Automoción

Emma Antolín, una heredera frente a los acreedores para relanzar Grupo Antolin en plena crisis del automóvil

El fabricante de componentes para la automoción busca un pacto con los bonistas para sellar un plan de reestructuración de su deuda que adecúe el calendario de pagos a su capacidad de generación de caja. Este mes será decisivo

Grupo Antolin afronta un mes crucial para despejar la reestructuración de deuda que lleva meses negociando con sus acreedores.

Con un pasivo de 1.231 millones de euros, el fabricante de componentes para la automoción ya ha convencido a la banca y a otros organismos internacionales para que apoyen su plan.

Pero le queda un cabo suelto: los bonistas, que representan el 51,25% del la deuda. Se oponen a que su inversión tenga un trato peor que la deuda bancaria. Y a que la familia que da nombre a la compañía, único accionista, mantenga el control sin aportar fondos nuevos.

La empresa busca un acuerdo de recapitalización consensuado con sus acreedores, que le permita adecuar el calendario de pagos a su capacidad de generación de caja. Y evitar un problema de liquidez mientras se adapta a la nueva realidad de la industria del motor, en crisis por la debilidad de la demanda en Europa, la competencia de China y una transición al vehículo eléctrico más lenta de lo esperado.

Esta negociación supone, además, el primer gran reto para Emma Antolín. La presidenta ejecutiva, que sustituyó a su primo Ernesto en febrero, quiere conseguir estabilidad para ejecutar el plan de transformación y relanzar la compañía.

La cuenta atrás para sumar a los bonistas ha comenzado: el plazo termina el 16 de octubre.

EEUU, China y soluciones tecnológicas

En 2023, Grupo Antolin lanzó un plan de transformación a tres años enfocado en la innovación tecnológica y la sostenibilidad. El objetivo era alcanzar unos 6.000 millones en ingresos, frente a los 4.451 millones con los que había cerrado 2022, y duplicar el resultado bruto de explotación (ebitda), hasta 600 millones.

Por regiones, Norteamérica y Asia —que pasaría a representar el 20% del negocio en 2026— serían los ejes. Y, al margen de su negocio tradicional —techos, consolas centrales y puertas—, la empresa apostaba por crecer en soluciones tecnológicas (iluminación y electrónica).

A finales de ese año, Cristina Blanco, hasta entonces directora financiera, pasó a ser consejera delegada. Para reforzar su balance, la empresa activó un plan de desinversiones y acordó con los bancos extender el vencimiento de la deuda hasta 2029.

Cristina Blanco es la CEO de Grupo Antolín.
Grupo Antolin.

En paralelo, emitió bonos por 250 millones con vencimiento en 2030 y utilizó esos recursos para amortizar anticipadamente los bonos por el mismo importe que vencían en 2026. Asimismo, el año pasado, firmó un préstamo sindicado de 150 millones con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y sus bancos financiadores.

Al igual que otras empresas, Grupo Antolin ha financiado su crecimiento con distintas fuentes: préstamos bancarios, líneas de crédito, financiación de organismos como el ICO o el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y con la emisión de bonos.

Sin embargo, su estrategia se ha visto impactada por la crisis que vive el sector del automóvil.

Los fabricantes de coches, en dificultades

Las tensiones geopolíticas y comerciales por los aranceles de Donald Trump, el encarecimiento de las materias primas y de los costes logísticos, la transformación estructural hacia la electrificación y, sobre todo China, han sacudido la industria automovilística mundial.

Como consecuencia, el impacto se ha extendido a toda la cadena de valor, fabricantes de componentes incluidos, en forma de volúmenes de producción más bajos —Europa produce unos dos millones de coches menos que antes de la pandemia—, presión en los márgenes e incertidumbre.

Volkswagen, Stellantis y Ford son los principales clientes de Grupo Antolin —concentraron el 53% de las ventas en 2025—. La primera redujo un 44% sus ganancias el año pasado respecto al ejercicio anterior; Stellantis y Ford anotaron pérdidas.

Según datos de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto), el sector facturó 40.949 millones el año pasado, en línea con 2024. El 60% correspondió a exportaciones a más de 170 países.

Conjunto de coches aparcados en el puerto de Barcelona.
Europa Press

El control de costes, la disciplina financiera y las medidas de eficiencia operativa son la tónica generalizada en la industria. La previsión para este ejercicio apunta a una moderada contracción en la facturación y a un ajuste en el empleo, si persiste la situación geopolítica global.

En su caso, Grupo Antolin anticipa unos ingresos de entre 3.400 y 3.500 millones para este año. En 2025, facturó 3.726 millones con un ebitda de 296 millones y pérdidas netas de 81 millones. Las soluciones tecnológicas han ido aumentando su aportación, aunque el grueso de las ventas procede del negocio tradicional (83%).

Los bonistas, un socio clave

Por países, Estados Unidos responde, pero China está lejos de lo esperado (13% de los ingresos). La guerra de precios de los fabricantes locales, la pérdida de cuota de las marcas occidentales en el país y las divisas explican su retroceso en facturación.

Entre enero y junio de 2026, Grupo Antolin ganó 56,4 millones por las plusvalías generadas por la venta de tres filiales en India y duplicó la entrada de pedidos. Para reducir costes, también ha ajustado plantilla y renegociado contratos con proveedores.

Respecto a los compromisos del pago de la deuda, la empresa burgalesa afronta ejercicios con vencimientos importantes. En 2026, son 265 millones; en 2028, 495 millones; y en 2030 y siguientes años, 325 millones.

De ahí que la negociación con los acreedores sea decisiva para alejar los vencimientos y ganar tiempo para enderezar el rumbo.

Con los bancos ya ha sellado un pacto. Pagará entre 2032 y 2035 a Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, que aportarán hasta 220 millones en líneas de capital circulante a largo plazo. Ahora, toda la atención se concentra en los bonistas. Grupo Antolin les ofrece dos opciones: extender el vencimiento de su deuda a 2035 con un tipo de interés del 6,97% o un plazo de repago más breve y mejores condiciones con una quita del 32,5%.

Mientras negocia, ha solicitado una suspensión temporal de los procedimientos de homologación judicial del plan, que distingue cuatro clases de deuda: bancaria, bonos, líneas de avales y créditos intragrupo.

Los bonistas, por su parte, han iniciado acciones legales contra Grupo Antolin ante el Tribunal Superior de Londres y en Estados Unidos. Allí la compañía se ha acogido al Capítulo 15 para proteger los activos de intentos de ejecución mientras gestiona el proceso de reestructuración transfronteriza.

Tercera generación en la empresa familiar

Imagen de archivo del origen del Grupo Antolin.

Grupo Antolin espera rozar los 4.000 millones de ingresos en 2029, según el plan de recapitalización. La empresa, que nació en un taller mecánico especializado en reparaciones de vehículos y maquinaria agrícola, tiene 103 fábricas en 24 países. Emplea a unas 19.000 personas.

El reto de cumplir estas previsiones recae en una cúpula directiva que, además del nombramiento de Emma Antolín Granet, ha sufrido más cambios.

El nombramiento de Emma Antolín Granet como presidenta ejecutiva no ha sido el único movimiento en la cúpula de la compañía.

Al mismo que Emma relevaba a su primo, Ernesto Antolín Arribas, en la presidencia, el hijo de este, Ernesto Antolín Calzada, fue nombrado vicepresidente. Ambos forman parte del consejo de administración, en el que también se sientan Ana Berta Antolín Arribas y José Antolín Granet.

Ernesto Antolín Arribas, presidente ejecutivo entre 2015 y 2025, preside desde abril el holding a través del que las dos ramas de la familia articulan su participación: Avot Inversiones. Desde 2013, la familia Antolín es el accionista único de la compañía, tras recomprar el 22,8% del capital a un grupo de cajas españolas.

Completa la tercera generación María Helena Antolín Raybaud, hermana de Emma y José. Vicepresidenta de la empresa familiar hasta 2024, actualmente es vicepresidenta de la CEOE y consejera de Iberdrola Internacional.