Marcar un gol y levantar los brazos al cielo es una de las celebraciones más comunes en el fútbol. Acordarse de aquellos seres queridos que ya no están cuando se toca el éxito es lo más normal del mundo. En la Liga F Moeve, desde hace cinco años, Esperanza Pizarro (Montevideo, Uruguay, 2001) lo hace cada vez que el balón acaba en la red del rival. Pero, para ella no es una celebración cualquiera, tiene mucho más detrás. Porque la uruguaya, además de mirar al cielo, se besa un tatuaje que lleva en su brazo derecho. Un dibujo que hace un guiño especial a Disney, lleva la famosa tetera y la tacita de La Bella y la Bestia. Un dibujo que tiene un gran peso sentimental, su madre falleció en 2020 tras un accidente de tráfico. Un trágico suceso que le marcó para siempre.
“Llevó la tetera y la tacita de La Bella y la Bestia, porque mi madre me dijo éramos ella y yo. A ella siempre le gustó que jugara al fútbol, hizo lo imposible para que yo tuviera todo para jugar y fue como una manera de agradecerle todo”, dijo la jugadora del Deportivo Abanca en una entrevista a Referi.
A pesar de que aquel accidente ocurriera hace algo más de cinco años, Esperanza sigue igual de unida a su madre Claudia, como si esta estuviera todavía con ella. La joven futbolista de 24 años no se olvida en ningún momento de su progenitora. Siempre que puede habla de ella y, por supuesto, le sigue dedicando cada uno de sus goles. Para la de Montevideo perder a su madre justo un mes antes de disputar el Sudamericano Femenino Sub 20 de 2020, fue el golpe más duró de su carrera deportiva. Pero, en ningún momento se planteó dejar la pasión de su vida, el fútbol. Es más esta desgracia le ayudó para no venirse abajo y seguir peleando por sus sueños.
El duro momento de Esperanza Pizarro
“Aquel 2020 fue un año complicado en lo personal, al principio no estaba nada bien. Pero, uno siempre tiene que pensar en lo malo o desagradable que le pasa para impulsarse. Y, mi madre siempre fue un impulso para mí y lo sigue siendo hasta el día de hoy. Me hice ese tatuaje por y para ella, y todo lo que me sale bien es dedicatoria para ella, la tengo siempre presente”, dijo Pizarro un año después en una entrevista en El Eco.
Cuando se cumplió el quinto aniversario del fallecimiento de su madre, la uruguaya le dedicó unas palabras en las redes sociales. Aquella dedicatoria comenzó con las siguientes palabras: “Hoy hace 5 años de que aquella llamada me cambie la vida para siempre. Cinco años desde que mi hermana tuvo que darme la noticia más dura de mi vida, de que ya no te íbamos a volver a ver. Pueden parecer muchos pero duele como si hubiese sido ayer”.

“Ojalá ma me veas cada vez que entro a la cancha y te hablo al cielo. Ojalá estés orgullosa de todo lo que he hecho por volver a estar bien y hoy después de tanto te puedo decir que he sanado un poco y que volví a ser feliz. Hoy elijo recordarte y tenerte presente pero sin sufrirte, entendí que no olvidarte no tiene que ir de la mano con sufrirte, no es lo que quisieras estoy segura”, acabó diciendo la ex- jugadora del SD Eibar.
Su trayectoria en la Liga F Moeve
La delantera nacida en Montevideo (Uruguay) llegó al Deportivo La Coruña esta temporada después de conseguir el ascenso con SD Eibar y de realizar una gran Copa América 2025 con la Selección Uruguaya, combinado que terminó en la cuarta posición del certamen continental.
Su posición en el césped es de extremo. En el conjunto vasco estuvo tres temporadas y disputó un total de 84 partidos repartidos en dos temporadas en la Liga F Moeve y una en Primera Federación en las que anotó un total de 8 goles en liga, 1 en Copa de la Reina y 4 asistencias. Algunos de sus goles son todavía recordados como el que le marcó al Madrid CFF desde casi 40 metros y por toda la escuadra para dar a su equipo el triunfo.
Asimismo, la jugadora del conjunto gallego es internacional uruguaya. Estuvo convocada para disputar la Copa América al igual que otra deportivista, Michi Apóstol, con Venezuela.
