El consejo de administración de Renfe, presidido por Álvaro Fernández Heredia, ha decidido marcar la hoja de ruta de la operadora ferroviaria a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Lo ha hecho con dos contratos estratégicos que extenderán sus compromisos más allá de la actual legislatura: la adjudicación de 1.218 millones de euros a Siemens para renovar la flota de alta velocidad con entregas a partir de 2030 y el relanzamiento de la licitación de autobuses para cubrir las interrupciones del servicio ferroviario. Cabe recordar que, durante el primer semestre de este año, el AVE sumó casi 120 días con, al menos, un tramo sustituido por carretera. Esta práctica se identifica con el aviso: “este tren circula por carretera”.
Se trata, además, de dos contratos que han estado rodeados de controversia. En el caso de los nuevos AVE, el 29 de septiembre, la Comisión de Transportes del Congreso aprobó una proposición no de ley del PP que reclamaba modificar las condiciones de la licitación e incluso convocar un nuevo concurso. Por su parte, el primer concurso de autobuses tuvo que ser reformulado después de que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) cuestionara aspectos del pliego inicial, entre ellos la concentración del servicio en un único lote nacional, los requisitos de solvencia y la duración de los contratos.
Condicionados a la próxima legislatura
El Consejo de Administración de renfe ha aprobado hoy la adjudicación de 30 trenes más la opción de 10 adicionales a favor del nuevo Siemens Velaro Novo. Un tren innovador con la solvencia de la serie Velaro que actualmente opera en renfe (103).
— 🚉Álvaro F Heredia🚅🚈🚂 (@Transxte) October 27, 2026
Más allá de la controversia, ambas decisiones tendrán consecuencias a largo plazo. Los primeros trenes de Siemens no llegarán hasta 2030 y el suministro completo se extenderá durante más de cinco años. Por su parte, los contratos de autobuses tendrán una duración de ocho años para los servicios programados y de cuatro para las interrupciones imprevistas. De esta forma, las decisiones adoptadas por el actual consejo de administración de Renfe condicionarán la gestión de la operadora durante la próxima legislatura y, en el caso de los autobuses, incluso más allá.
Siemens, un modelo sin experiencia comercial
En el caso de la renovación de la flota de alta velocidad, el objetivo del nuevo contrato es sustituir los trenes de la serie 100 de Alstom, que acumulan más de treinta años de antigüedad. Con ellos se estrenó la alta velocidad española en 1992 y todavía siguen circulando. El pasado 12 de octubre, uno de ellos sufrió un incendio en su cabeza motriz trasera, lo que ocasionó incidencias en la circulación de la línea Madrid-Barcelona. El contrato aprobado ayer, 27 de octubre, asciende a 1.218 millones de euros por un total de 30 trenes, incluido su mantenimiento, aunque contempla la posibilidad de ampliarlo con otras diez unidades. El presupuesto máximo de la licitación, incluida esta opción, se fijó en 1.777 millones de euros.
Renfe ha optado por Siemens, un fabricante que no es nuevo para la operadora, que ya cuenta con 26 trenes de la serie 103, conocida como Siemens Velaro E, que comenzaron a prestar servicio comercial en 2007. Sin embargo, el modelo Velaro Novo adjudicado, diseñado para circular a una velocidad máxima de 350 kilómetros por hora, presenta una particularidad: todavía no se ha estrenado comercialmente, aunque Siemens comenzó a realizar pruebas con esta tecnología en abril de 2018.

Los primeros trenes llegarán en 2030
Uno de los aspectos más relevantes para Renfe en esta adjudicación ha sido el calendario de entregas. De hecho, las exigencias de Renfe limitaron la competencia a dos fabricantes: Siemens y Hitachi. Esta última competía con una propuesta vinculada a la familia ETR 1000, conocida como Frecciarossa 1000, que comenzó a circular en Italia en 2015. En España, Iryo, que compite con el AVE, utiliza trenes de esta familia desde su entrada en el mercado español de la alta velocidad en 2022. Alstom decidió no concurrir al concurso al considerar demasiado exigentes los plazos de entrega y los requisitos técnicos, mientras que Talgo quedó fuera tras no presentar su oferta a tiempo. Por su parte, CAF no disponía de un modelo capaz de cumplir las condiciones de velocidad exigidas.
Siemens deberá suministrar las primeras cinco unidades en un plazo de 40 meses desde la formalización del contrato. De firmarse antes de que termine 2026, los primeros trenes llegarían en 2030. El plazo máximo para completar el suministro de las 30 unidades será de 62 meses. El cumplimiento de estos plazos resulta especialmente importante para Renfe, después de los retrasos registrados con los trenes Avril de Talgo, cuya entrada en servicio comercial se produjo en mayo de 2024, varios años después de lo inicialmente previsto.
Renfe relanza el contrato de autobuses
La otra gran decisión del consejo afecta al transporte alternativo por carretera, ya que Renfe ha decidido relanzar la licitación de autobuses para cubrir las interrupciones del servicio tanto por otras programadas como por incidencias imprevistas. Para sortear las reticencias del TACRC el nuevo concurso sustituye lo que inicialmente iba a ser único lote nacional por 14 lotes para facilitar la participación de las empresas de menor tamaño.
Relanzamos la sociedad participada para la gestión integrada de los servicios sustitutorios de autobús derivados de obras o incidencias en el servicio ferroviario. Esta iniciativa supondrá un ahorro superior a los 100 M€
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Dos de ellos se destinarán a cubrir los cortes ferroviarios previstos con antelación, principalmente por obras. Para gestionar estos servicios, Renfe contempla la creación de sociedades mixtas en las que la operadora pública tendrá el 49% del capital y el socio privado adjudicatario, el 51%. Cada lote prevé la adquisición de entre 25 y 50 autobuses, por lo que la flota conjunta contará con un mínimo de 50 vehículos, que deberán incorporarse en un plazo máximo de un año. El concurso también permite constituir una única sociedad si un mismo adjudicatario se hace con ambos lotes.
Los otros doce lotes estarán destinados a cubrir las interrupciones imprevistas del servicio ferroviario, como averías, incidencias en las vías o fenómenos meteorológicos. En este caso, los servicios serán prestados directamente por las empresas adjudicatarias, que deberán poder movilizar en una hora al menos el 50% de los autobuses mínimos exigidos en cada lote.
Renfe deja así encaminadas dos decisiones estratégicas que marcarán su actividad durante los próximos años, aunque la adjudicación del nuevo modelo de transporte por carretera quedará pendiente para después de las elecciones.

