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Anne-Laure Le Cunff, la curiosidad como nueva forma de entender la productividad

Dejó Google para estudiar el funcionamiento del cerebro y replantear la forma en que trabajamos. Hoy, a través de Ness Labs, Anne-Laure Le Cunff defiende que la curiosidad puede ser una herramienta más poderosa que la obsesión por la productividad

Anne-Laure Le Cunff.
KiloyCuarto

En un mundo obsesionado con los objetivos y la optimización constante del tiempo, la neurocientífica y emprendedora Anne-Laure Le Cunff propone una mirada distinta a través de la curiosidad. Dedicada a estudiar la mente, la fundadora de Ness Labs se ha convertido en una de las voces más influyentes en el debate contemporáneo sobre bienestar mental.

Su trabajo combina investigación científica, reflexión personal y herramientas prácticas para quienes trabajan con las ideas. Desde Ness Labs, una plataforma dedicada a la “productividad consciente”, Le Cunff explora cómo las personas pueden desarrollar hábitos de aprendizaje continuo sin sacrificar su salud mental.

Una carrera poco convencional

Nacida en París en una familia franco-argelina, Le Cunff creció en un hogar bullicioso, lleno de conversaciones y libros. Desde pequeña se interesó por la ciencia y la imaginación. “Esperaba convertirme en paleontóloga, inventora o novelista”, ha contado en varias entrevistas. Aquella curiosidad temprana terminaría marcando el rumbo de su carrera.

Sin embargo, su trayectoria profesional comenzó en el sector tecnológico. Durante varios años trabajó en Google, donde participó en proyectos relacionados con la salud digital. La experiencia le permitió comprender el funcionamiento de las grandes organizaciones tecnológicas, pero también le hizo cuestionar la idea tradicional de éxito profesional. “En un momento dado me di cuenta de que podía ver claramente el camino que tenía delante, como una receta paso a paso para alcanzar el éxito”, recuerda. “Y sentí que alguien me había contado el final de la película”.

Esa sensación la llevó a tomar la decisión de abandonar un empleo estable en una de las empresas más influyentes del mundo para iniciar un proyecto propio y regresar a la universidad. Su deseo de evolucionar la llevó a formarse como neurocientífica.

De su proceso de transición surgió Ness Labs, un proyecto que empezó como un sencillo boletín semanal en internet. En él, Le Cunff compartía reflexiones personales sobre su trabajo mientras documentaba públicamente lo que iba aprendiendo. Ese boletín terminó convirtiéndose en una comunidad internacional de miles de lectores interesados en lo que ella denomina “productividad consciente”. Según explica, su objetivo nunca fue ofrecer recetas rápidas para trabajar más, sino comprender mejor cómo funciona la mente. “En lugar de trabajar con la puerta del garaje cerrada, decidí aprender en público. Compartía borradores, hacía preguntas y recogía comentarios. Eso atrajo a personas que valoraban la curiosidad y el aprendizaje colaborativo”.

Hoy Ness Labs funciona como una escuela digital y una comunidad internacional que reúne a profesionales interesados en la creatividad, el aprendizaje continuo y el desarrollo de hábitos de trabajo más sostenibles. Sus artículos y su boletín semanal son leídos por decenas de miles de personas interesadas en la creatividad y la exploración intelectual.

Para Le Cunff, uno de los conceptos centrales de su pensamiento es la curiosidad. A menudo considerada una simple característica de la personalidad, la curiosidad, según esta neurocientífica, tiene en realidad profundas implicaciones neurológicas. “Cuando sentimos curiosidad se activa el sistema dopaminérgico del cerebro, el mismo que interviene en la anticipación de recompensas. La curiosidad hace que nos sintamos bien ante la perspectiva de descubrir algo nuevo”, afirma.

Además, para ella ese estado mental favorece el aprendizaje. “Diversos estudios muestran que cuando las personas sienten curiosidad por un tema recuerdan mejor la información relacionada”. El efecto más importante de la curiosidad es su impacto en la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones. “La curiosidad es un estado cognitivo ideal para los momentos de cambio. Nos ayuda a romper patrones mentales establecidos y a crear otros nuevos”.

Otro de los temas recurrentes en su trabajo es la procrastinación, un fenómeno que suele asociarse con pereza o falta de disciplina. Le Cunff cuestiona esa interpretación. “Durante mucho tiempo se nos ha enseñado a asociar la procrastinación con la pereza y la falta de fuerza de voluntad. Por eso, cuando procrastinamos empezamos a culparnos por no hacer aquello que habíamos dicho que haríamos. La procrastinación no debería ser una fuente de vergüenza”, afirma. “En realidad es una señal del cerebro de que algo no está funcionando del todo bien en ese momento”.

El sistema del “triple chequeo”

Con ese objetivo desarrolló un método sencillo que denomina sistema de triple chequeo. La idea consiste en analizar de dónde procede la procrastinación. Si el problema procede de la cabeza, significa que a nivel racional la persona no está convencida de que la tarea sea realmente necesaria o relevante. En ese caso, la solución puede consistir en revisar el objetivo o replantear el enfoque del proyecto.

“Tal vez haya que volver al principio y redefinir la tarea para comprobar si es realmente el enfoque adecuado”, explica.

Cuando la resistencia proviene del corazón, el obstáculo es emocional. La tarea resulta aburrida, poco estimulante o carente de significado. En ese caso, Le Cunff propone modificar el contexto para hacerla más agradable. “Quizá puedas quedar con tu compañero favorito y trabajar juntos durante un rato. O ir a tu cafetería preferida para realizar la tarea”.

Por último, si el problema proviene de la mano, significa que la persona no se siente preparada desde un punto de vista práctico. La solución, entonces, pasa por buscar ayuda. “Siempre digo a la gente que levante la mano y pida ayuda”.

Más allá de las herramientas concretas, el enfoque de Le Cunff se basa en la idea de abordar la vida profesional como un experimento. En lugar de perseguir metas rígidas a largo plazo, propone diseñar pequeños experimentos que permitan aprender gradualmente qué funciona y qué no. Este enfoque reduce la presión asociada al éxito o al fracaso y fomenta la exploración. “Se trata de pasar de ese sentimiento difuso de culpa por no estar haciendo lo que ‘deberíamos’ hacer a adoptar la mentalidad de un científico o un detective. Mirarlo como un rompecabezas que hay que resolver”.

Su libro Tiny Experiments desarrolla precisamente esta filosofía. En él propone que, en lugar de perseguir objetivos rígidos, las personas prueben micro experimentos que les permitan explorar distintas posibilidades. Actualmente, Le Cunff combina la investigación académica con la dirección de Ness Labs. Ese equilibrio entre ciencia y práctica es precisamente lo que ha convertido su voz en una referencia para muchos profesionales del conocimiento. “Cuando vemos una situación inesperada desde una perspectiva curiosa, es mucho menos probable que caigamos en la ansiedad”.

Para Le Cunff, la clave está en utilizar el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro para diseñar formas de trabajo más humanas y flexibles. Una mujer que busca claves para trabajar mejor y vivir con más libertad.

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