Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Bien lo sabe Emma Ramírez (Cornellá del Llobregat, 2002), jugadora de uno de los equipos de moda en Liga F Moeve: la Real Sociedad, tercera clasificada a un punto del Real Madrid, que es segundo en la tabla. Formada en el Espanyol y, luego, en La Masía, la lateral catalana vive su segunda etapa como futbolista txuri-urdin y habla de su equipo con ese sentimiento especial de quien ha encontrado su sitio.
La cesión de una joven promesa
En Donosti se plantó por primera vez en la temporada 2021-22. Llegó cedida por el Barça, donde le colgaron el cartel de joven promesas, y vivió un año único e inolvidable. Pues el cuadro realista fue subcampeón de Primera y logró la clasificación para jugar la Champions.
Su rendimiento le hizo ganarse la oportunidad de volver al Barça con planes más ambiciosos. Ya no era aquella niña del filial que debutó y jugó con el primer equipo de manera puntual. Ella sentía que podía dar algo más y tenía todo para seguir creciendo en el mejor club del mundo.
Sin embargo, Emma seguía sin tener sitio en una plantilla con jugadoras de primer nivel internacional y la espera se hizo dura. Tras un año complicado en el Barça, en el que apenas jugó siete partidos, Emma hizo las maletas y se plantó de nuevo en Zubieta un año después. Ahora sí, sin fecha de vuelta y con el objetivo de disfrutar en el verde. Spoiler: lo consiguió. Y tanto que lo hizo, siendo una de las piezas claves en los últimos años del equipo vasco.
Ahora, su paso por el Barça ha quedado en anécdota. Porque según se cerró la puerta del equipo culé se abrió una ventana que le mostraba Donosti. Su “segunda casa”, como ella misma confiesa. En medio de otra temporada de éxito con la Real Sociedad, Emma Ramírez atiende a Artículo14 en una entrevista en la que no hace falta que admita que es feliz allí. Su sonrisa perenne ante todas las preguntas son muestra de ello.
Vaya temporadón… ¿Qué tal estás?
(risas) Sí, sí. Muy bien. Muy contenta y con ganas de que venga todo lo siguiente.
Acabáis de ganar el derbi ante el Eibar y seguís manteniendo el pulso al Real Madrid por la segunda plaza. ¿Cómo lo estáis viviendo en el vestuario?
Te mentiría si te dijera que no miramos la clasificación y que no pensamos a lo grande, pero creo que el día a día nos ha llevado a donde estamos ahora. Si seguimos así podemos mantenernos en Champions y hay mucha ilusión. Es verdad que intentamos no mirar mucho para y tenemos suerte de tener un entrenador que no nos exige para ello.
Acabas de hablar de Arturo Ruiz, que dirigió al Granada para ser revelación el año pasado y ahora llega a Donosti y ha conseguido devolver al equipo a lo más alto con fuerza. ¿Cómo es trabajar con él?
Lo definiría como tranquilidad. Creo que Arturo es una persona serena, es una persona cercana. Y, sobre todo, que exige desde su positivismo. Desde su manera de ver el fútbol y creo que es una persona que engancha con su idea. Hay algo con lo que te engancha con su propuesta cada fin de semana. Es una persona que transmite mucho a nivel personal y a nivel futbolístico y creo que es una de las claves de que estemos así de bien. La confianza que tenemos es mutua entre jugadoras y cuerpo técnico.
Hace unos años dijiste que habías encontrado la felicidad de disfrutar con el fútbol en la Real Sociedad tras salir del Barça ¿cómo estás ahora?
Estoy muy contenta, este año se están dando todas las cosas bien. Así que eso también influye y nada, yo estoy muy feliz de estar en la Real. Creo que es una cosa que siempre he dicho y ahora con Arturo también estoy muy feliz. Sobre todo por cómo va el equipo y el grupo humano que tenemos que es muy importante también.
¿Cómo se mira lo que queda del resto de temporada?
Lo definiría como ilusionante, creo que todo lo que nos viene es especial. Encima ahora que comienza la Copa de la Reina también, que es una competición muy importante para el club. Estamos ilusionadas, motivadas, con ganas de que venga cada partido y, sobre todo, este fin de semana que también es un duelo directo. Tenemos muchas ganas de afrontarlo y de ojalá seguir avanzando también rondas en Copa y plantarnos en la gran final. Ojalá quedarnos quedemos en este puesto en el que estamos ahora en Liga F.
Incluso habéis logrado que no se note mucho la falta de Edna Imade -se marchó al Bayern en este mercado invernal- a nivel goleador. A nivel personal, ¿se le echa mucho de menos?
Sí, la verdad es que sí, tanto en el campo como a nivel personal, que creo que al final es lo más importante. El nivel humano de Enna es mucho más grande que su nivel futbolístico, que ya es decir. En el día a día era una persona muy risueña, muy cercana, que transmitía mucho cariño a todas y la verdad es que la echamos en falta y sobre todo a sus chistes.
¿Hay alguna apuesta en el vestuario si lográis atar ese puesto de Champions al final de temporada?
De momento nada de nada. No se habla todavía. Queda mucha vuelta todavía.
Me acuerdo que cuando estabas en el Barça sin minutos te preocupaba que tu familia sufriera por no verte disfrutar en el verde. ¿Cómo están viviendo esto?
Pues casi igual de ilusionados que yo te diría, creo que mi familia desde que empecé en primera división son grandes fanáticos. Me siguen todos, mis tíos, mis primos, cada fin de semana que ven que marco, que asisto, que ganamos o cualquier cosa siempre me escriben, la verdad es que me pone muy feliz ver esos mensajes. Les haría casi más ilusión a ellos que a mí el poder entrar en Champions. Yo ya lo conseguí una vez en mi primer año y recordar esos momentos también me trae mucha felicidad también. Ojalá que se repita.
Uno de los momentos de la temporada fue vuestra victoria histórica ante el Barça. ¿Cómo lo recuerda?
Creo que hasta que no te pasa, no eres consciente del todo. Porque sí que es verdad que ya habiendo jugado en el Barça, habiendo estado internamente y estos años en la Real, que es el primer año que gano al Barça… Hasta que no lo vives, no asimilas del todo, que quizá los pasos se van estrechando. Aun así, el Barça sigue estando un puntito por encima de todo el mundo. Esa jornada fue una de las más felices que recuerdo, así que ojalá poder seguir plantando cara y si es con tres puntos, mejor.
¿Qué significa para ti la Real?
Por decirlo de alguna manera, es mi segunda casa ya. Este es el cuarto año que juego en la Real y ya lo llevo en el corazón. Es un equipo que siempre va a estar marcado en mí, más que nada porque fue el equipo que me trajo a Primera División, que me dio continuidad todo ese año.
Gracias a ellas también tuve la oportunidad de volver al Barça. Aunque no salió del todo bien, pero son experiencias que hay que vivir. Y luego recuperé toda la confianza y toda la ilusión con ellos de nuevo, así que creo que es bonito como un inicio y final de ciclo. Y que ojalá se siga alargando este ciclo más años.
¿Cómo llevas el euskera?
Bueno… (risas) El himno de la Real y algunas palabrillas sueltas, pero me cuesta aún establecer una frase entera. Lo seguiré intentando.
