El futuro de las pensiones en España vuelve a situarse en el centro del debate económico y social. Gonzalo Bernardos, profesor de Economía en la Universidad de Barcelona y habitual tertuliano en televisión, ha lanzado una advertencia clara: las pensiones que recibirán los jubilados en los próximos años serán sensiblemente peores que las actuales. Un mensaje que apunta directamente a millones de trabajadores que todavía confían en el sistema público como principal sustento tras la jubilación.
Para Gonzalo Bernardos, el problema no es coyuntural, sino estructural. España se enfrenta a un escenario demográfico complejo, con una natalidad a la baja y una llegada masiva de jubilaciones que tensionará como nunca la Seguridad Social. Un contexto que, según el economista, obliga a revisar expectativas y a asumir que el nivel de protección cambiará.
El reto demográfico que amenaza al sistema
Uno de los factores clave que señala Gonzalo Bernardos es la jubilación de la generación del baby boom. Hasta 2040, cerca de 15 millones de personas alcanzarán la edad de retiro, lo que incrementará de forma notable el número de pensionistas en relación con los trabajadores en activo. Mantener el equilibrio entre cotizantes y beneficiarios se perfila como uno de los mayores desafíos económicos del país.
Según Gonzalo Bernardos, este desequilibrio se agrava por una realidad laboral marcada por el desempleo estructural y la precariedad. En las próximas décadas, el número de jubilados podría acercarse peligrosamente al de asalariados, una situación que dispararía el gasto en pensiones hasta niveles difíciles de sostener.
Reformas para ganar tiempo, no para resolver el problema
Ante este panorama, los sucesivos gobiernos han ido adoptando medidas para aliviar la presión sobre el sistema. Gonzalo Bernardos recuerda que una de las reformas más relevantes fue el retraso progresivo de la edad legal de jubilación hasta los 67 años, aprobado en 2011. El objetivo era claro: mantener durante más tiempo a los trabajadores cotizando.
En el futuro, las pensiones serán bastante menos generosas que ahora por:
a) el gran déficit actual del sistema de pensiones
b) la jubilación de la generación del baby boom (1957 – 77)
c) la mayor esperanza de vida.
Por tanto, es aconsejable obtener una pensión complementaria.
👇— Gonzalo Bernardos (@GonBernardos) January 20, 2026
A ello se suman los incentivos para quienes retrasan voluntariamente su jubilación y los coeficientes reductores que penalizan la jubilación anticipada. Sin embargo, como subraya Gonzalo Bernardos, estas medidas no han impedido que la Seguridad Social bata año tras año récords de gasto en pensiones contributivas.
Por qué las pensiones serán menos generosas
En una publicación reciente en redes sociales, Gonzalo Bernardos aportó datos que explican su diagnóstico. En la actualidad, las rentas medias en España reciben una pensión equivalente al 80,6 % de su último salario, una proporción muy superior a la de la mayoría de países de la OCDE. De hecho, es la más elevada entre los 38 estados que la integran.
Para Gonzalo Bernardos, este nivel de generosidad no es sostenible a largo plazo. El economista identifica tres causas principales que obligarán a reducir las prestaciones futuras: el déficit estructural del sistema de pensiones, la jubilación masiva del baby boom y el aumento constante de la esperanza de vida.
La necesidad de una pensión complementaria
Ante este escenario, Gonzalo Bernardos lanza una recomendación clara: no confiar únicamente en la pensión pública. “Es aconsejable obtener una pensión complementaria”, afirma, insistiendo en que la planificación financiera de la jubilación debe comenzar cuanto antes.
Es difícil que, sin ayuda externa, podamos hacer una buena planificación financiera. Asesorarse, a través de entidades como CaixaBank o de organizaciones como la Fundación Edad & Vida, por poner dos ejemplos, permite tomar decisiones con más información y menos incertidumbre.
— Gonzalo Bernardos (@GonBernardos) January 20, 2026
Para Gonzalo Bernardos, uno de los grandes errores es posponer esta planificación hasta pasados los 50 años. Una estrategia eficaz, explica, pasa por controlar gastos innecesarios, ahorrar de forma constante, estimar los ingresos necesarios para mantener un buen nivel de vida y fijar con realismo el importe de la pensión complementaria.
Asesoramiento y previsión, las claves
El economista también advierte de la dificultad de afrontar este proceso sin ayuda profesional. Gonzalo Bernardosrecomienda asesorarse a través de entidades financieras u organizaciones especializadas, que permitan tomar decisiones con más información y menor incertidumbre.
Su mensaje final es tan directo como incómodo. El sistema público seguirá existiendo, pero no garantizará el nivel de vida al que muchos trabajadores aspiran. Para Gonzalo Bernardos, anticiparse y planificar es la única forma de afrontar con cierta tranquilidad un futuro en el que las pensiones ya no serán lo que fueron.


