La delantera estadounidense Trinity Rodman, de 23 años, ha marcado un hito histórico en el futfem al firmar un contrato récord con el Washington Spirit de la National Women’s Soccer League (NWSL), que la convierte oficialmente en la futbolista mejor pagada del mundo.
El acuerdo, que se ha extendido hasta 2028, supera ampliamente los registros históricos de salarios en el deporte. El nuevo contrato valorado en más de 2 millones de dólares por temporada, es una cifra que supera los ingresos de otras figuras destacadas del futfem como la española Aitana Bonmatí, quien hasta ahora había sido considerada la mejor pagada del mundo.
La joven delantera, hija de la mítica leyenda de la NBA Dennis Rodman, ha consolidado su carrera en la liga norteamericana desde que fue seleccionada por el Washington Spirit en el draft de 2021, convirtiéndose en una pieza fundamental tanto para su club como para la selección de Estados Unidos.
Una carrera con gran impacto global
Rodman fue pieza importante en la conquista de la medalla de oro olímpica por parte de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de París 2024, así como en el título local logrado por el Washington Spirit en 2021. Suma alrededor de 47 internacionalidades y 11 goles en su cuenta personal con el país cuatro veces campeón del mundo.
Su presencia constante en la élite del juego y su rendimiento durante temporadas sucesivas le han permitido consolidarse no solo como una de las figuras emergentes más destacadas, sino como una jugadora capaz de atraer la atención de poderosos clubes europeos que buscaban su fichaje.
Su permanencia en la liga estadounidense, a pesar del interés internacional, fue uno de los factores clave que impulsaron las negociaciones para extender su contrato con el Spirit y, de paso, remodelar normativas salariales en la liga norteamericana.
Cambio de reglas en la NWSL
El camino hacia este contrato histórico no fue del todo fácil. Las negociaciones se vieron complicadas por las estrictas reglas del tope salarial de la propia liga, cuyo límite tradicional impedía ofrecer una remuneración competitiva sin violar las restricciones existentes.
Como resultado, la liga introdujo una nueva regulación llamada la “High Impact Player Rule” (Regla de Jugadora de Alto Impacto), diseñada para permitir que clubes como el Washington Spirit puedan ofrecer salarios más elevados a talentos de primer nivel como el caso de Rodman.
A pesar de estas tensiones, el hecho de que la estadounidense decida permanecer en su liga local y establezca un nuevo estándar salarial es visto por muchos como un paso significativo hacia la profesionalización y valorización económica del futfem, en el que su crecimiento ha sido exponencial en los últimos años.


