El pacto entre caballeros se resquebraja: violencia machista en la escena del rap

Fernando Costa denuncia a Ayax, amigo y uno de sus colaboradores habituales: “Pagaste para que esa chica retirara su denuncia del juzgado”

Tirón de orejas en la escena del rap. Interese o no este género musical, lo que acaba de suceder en uno de los entornos que más jóvenes aglutina, te interesa. (Lo hará si formas parte de ese más de 75% de la sociedad que condena la violencia machista. Si en cambio formas parte de la red de negacionistas presente en nuestro país, el tirón también es para ti). Lean.

Un género de denuncia que tardó décadas en denunciar la violencia de género

El rap nació en los barrios marginales de Nueva York en los años 70. Lo hizo como forma de protesta, de denuncia social y autoexpresión. Los raperos querían romper moldes. Decir basta. Hacer reflexionar a los suyos de aquellos problemas que solo unos pocos – que en realidad eran cientos de miles- sufrían.

Aún quedaban décadas para que la violencia machista formase parte de esas letras que buscaban condenar cualquier forma de discriminación. Aquí en España fue la rapera Gata Cattana, ya pasados los 2000- quien rompió esos moldes. Y cuando falleció fueron pocos- por no decir ninguno- quienes siguieron su estela.

La violencia machista volvió al cajón de los temas que, por lo que sea, no resulta lo suficientemente rentables como para formar parte de esas protestas y denuncias sociales a los que recurre habitualmente la escena del rap español.

Fernando Costa rompe su silencio: acusa a su colega Ayax de maltratador

Hasta hoy. Fernando Costa con su tema “Te avisé” (noviembre, 2025) rompe los esquemas de un entorno contaminado, como no, por los agresores sexuales: “Pagaste para que esa chica retirara su denuncia del juzgado” // “No se imaginaba que el maltrato venía disfrazado de feminista”.

¿De quién habla Costa? ¿A quién señala? ¿Por qué ahora? ¿Ha roto con el casi invisible pero conocido pacto de caballeros? Contexto.

Hace un año, en esa normalización perpetuada de la violencia machista, casi un centenar de mujeres de forma anónima señalaron a un mismo hombre como maltratador y presunto agresor sexual: el rapero granadino Ayax Pedrosa.

 

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Las perseguidas, las cuestionadas, las silenciadas y las desacreditas fueron ellas, las víctimas, y no él. Y tan impune que debía sentirse este presunto maltratador y agresor sexual que quiso llevar a los tribunales a una de las mujeres que ayudó a denunciar públicamente a las víctimas que lo señalan: Cristina Fallarás.

“Pagaste para que esa chica retirara su denuncia en el juzgado”

Su hermano gemelo, Adrián (Prok, su nombre artístico), también fue acusado por decenas de mujeres en redes sociales: “La primera vez que P* (Prok) me pegó, llevábamos cinco meses saliendo (…) (Meses después), fuimos a Venecia, me pegó delante de todo el mundo, me dejó el brazo destrozado. No se cortaba porque no le reconocían por la calle y le gustaba sembrar el terror en mí. Ya no sabía cómo salir de esta relación. Infidelidad tras infidelidad que me dejaban rota, indefensión aprendida y disonancia cognitiva (…) Aguanté otros tres meses más con mucha violencia, muchas mentiras y mucho maltrato psicológico…”.

 

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En aquel momento la red de apoyo para las víctimas fueron “ellas”. Con A. Mujeres. Una vez más. Hasta que Costa, hace solo unas semanas, rompió con todos los esquemas. Por fin un hombre, un rapero, utiliza su influencia para respaldar la versión de decenas de víctimas.

Un paso en firme para poner fin al “acuerdo tácito” de protección entre hombres

“Si hay una estrategia que puede funcionar para acabar con la impunidad en el tema de las agresiones sexuales, es precisamente poner fin a ese acuerdo tácito de camaradería y protección entre hombres que hace que muchas veces sean cómplices al silenciar estas situaciones. O, lo que es peor, que justifiquen o alienten estos comportamientos”, reflexiona Carolina Pulido, exconcejal, consultora en temas de género e infancia y experta en masculinidades.

Costa y Ayax eran amigos. Mucho más que colaboradores habituales en la escena del rap. Ellos se referían, entre sí, como “hermanos”. Y Costa conocía el secreto a voces que escondía el granadino: obligaba, según asegura en la letra de su nuevo tema, a retirar denuncias por agresión sexual a sus víctimas.

“Disfrazado de feminista” maltrataba a todas sus ex

También deja retratado a un Ayax que “disfrazado de feminista” maltrataba y “obligaba a todas sus exnovias a abortar”. A las mismas a la que gritaba y humillaba delante de todo el personal. A quienes “aislaba de todas sus amigas” para controlarlas y obligarlas a callar.

Él mismo asegura en la letra de su canción que “se cansó de advertirle” y que por eso “dejó de ser su amigo”. Admite que conocía la violencia machista que su colega, entonces, perpetraba en todas sus relaciones. Asique, probablemente, Costa pertenecía a ese grupo de hombres que ayudan a sentirse “reforzados” a los agresores sexuales.

Romper el “pacto entre caballeros”

“Este tipo de noticias pueden marcar un antes y un después en el proceso de transformación social que necesitamos para cambiar el marco social que sustenta las violencias”, explica Pulido. “Si a las voces de mujeres denunciando las violencias sexuales, se les suman las de muchos hombres rompiendo ese “pacto entre caballeros”, el eco sería mucho mayor y es probable que los agresores en lugar de sentirse reforzados se sintieran presionados a dejar de lado estas actitudes”, sentencia.

Fernando Costa ha roto esa complicidad social con los agresores sexuales. La misma que permite que ellos mantengan sus conductas violentas. La misma que impide que las víctimas denuncien. La misma que promueve que las “locas” sean ellas y no ellos.

Romper el “pacto” es clave para la prevención

Para expertos en violencia machista, como el exdelegado de gobierno contra la Violencia de Género Miguel Lorente, es la pasividad masculina la que “contribuye directamente a que esta violencia continúe”.

Interrumpir ese silencio, con letras como esta, puede evitar que la violencia escale: “La mayoría de las agresiones no surge de la nada. Antes aparecen signos previos que muchas veces otros hombres ven, pero no nombran”. Por eso, explica, el silencio entre hombres es también un factor de riesgo para las víctimas.

Se necesita de una red de silencios y tolerancias sociales para que ese pacto de caballeros funcione como un mecanismo de protección entre hombres: “No se trata solo se castigar al agresor (que por supuesto). Sino de ser responsables colectivamente”.

Asique, sí, con el permiso de Pulido… sean hoy bienvenidos todos los ‘Fernando Costa’: rompan su silencio. La complicidad también mata.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

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