Ajax tenía este miércoles la palabra, pero no se presentó en el juzgado. Estaba citado a declarar, pero no acudió y alegó retrasos en los trenes, pese a que desde hace días se conocen incidencias en el servicio ferroviario y a que la comparecencia estaba fijada a la una de la tarde.
La citación se enmarca en la demanda que el rapero ha interpuesto contra la periodista Cristina Fallarás por una supuesta vulneración de su derecho al honor. La denuncia llega después de la publicación de un primer testimonio anónimo de violencia sexual y de la posterior apertura de distintas cuentas y espacios de recogida de relatos en los que hasta 80 mujeres denunciaron abusos y episodios de violencia sexual atribuidos a Ayax, testimonios que fueron difundidos y recogidos por numerosos medios de comunicación, amplificando su impacto público y social.

Las mujeres describieron violencia sexual y abuso de poder
Los relatos describen patrones repetidos de violencia sexual y abuso de poder en contextos vinculados al entorno profesional del artista. Varias mujeres relatan encuentros en los que aseguran haber sido presionadas o intimidadas, situaciones de bloqueo o incapacidad para consentir libremente y un posterior silencio marcado por el miedo y la vergüenza. Muchas explican que solo pudieron identificar lo ocurrido como una agresión tiempo después, al leer relatos similares de otras mujeres.
Ayax reclama a la comunicadora 750.000 euros en concepto de daños y perjuicios. Antes de llegar a esta fase judicial, ambas partes acudieron a un acto de conciliación celebrado en septiembre, un trámite previo obligatorio que terminó sin acuerdo y dio paso al procedimiento actual.
“Me encuentro en medio de un sinsentido”
Tras conocer la ausencia del rapero en la citación de hoy, Cristina Fallarás describió la situación como “un infierno grotesco” y aseguró no dar crédito a la acusación contra ella. “Me encuentro en medio de un sinsentido”, apunta.
Fallarás subrayó además que ella no conocía siquiera el nombre del rapero cuando publicó el primer testimonio. “Yo publiqué un relato anónimo”, ha insistido en varias ocasiones, remarcando que no señaló a nadie ni atribuyó públicamente los hechos a una persona concreta. La identificación llegó después, cuando otras mujeres, varias decenas, comenzaron a dar su testimonio en distintos espacios y algunos lo hicieron con nombre y apellidos. Entre ellas, personas del propio entorno del artista, incluido su antiguo amigo Fernando Costa, que lo ha llegado a calificar de maltratador en una canción.
Derecho al honor frente a la libertad de expresión
Este juicio es relevante no solo por las personas implicadas, sino por lo que pone en juego. El procedimiento enfrenta el derecho al honor con la libertad de expresión en un contexto especialmente sensible: la difusión de testimonios anónimos de violencia sexual y el papel de quienes los escuchan, los recogen y los hacen públicos. El caso ha generado preocupación entre periodistas, juristas y colectivos feministas por su posible efecto disuasorio: si dar voz a relatos anónimos de violencia puede acabar en demandas millonarias, el mensaje para quienes informan o acompañan a las víctimas es claro.

También interpela al propio sistema judicial y mediático. La secuencia —testimonios anónimos, multiplicación de relatos, cobertura informativa y, finalmente, una acción legal contra quien publicó el primero— abre un debate de fondo sobre quién asume el coste de romper el silencio y sobre el riesgo de utilizar los tribunales como herramienta de presión frente a la denuncia pública de la violencia machista. No se trata solo de un litigio entre un artista y una periodista, sino de un precedente que puede marcar cómo se cuentan —o se callan— las violencias sexuales en el espacio público.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.
