Espontánea, cercana, auténtica. Fatou Kanteh no deja indiferente a nadie que la conoce en las distancias cortas. Una “trotamundos del fútbol” como dice ella, que se ha labrado su futuro a base de trabajo y de saber “mantenerse en una categoría cada vez más exigente”.
En las filas del Sevilla, Fatou se enfrenta este sábado al Real Madrid en el Di Stéfano. Un primer partido tras el parón navideño al que seguirá otro casi de la misma envergadura, la Real Sociedad. “Es un inicio de año con encuentros complicados, pero trabajando mucho se pueden llegar a hacer grandes cosas”, mantiene de un Sevilla que acabó con muy buenas sensaciones el último tramo de 2025.
Al conjunto blanco, en cambio no consiguen meterle mano desde diciembre de 2023. Pero cuando le presentamos el dato, Fatou se sincera con un “no solemos fijarnos en la estadística. En un partido 11 contra 11 eso no vale para mucho“.
Del no tan buen arranque de las de Pau Quesada en el inicio de curso liguero la delantera del Sevilla cree que “todo necesita una adaptación, llegaron muchos fichajes y eso a veces necesita tiempo”, y es que de inicios sabe ella un rato.
“Me dijeron que no daba el nivel para Primera División”
Dux Logroño, Sporting de Huelva, Villarreal y Sevilla han sido sus últimos destinos. De Logroño recuerda el frío, y la soledad de ser nueva en una ciudad en la que le abrió los brazos Lorena Valderas, una compañera que hoy es amiga en mayúsculas.

Allí, se sintió futbolista profesional aunque no la renovaron porque “me dijeron que no contaban conmigo porque no daba el nivel para estar en Primera División“, recuerda. Aquello no la frenó. Siguió en su empeño de ser futbolista, una profesión que una mujer de su familia jamás había ejercido.
No tuvo fácil que su madre la entendiese. “Ella vino a verme jugar por primera vez hace un año, pero mucho tiempo después de que yo estuviese jugando en equipos. Le costó mucho entender que era mi sueño”. “Las mujeres africanas a veces no comprenden que no te dediques a la casa, yo por eso digo que soy la oveja negra de la familia”. “Para ella era complicado también por lo que le decían algunos conocidos, de cómo dejaba que viviese fuera del núcleo familiar”, nos explica Fatou.
Aunque quizás, más bien sería mejor tildarla de referente, porque a pesar de esa negativa familiar ahora su sobrina pequeña la emula y quiere ser futbolista como ella. “Mi madre dice que es mi clon”, nos comenta con su simpatía natural.
La entrenadora que lo cambió todo
Siguiendo por sus aventuras futboleras, cuando el Dux Logroño descartó su ficha, el Sporting de Huelva le dio la oportunidad “estaré siempre agradecida porque esa fue la que clave para seguir ahora en Primera“, recuerda de una etapa en la que lo que más le costó, de nuevo, fue el clima “la pretemporada con ese calor de Huelva no se me olvidará jamás”, recuerda entre risas.
El paso por el Sporting le dio la opción de seguir cosechando experiencias. Y en Villarreal “aunque la gente no era tan salada siempre agradeceré haber conocido a Monfo“, dice sobre Sara Monforte, quien la convirtió además en delantera. Ella no había vivido lo que otras niñas aprenden en el fútbol base, se había criado jugando con sus hermanos, “al futbol callejero” hasta que el Barça le dio la oportunidad de aproximarse al mundo al que quería dedicarse.
“Recuerdo con 16 años cuando nos dieron la oportunidad de ir a un entrenamiento, podías elegir de chicos o de chicas, yo elegí el de chicas y conocí a Olga García que fue especialmente cercana“. En aquel Barça ya jugaban Alexia o Sonia Bermúdez entre otros grandes nombres “pero no las conocí ese día porque estaban concentradas con España”, recuerda.
Su llamada con Gambia, también de película
Su ingreso en la Selección también sería carne de guión cinematográfico. “Yo les mandaba muchos mails, pero nunca me contestaban, así que me puse en contacto con un periodista nigeriano que fue quien habló con la directora deportiva de la federación de Gambia“, a partir de ahí una curiosa propuesta “me pagaba yo el billete de avión y si pasaba la prueba me devolvían el dinero“. Su debut con gol incluido hizo que recuperase la inversión.
“A mi la Selección española me da envidia sana”, reconoce. “Ojalá en la de mi país hubiese tantos avances para el fútbol femenino”, reconoce de su combinado nacional en el que es la estrella.
Sobre el crecimiento que ansía, la propia Fatou ha ido viviendo equipo a equipo y temporada a temporada como ha ido avanzando las condiciones para las futbolistas de la liga española. “Yo empecé ganando cincuenta euros“, nos cuenta. “¿Cómo iba a darse eso para la alimentación, el fisio, y todo lo que se necesita?”. Por suerte el convenio, al menos, les garantiza cobrar el sueldo mínimo interprofesional.
Su presente está ahora en las filas de un Sevilla donde se encuentra muy cómoda. “Se vive muy bien”, afirma de la capital andaluza “aunque yo es que me adapto muy bien a los sitios nuevos”, y vaya que si. En su primer partido con las hispalenses convirtió dos goles saliendo desde el banquillo volviendo loca a la afición. “Me siento tremendamente agradecida de vivir lo que estoy viviendo”.
Apasionada del fútbol “desde que se levanta hasta que se acuesta” confiesa que ve “todo, pero no sólo Liga F y la Liga EA Sports, también Segunda, Primera RFEF, y hasta benjamines si puedo”.
Para Fatou Kanteh el sueño en 2026 es tener mucha salud. “Y ser quintas o cuartas en la tabla, creo que lo podemos conseguir con trabajo” matiza. Síganla de cerca, Fatou Kanteh no les decepcionará.


