La herencia entre hermanos es una de las situaciones que más conflictos genera en las familias. Cuando lo que se hereda es una vivienda, el componente emocional, económico y práctico se mezcla y puede convertir un trámite legal en un problema de larga duración. Según expertos en mediación familiar, gran parte de los litigios por herencias no surgen por la falta de normas, sino por una mala gestión del diálogo desde el primer momento.
Repartir una casa heredada no es sencillo, pero conocer las opciones legales y actuar con asesoramiento adecuado puede evitar enfrentamientos y, en el peor de los casos, acabar en los tribunales.
Un conflicto más común de lo que parece
Cuando varios hermanos heredan una vivienda, todos pasan a ser copropietarios. Esto significa que ninguna decisión relevante —vender, alquilar o reformar— puede tomarse sin el acuerdo del resto. En la práctica, basta con que uno no esté de acuerdo para que la situación se bloquee.
A esto se suman factores habituales: distintos intereses económicos, desigualdad en las necesidades de cada heredero o viejos conflictos familiares que reaparecen con fuerza cuando entra el dinero en juego.
Las tres opciones para repartir una vivienda heredada
Desde el punto de vista legal, existen tres grandes alternativas para repartir una vivienda entre hermanos. Cada una tiene ventajas e inconvenientes.
Vender la vivienda y repartir el dinero
Es la opción más habitual y, en muchos casos, la más sencilla. La casa se vende a un tercero y el importe se reparte según el porcentaje de herencia de cada hermano. Entre las ventajas de esta opción se encuentra la liquidez inmediata, se evitan conflictos a largo plazo y cada heredero decide libremente qué hacer con su parte.
Aunque también hay inconvenientes, entre ellos requiere acuerdo unánime y por tanto puede haber discrepancias sobre el precio o el momento de venta.
Que uno de los hermanos compre la parte de los otros
Otra posibilidad es que uno de los herederos se quede con la vivienda y compense económicamente al resto. Para ello, suele ser necesario valorar el inmueble de forma objetiva.
Entre las ventajas de esta opción se encuentra que se conserva la vivienda en la familia y puede ser una solución rápida si hay consenso. Mientras que entre los inconvenientes, no todos los hermanos pueden asumir el coste y pueden surgir tensiones por la valoración del inmueble.
Mantener el proindiviso (copropiedad)
En este caso, los hermanos mantienen la propiedad conjunta de la vivienda. Puede usarse, alquilarse o dejarse vacía, siempre con acuerdo común.
Entre las ventajas de esta opción destaca que no requiere decisiones inmediatas y es útil como solución temporal. Mientras que en los inconvenientes resalta que es la opción que más conflictos genera a largo plazo, además de que supone gastos, impuestos y mantenimiento suelen ser motivo de disputa.
El papel clave del mediador familiar
Para evitar que la herencia termine en juicio, los expertos recomiendan contactar con un mediador familiar antes de que el conflicto se enquiste. A diferencia de un abogado, el mediador no busca imponer una solución, sino facilitar el acuerdo.
Un mediador especializado en herencias suele dar estos consejos clave para la negociación:
- Separar lo emocional de lo económico: la vivienda tiene valor sentimental, pero las decisiones deben basarse en datos objetivos.
- Escuchar las necesidades reales de cada hermano, no solo sus posturas iniciales.
- Encargar una tasación profesional, para evitar discusiones sobre el valor del inmueble.
- Plantear soluciones mixtas, como un uso temporal antes de la venta.
- Dejar todo por escrito, incluso los acuerdos familiares, para evitar malentendidos futuros.
Cuando no hay acuerdo: el riesgo del juicio
Si no se alcanza consenso, cualquier copropietario puede solicitar la división judicial de la cosa común. El resultado suele ser una subasta judicial, donde la vivienda se vende por debajo del valor de mercado, perjudicando a todos.
Por eso, los mediadores insisten en que negociar siempre es mejor que litigar: es más rápido, más barato y menos dañino para las relaciones familiares.
Heredar sin romper la familia
La herencia entre hermanos no tiene por qué acabar en conflicto. Con información clara, asesoramiento profesional y voluntad de diálogo, es posible repartir una vivienda de forma justa y evitar que un legado familiar termine convirtiéndose en un problema irreversible.


