Durante décadas, los músculos, la potencia física y la idea de “estar fuerte” han sido territorio masculino. A las mujeres se les reservaba otro ideal: delgadez, suavidad, contención. Hasta ahora. El crossfit, una disciplina exigente e intensa se ha convertido en uno de esos escenarios donde el cuerpo femenino se redefine lejos de estereotipos. Ellas saltan, suben por la cuerda, hacen el pino.
Isabella Russo, entrenadora de crossfit, madre y atleta, es uno de esos referentes que ayudan a entender por qué hoy muchas mujeres eligen ser fuertes, no para parecerse a nadie, sino para ganar autonomía, salud y confianza. “Me enganchó mucho el descubrir que a través del crossfit el entrenador ayuda a generar un cambio positivo en la vida de cualquier persona, en relación a su salud y su autonomía, desde el de día de mi primera clase supe que quería ser esa persona para otras más”.
A diferencia de otros ámbitos profesionales, Isabella asegura no haber sentido una exigencia añadida por ser mujer. “Nunca, de hecho el ser una chica entrenadora siento que las personas son muy receptivas a lo que pueda transmitirle”.
Aunque reconoce que aún existen inercias, su experiencia es clara. “No específicamente, en los últimos años es cada vez más habitual las chicas en el mundo del crossfit, sin embargo, hay clientes que prefieren chicos por tener algún referente más similar, pasa poco, pero trato de llevarlo con tranquilidad ya que no es muy común.”
El crossfit, cada vez con más mujeres
El crossfit es una disciplina donde cada vez más hay presencia de mujeres haciendo exactamente los mismos ejercicios que ellos. “Estoy muy feliz de ver que cada vez más el ser no solo fuerte sino autosuficiente es un deseo común entre muchas chicas, va incluso más allá de verse fuerte, ¡es sentirte sana y capaz!”.
Esa idea de autosuficiencia es central en su discurso y conecta con un cambio profundo en la relación de las mujeres con su cuerpo. La musculatura femenina, sin embargo, no siempre es bien recibida fuera del gimnasio. Isabella lo ha vivido. “Si, el ser una mujer musculada y que se dedica tiempo para entrenar todos los días resulta alguna vez ruidoso para ciertas personas, pero es cada vez menos común y nunca me ha afectado personalmente, ya que tengo muy claro lo que me gusta en mí y cómo me gusta sentirme”.
Durante años, el mensaje ha sido contrario: ponerse fuerte no era femenino. Ese miedo sigue apareciendo en quienes se inician. “Afecta mayormente en el no querer verse como chicos, sin saber que para perder dicha ‘feminidad’ hay que dedicar la vida al entrenamiento y hacerlo muy fuerte, sin embargo, al entender que la feminidad no va de tu físico y al hacerles entender que ser más ágil, fuerte y rápida es una gran ventaja de vida, se suelen motivar más”.
Russo observa además un cambio evidente en el perfil de mujeres que llegan hoy al box. “Hay mujeres de todo tipo, desde la empresaria que no para en casa en todo el día hasta la que recién ha sido madre, me emociona mucho ver que cada vez somos más, y que contra todo pronóstico estamos priorizando la salud, tanto mental como física”.
Crossfit, herramienta de empoderamiento
Porque Isabella defiende el crossfit como una herramienta de empoderamiento. “Totalmente, veo que mis chicas se sienten fuertes, incluso sorprendidas ellas mismas con sus logros y cada día trazándote metas nuevas relacionadas al crossfit. ¡De esto se trata!”.
Ese proceso convierte a las entrenadoras en referentes, aunque no siempre se busque de forma consciente. “Si, como entrenadora que además soy madre y atleta, de manera indirecta me gusta que vean en mí algo que pueden alcanzar y que no está lejos, que aunque también tenga que hacer malabares con el tiempo y mi propia energía priorizo mi hora de entrenamiento para mantenerme sana y sentirme bien conmigo misma ante todo”.
“El crossfit es para cada uno de nosotros”
Si ella puede, otras mujeres también. “El crossfit es para cada uno de nosotros. Encontrar a ese entrenador que te motive diariamente a conseguir tu mejor versión, sé paciente con tu proceso y confía en que la fuerza te dará capacidad para una vida sana y activa.” En un contexto en el que el cuerpo femenino sigue siendo juzgado, la fuerza se convierte, cada vez más, en una forma de libertad.


