La hipótesis con más fuerza del accidente ferroviario de Adamuz, con 45 fallecidos, involucra directamente a Adif. El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñigo Barrón, ha sido transparente. “Todo parece evidenciar que la causa principal, el origen de toda esta tragedia, ha sido la rotura, no tanto del carril como de una soldadura“, ha dicho en una entrevista concedida al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Este giro en la investigación exculparía a ArcelorMittal, que fue señalado por Óscar Puente por un posible un defecto de fábrica en el carril.
Si el problema con la soldadura aluminotérmica es la causa de la rotura, Adif tendrá que dar explicaciones. Este trabajo lo realizó Redalsa, una filial en la que el gestor de infraestructuras posee el 52% del capital. Sin duda, la tragedia de Adamuz agrava la presión financiera y reputacional de Adif AV (Alta Velocidad), que este año se enfrenta a un vencimiento de deuda de 1.100 millones en 2026.
Una de las incógnitas es cómo responderá el Banco Europeo de Inversores, su mayor acreedor, y los inversores, a través de los bonos. “La lógica sería un sobrecoste de la deuda. Los inversores podrían interpretar un mayor esfuerzo en la infraestructura para evitar nuevos accidentes, un eventual impacto en sus ingresos o un coste reputacional que impactara en sus ingresos”, apuntan a Artículo14 fuentes financieras.

A la espera
El primer examen será el próximo 4 de mayo, fecha en la que vencen 600 millones de euros en bonos. Y previsiblemente, procederá a refinanciarlos. De hecho, durante los próximos dos años (2027 y 2028), Adif AV afrontará vencimientos anuales de bonos por este importe. En 2029 y 2030, estos superarán los mil millones. De momento, las noticias del mercado son positivas para Adif. A la espera de las conclusiones de la investigación, la cotización de sus bonos no ha registrado cambios extraordinarios respecto a los días previos y evoluciona en línea con la deuda española.
Así, en los vencimientos a corto plazo (2026), Adif está pagando unos 15 puntos básicos por encima de la deuda pública española. Es decir, abona un 2,18% de tipo de interés frente al 2,02% del Tesoro. A medio plazo, en un vencimiento a cuatro años, el diferencial entre ambas se incrementa hasta los 35 puntos, con un 2,88% frente al 2,53% de la deuda española. Prácticamente, el mismo patrón sigue en la deuda a diez años, con un tipo al 3,54% frente al 3,255% del Tesoro.
Según aclaran las fuentes consultadas, a su favor juega la confianza que tienen los inversores en Adif como entidad pública estatal, que opera bajo la supervisión del Ministerio que dirige Óscar Puente. Por esta condición, no puede ser declarada insolvente. En este sentido, cabe recordar que es el Gobierno quien nombra a su presidente (también lo es de Adif AV), Pedro Marco de la Peña, a propuesta del titular de Transportes.

Una deuda de más de 20.000 millones
La filial de Alta Velocidad arrastra un endeudamiento de más de 20.000 millones. Al cierre de primer semestre de 2025, superó los 20.463,8 millones, según los datos recogidos por Bloomberg. Este crecimiento se explica por las fuertes inversiones: casi 1.700 millones en 2024, último ejercicio completo. Supone más que duplicar el gasto de en torno a 800 millones que venía realizándose hasta 2021. Y para 2025, la cifra será similar, con un gasto el primer semestre de más de 863 millones.
Sin embargo, sus ingresos ajustados crecen a un ritmo algo menor. En 2024, se situaron en 925,3 millones, frente a los 511,4 millones de 2021; y en 2024, un 6,92% en relación al año anterior. En consecuencia, la sociedad está en números rojos, aunque en 2025 -resultados pendiente de presentar- podría lograr beneficios. Un año antes, redujo sus pérdidas hasta los 38,8 millones frente a los 156,7 millones del año anterior. “Estas cifras serían interpretadas de otra manera por el mercado si fuera una compañía privada, pero en este caso su titularidad marca”, señalan las mismas fuentes. En su opinión, encajaría en un perfil de inversor institucional conservador.
El BEI de Nadia Calviño su mayor acreedor

Más de la mitad de la deuda de Adif AV corresponde a préstamos del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Con datos del primer trimestre, la entidad que preside Nadia Calviño es, con diferencia, su mayor acreedor con un 58% de la deuda (11.300 millones, con datos del primer semestre de 2025). Los bonos suponen cerca 39% (más de 7.500 millones), mientras que la deuda bancaria ronda el 3%, con poco más de 525 millones.
Esta financiación por parte del BEI, se enmarca a su vez dentro de los Fondos Next Generation. El apoyo del BEI a las líneas de alta velocidad en España supera los 14.000 millones de financiación concedida, con datos de Adif AV de noviembre de 2025.
Pendientes de la calificación
En este contexto, la calificación crediticia de Adif Alta Velocidad se mantiene sin cambios. La entidad conserva un rating de Baa2 con perspectiva positiva por parte de Moody’s y de A- también con perspectiva positiva por Fitch. Ambas agencias fundamentan esta calificación en la condición de Adif AV como emisor vinculado al Estado, su importancia estratégica y la existencia de un apoyo implícito del Gobierno, pese a la ausencia de garantías explícitas.
Las dos firmas señalan, además, que la calificación está directamente vinculada al marco institucional y al control público ejercido sobre la entidad, en particular en materia presupuestaria, de endeudamiento y de gobernanza. Cualquier cambio en estos elementos podría dar lugar a una revisión de la calificación y será un aspecto al que los inversores estarán muy pendientes cuando concluya la investigación del accidente.


