido ligada al fútbol desde otro ángulo: la formación. Su experiencia internacional la ha llevado a colaborar en programas de tecnificación vinculados al entorno de la selección española femenina, donde ha aportado su conocimiento en el desarrollo de jugadoras.
Sin ocupar un cargo como seleccionadora, su trabajo se ha centrado en una labor menos visible pero igual de importante: la formación de talento. Una vía distinta desde la que seguir influyendo en el crecimiento del fútbol.

La barrera que sigue en pie
El fútbol español sigue teniendo una asignatura sin resolver: la presencia de mujeres en los banquillos del fútbol masculino profesional. Ni en Primera ni en Segunda División se ha dado todavía ese paso.
En ese contexto, la historia de Laura del Río cobra aún más sentido. No por haber alcanzado la élite, sino por haber recorrido antes un camino que todavía está por abrirse del todo. Su experiencia, lejos de los grandes focos, la sitúa como uno de los precedentes más claros desde España en un terreno que empieza a transformarse.
Porque los cambios en el fútbol rara vez llegan de golpe. Se construyen desde abajo, en escenarios discretos, con decisiones que en su momento parecen aisladas. Y cuando ese salto definitivo se produzca, cuando una mujer se siente por primera vez en un banquillo del fútbol profesional masculino en España, su historia no empezará ahí. Habrá comenzado mucho antes. Con nombres como el de Laura del Río.
