La Vuelta Femenina 2026 arrancó este domingo en Marín con una edición que llega marcada por dos factores claros: la ausencia de Demi Vollering, la ganadora de las dos últimas ediciones, y un recorrido que reserva sus mayores dificultades para el último fin de semana. La carrera se disputará del 3 al 9 de mayo, con siete etapas, aproximadamente 815 kilómetros y más de 14.000 metros de desnivel acumulado
La prueba comenzó en Galicia, con una primera etapa entre Marín y Salvaterra de Miño, y terminará seis días después en el Alto de l’Angliru. Entre medias, el pelotón afrontará jornadas onduladas, una etapa llana con llegada a A Coruña y dos finales especialmente exigentes en Asturias: Les Praeres y el propio Angliru.
Una carrera abierta sin la campeona
La ausencia de Vollering modifica el punto de partida de la carrera. La neerlandesa, vencedora en 2024 y 2025, no defenderá el maillot rojo después de orientar su calendario hacia el Giro de Italia y el Tour de Francia.
Esa situación coloca el foco en varias corredoras con argumentos diferentes. Pauline Ferrand-Prévot parte como una de las principales referencias tras su regreso a la carretera y su victoria en el Tour de France Femmes 2025. La francesa, campeona olímpica de BTT en París 2024, llega con un perfil competitivo que encaja bien en una carrera de desgaste y montaña.

También aparece Kasia Niewiadoma-Phinney, ganadora del Tour de 2024 y una de las corredoras más regulares del pelotón internacional. Su perfil de escaladora y corredora de clásicas puede encontrar terreno favorable en una edición con muchas jornadas incómodas y dos finales de alta exigencia
Van der Breggen y el peso de la experiencia
Anna van der Breggen será otro de los nombres principales. La neerlandesa regresó a la competición en 2025 después de varias temporadas retirada y terminó tercera en la última Vuelta Femenina. Su presencia añade experiencia a una carrera en la que la lectura táctica puede ser tan importante como la condición física.
Junto a ellas aparecen ciclistas como Lotte Kopecky, Marianne Vos, Gaia Realini o Évita Muzic. Algunas tendrán más opciones en etapas concretas; otras, como Realini o Muzic, pueden ganar protagonismo cuando la carrera entre en Asturias y la montaña seleccione definitivamente la general.
Paula Blasi y Mavi García, el foco español
La participación española tendrá un punto de atención claro en UAE Team ADQ, donde coinciden Paula Blasi y Mavi García.
Blasi, que llega como una de las revelaciones de la primavera después de ganar la Amstel Gold Race, ser tercera en la Flecha Valona y terminar quinta en la Lieja-Bastoña-Lieja, se sitúa como uno de los nombres más interesantes de la salida, aunque todavía

conviene medir su papel con prudencia en una gran vuelta.
Mavi García, por su parte, afronta la carrera como una de las referencias históricas del ciclismo español. A sus 42 años, sigue compitiendo en un calendario exigente y aporta al equipo experiencia en grandes vueltas, montaña y gestión de carrera.
Su presencia junto a Blasi ofrece una lectura generacional: una corredora que ha sostenido durante años buena parte del peso del ciclismo español y otra que empieza a ocupar espacio en el pelotón internacional.
El Angliru decidirá hasta dónde llega cada candidatura
La Vuelta se cerrará el sábado 9 de mayo con una etapa entre La Pola Llaviana/Pola de Laviana y L’Angliru. Antes, el pelotón habrá pasado por Les Praeres, una subida corta pero muy dura, con 3,7 kilómetros al 13,4% de pendiente media. El Angliru, con 12,4 kilómetros al 9,7% y rampas máximas superiores al 20%, será el último examen.

La carrera empieza sin su campeona reciente, pero con suficientes nombres y recorrido para ofrecer una general abierta. En una edición pensada para resistir y escalar, la nueva ganadora tendrá que construirse durante toda la semana y confirmarse en Asturias.
