El Ibex 35 ha conseguido asomarse a los 20.000 puntos después de una subida que hace apenas unos meses habría parecido difícil de imaginar y la pregunta que se empieza a plantear ahora el mercado es qué tendría que ocurrir para que el selectivo español fuese capaz de recorrer los aproximadamente mil puntos que todavía le separan de los 21.000.
Para llegar hasta ahí necesita alrededor de otro 5% y ese recorrido dependerá de hasta qué punto los beneficios empresariales sean capaces de seguir creciendo, de que las valoraciones no se alejen demasiado de esas ganancias y de la evolución de unos tipos de interés que, después de años jugando un papel mucho más secundario, vuelven a convertir a la renta fija en una alternativa frente a la bolsa.
Antonio Castelo, analista de iBroker, considera que la mayor parte de ese recorrido debería proceder de las ganancias empresariales y no de una nueva expansión de las valoraciones. Si el Ibex necesita aproximadamente cinco puntos porcentuales adicionales para alcanzar los 21.000, su planteamiento pasa por que “tres o cuatro” procedan del crecimiento de los beneficios o de revisiones al alza de las estimaciones y que solamente “uno o dos” vengan de que los inversores estén dispuestos a pagar múltiplos más elevados por esas mismas compañías.
El Ibex no se encuentra todavía en una situación de valoraciones extremas, pero tampoco está en el mismo punto que hace unos meses.
Según los cálculos de iBroker, el índice cotiza aproximadamente a 15 veces los beneficios previstos para 2026 (PER), con un crecimiento agregado cercano al 17%, de tal manera que todavía existe cierto margen, pero llevar ese PER hacia las 16 veces sin que al mismo tiempo mejorasen las previsiones de ganancias empezaría a elevar de forma más clara el riesgo de sobrevaloración.
Ahora bien, junto a las valoraciones aparece otra cuestión que durante mucho tiempo tenía bastante menos importancia y que ahora vuelve a entrar de lleno en la ecuación. Se trata de la rentabilidad de los bonos.

Victoria Torre, responsable de Oferta Digital de Self Bank, señala que el bono español a diez años se mueve alrededor del 3,70%, una rentabilidad que prácticamente iguala por primera vez en casi dos décadas el dividendo medio del mercado español y que, por lo tanto, vuelve a ofrecer al inversor una alternativa que compite directamente con la renta variable. Torre señala que ese nivel de rentabilidad “le resta atractivo” a la Bolsa frente a la renta fija.
Beneficios bajo presión
Si las valoraciones tienen un margen más limitado y los bonos vuelven a competir con la renta variable, la siguiente pregunta es qué crecimiento de beneficios necesita el Ibex para poder justificar otro tramo alcista.
Castelo sitúa ese nivel en una referencia concreta. El beneficio por acción del índice debería crecer “como mínimo alrededor del 5%” y, preferiblemente, moverse en una horquilla de entre el 6% y el 8%, porque de lo que se trata es de que las cotizaciones puedan seguir avanzando apoyadas en una mejora de los resultados y no únicamente en que el mercado esté dispuesto a pagar cada vez más por unos beneficios que no crecen al mismo ritmo. Por lo tanto, cualquier deterioro de esas previsiones complicaría el escenario.
Torre advierte de que el mercado “no está especialmente barato” y de que unas revisiones a la baja de las ganancias podrían volver a encender las alertas de los inversores, sobre todo teniendo en cuenta que los tipos de interés a largo plazo siguen moviéndose en niveles elevados.
Y esto no afecta únicamente a España. El bono español a diez años supera el 3,70%, el bund alemán se mueve por encima del 3,25% y la deuda estadounidense vuelve a acercarse al 4,70%, de tal manera que el mercado se encuentra con rentabilidades más elevadas en la renta fija y eso hace más difícil que las bolsas puedan continuar avanzando simplemente mediante una expansión de múltiplos.
La siguiente cuestión es si el Banco Central Europeo puede aliviar parte de esa presión.

El mercado descuenta otros 50 puntos básicos de subidas que llevarían los tipos hasta el 2,75%, mientras que Self Bank considera más probable que el banco central se detenga en el 2,50% o que, si finalmente decide ir algo más allá, termine revirtiendo parte de ese movimiento durante 2027.
Ese escenario permitiría un cierto descenso de las curvas y, por lo tanto, aliviaría parte de la presión que ejerce la renta fija sobre las valoraciones bursátiles. Ahora bien, ese alivio podría verse afectado si empiezan a repuntar las primas de riesgo soberanas.
Banca al límite
Torre recuerda que el mercado comienza ya a incorporar las elecciones de 2027 en Francia, Italia y España, y que a esa incertidumbre política se añaden unos ajustes fiscales que todavía están pendientes en varias de las principales economías europeas.
Por lo tanto, el riesgo no está únicamente en el nivel de los tipos, sino también en que cualquier aumento de la presión política o presupuestaria vuelva a trasladarse a la deuda pública. Y esto tiene una importancia especial para el Ibex porque buena parte de la subida del índice se ha apoyado precisamente en la banca.
Santander acumula aproximadamente un 26% de revalorización en 2026, BBVA alrededor del 25% y CaixaBank cerca del 27%, lo que ha convertido al sector financiero en uno de los principales motores del mercado español, pero también significa que una parte de las buenas noticias ya se encuentra incorporada en las cotizaciones.

Según Castelo, los bancos todavía pueden seguir aportando siempre que se cumplan varias condiciones, entre ellas que el margen de intereses resista mejor de lo previsto, que el crecimiento del crédito y las comisiones sea capaz de compensar la normalización de los márgenes y que tanto la morosidad como el coste del riesgo permanezcan contenidos. A todo esto se añade la elevada generación de capital, los dividendos y las recompras.
Santander elevó un 20% su BPA ordinario durante el primer semestre, mientras que el consenso apunta a un crecimiento del beneficio por acción de BBVA cercano al 15% en 2026 y de alrededor del 9% para CaixaBank.
Por lo tanto, los beneficios todavía acompañan, pero después de las subidas acumuladas por las cotizaciones el grado de exigencia también es mayor. Y ahí aparece una de las advertencias de iBroker. “Cumplir expectativas puede ya no ser suficiente”, porque una parte de esas buenas noticias ya ha sido descontada por el mercado.
Buscar relevo
Llegados a este punto, si la banca ha sido uno de los grandes motores del rally pero ya acumula revalorizaciones importantes, la siguiente cuestión es qué valores pueden recoger el testigo si Santander, BBVA y CaixaBank empiezan a perder velocidad.
Castelo señala en primer lugar a Inditex e Iberdrola por el peso que tienen dentro del índice y añade posteriormente a Ferrovial, ACS, Amadeus y Repsol como compañías que podrían asumir una mayor parte del esfuerzo.
De lo que se trataría es de ampliar la subida hacia consumo global, infraestructuras, concesiones, utilities y energía, reduciendo así la dependencia que ha tenido el Ibex del sector financiero durante buena parte del último tramo alcista.
Y esa rotación tendría además otra consecuencia, porque cuantos más sectores participen en la subida, menos dependerá el avance hacia los 21.000 puntos de que tres grandes bancos sigan manteniendo unas tasas de revalorización elevadas después del recorrido que ya acumulan.
Castelo considera que esa mayor amplitud del mercado sería “mucho más saludable” para que el Ibex pudiera alcanzar los 21.000 puntos que confiar únicamente en que Santander, BBVA y CaixaBank mantengan el mismo ritmo.

