El teletrabajo se ha convertido en el gran aliado de muchas personas. No obstante, los residentes en España que teletrabajan para empresas extranjeras ya no gozan de la ambivalencia de hace unos años. Ahora, es imperativo cumplir con las obligaciones fiscales de Hacienda para evitar multas y sanciones severas.
A continuación, te ofrecemos una guía con todo lo que necesitas saber para cumplir con la legislación fiscal del país y poder seguir trabajando para un negocio extranjero sin quebraderos de cabeza.
Darse de alta como autónomo/a, paso obligatorio

La normativa legal es tajante respecto a quienes son empleados por una empresa sin sede física en España.
Los residentes en territorio español durante más de 183 días al año, también son residentes fiscales y su actividad laboral debe ser regularizada.
Si la empresa no quiere registrarse en la Seguridad Social, ni existe convenio entre países, entonces sus trabajadores en España deberán darse de alta como autónomos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Es decir, que se debe cumplimentar tanto el alta en el Censo de Empresarios (modelo 036 o 037) y en el RETA.
En el caso de los nómadas digitales, existe la posibilidad de acogerse al Régimen Especial para Trabajadores Desplazados (conocido como Ley Beckham).
Para ello, es importante cumplir con el requisito de no haber residido en España en los últimos 5 años, entre otros. La tributación es de tipo fijo del 24% hasta los 600.000 euros anuales, en esas situaciones.
No cumplir con estas exigencias de la Seguridad Socia pueden acabar en multas y sanciones por no declarar el IVA (si aplica), el IRPF trimestral o no haber abonado cuotas cuando correspondía (con recargos de hasta el 20%).
IRPF y cómo esquivar la doble tributación por hacer teletrabajo para empresas extranjeras

Quienes tienen la nacionalidad española, residen en el país y realizan teletrabajo para empresas extranjeras, se enfrentan a una situación compleja.
Es obligatorio tributar en España por tu renta en todo el mundo, independientemente de dónde provenga el beneficio. Estos ingresos se suman a la base imponible general, y tributan siguiendo los tramos progresivos de IRPF.
Hoy en día, la Agencia Tributaria sigue muy de cerca las plataformas de pago digitales y las cuentas en el extranjero. Es fácil encontrar discrepancias entre lo declarado y los gastos.
Además, existe el miedo a tributar dos veces, una en el país de origen de la empresa y otra, en España. Para este tipo de casos, existen los Convenios de Imposición.
Nuestro sistema fiscal cuenta con la deducción por doble imposición internacional. Esta desgravación permite restar la cantidad de la cuota a pagar en España si el país de origen retiene una parte del salario, hasta ciertos límites.
Asimismo, es importante solicitar el certificado de residencia fiscal a la Agencia Tributaria para poder enviarlo a la empresa extranjera. De este modo, esta no te aplicará ciertas retenciones en su país.
En definitiva, la transparencia con la Agencia Tributaria tanto por parte de la empresa extranjera como del trabajador es vital. Evita los impuestos innecesarios y optimiza tu carga fiscal cuanto antes.
