La combinación de renta fija rentable y una bolsa global todavía apoyada en beneficios empresariales anticipa un nuevo año con opciones para construir carteras a medida del perfil del inversor. El giro de tipos ha devuelto al mercado de bonos un atractivo que llevaba años ausente y la renta variable mantiene recorrido, pero con diferencias marcadas entre regiones y sectores. Europa cerró un buen ejercicio inicial y Estados Unidos recuperó el liderazgo en el segundo tramo.
El año 2025 ha confirmado que la rotación geográfica es clave para evitar sesgos. Europa comenzó fuerte el año, pero fue Estados Unidos quien tomó el relevo en la segunda mitad del ejercicio. La conclusión es clara: “no podemos depender de una sola región”, advierte Mar Barrero, directora de análisis en Arquia Banca.
Por eso, tanto Barrero como Francisco Julve, responsable de fondos de inversión en A&G, apuestan por mantener una exposición equilibrada entre ambos bloques, especialmente en carteras con horizonte patrimonial. El enfoque global no es solo prudente, sino necesario ante la elevada concentración sectorial de algunos índices.

Renta fija rentable por primera vez en años
Si hay un activo que ha recuperado su sitio en la arquitectura de las carteras, es la renta fija. El entorno de tipos más atractivos ha devuelto al mercado de bonos una rentabilidad real que llevaba años diluida. Pero no todo vale.
Barrero señala que los fondos de deuda corporativa europea de corta duración están entre los más interesantes para el tramo conservador de las carteras. Entre las opciones destaca el Arquia Banca RF Euro y el WAM Duración 03, con vencimientos entre 1 y 4 años y baja volatilidad.
Para perfiles más defensivos, la analista incluye vehículos como Santalucía Renta Fija o Nordea Low Duration Covered Bond, centrados en emisores con rating elevado y coberturas específicas para contener riesgos de mercado.
Desde A&G, Julve matiza esta visión conservadora con un enfoque más flexible. Apunta a fondos como Evli Short Corporate Bond o Carmignac Portfolio Credit, capaces de incorporar tramos moderados de high yield o deuda financiera sin renunciar al control de duración. Para quienes toleran una mayor dispersión sectorial y geográfica, propone fondos como el JSS Bond Emerging Markets Short Term, con exposición a deuda emergente de corto plazo.
Fondos de renta variable para construir recorrido en 2026

La renta variable entra en 2026 con dos vectores claros. Por un lado, Estados Unidos sigue liderando gracias a las grandes tecnológicas y al avance de la inteligencia artificial. Por otro, Europa ofrece ventanas de entrada más atractivas por valoración y rotación sectorial.
“La clave en 2026 no será seguir índices, sino seleccionar bien estilos y sectores. La inteligencia artificial (IA) ya no es solo tecnología: también impacta en industria, salud o servicios financieros”, explica Julve.
Ambas firmas apuestan por un enfoque global, pero con diferencias. A&G se inclina por fondos growth con sesgo estadounidense y carteras de calidad global, mientras que Arquia Banca defiende un reparto más equilibrado entre estilos. Entre sus propuestas destacan fondos value como Robeco Global Premium o Brandes Global Value, estrategias growth como Jupiter Merian World Equity o Blue Whale Growth, y fondos blend como NSF Wealth Defender Global Equity.
Fondos mixtos para perfiles moderados
Entre ambas categorías aparecen los fondos mixtos globales como alternativa para perfiles que quieren crecer sin renunciar a estabilidad. Barrero señala que estos vehículos permiten ajustar automáticamente el peso de renta fija y variable sin necesidad de reequilibrar manualmente la cartera. Entre las referencias que la entidad utiliza para este segmento destaca Cartesio X, una estrategia con volatilidad contenida y enfoque patrimonial.
Julve coincide en el papel técnico de estos fondos para inversores que buscan una transición ordenada entre activos. Desde A&G se trabaja con carteras mixtas globales flexibles capaces de aumentar o reducir beta en función del comportamiento de los mercados, una herramienta útil en entornos de rotación entre regiones como el vivido este año.
Impacto de la divisa en carteras globales
La exposición a divisa comienza a ganar relevancia en carteras diversificadas. Julve recuerda que este año el dólar ha influido más de lo esperado incluso en fondos sin sesgo directo hacia Estados Unidos debido al peso de compañías estadounidenses dentro de los índices globales. Por ello, considera útil mantener dólares en cartera como elemento estratégico y advierte que el efecto divisa puede alterar el comportamiento de fondos globales si el cruce euro- dólar entra en un ciclo de mayor volatilidad en 2026.
Año de ajustes, no de apuestas extremas
El entorno para 2026 es menos binario que en ejercicios anteriores. La combinación de una renta fija por fin rentable y una renta variable que aún ofrece oportunidades, aunque más selectivas, permite construir carteras diversificadas sin necesidad de asumir riesgos excesivos.
Los expertos coinciden en que el enfoque debe ser multiactivo, global y adaptable. Las recetas simples ya no funcionan. El inversor que combine análisis, diversificación y flexibilidad estará mejor posicionado para navegar un año que promete ser tan exigente como lleno de oportunidades.


