El lunes 19 de enero de 2026, una jornada caótica en los desplazamientos a Málaga, fuimos testigos de cómo muchas compañías usan precios dinámicos basados en demanda en tiempo real. Es decir, el algoritmo detecta picos de búsqueda y reserva y sube tarifas sin preguntarse por qué. La reacción institucional y la regulación de los precios abusivos llegaron tarde, cuando el escándalo había estallado y el sistema ya había hecho su agosto.
La indignación de los viajeros estaba plenamente justificada. Hace una semana, los precios típicos de un billete de avión de Madrid a Málaga rondaban cifras bastante bajas si se buscaban con algo de antelación. Unos 30 o 40 euros en aerolíneas como Air Europa o Iberia. Algunas plataformas ofrecían este mismo trayecto por 28 euros. Tras el accidente ferroviario en Adamuz y la cancelación de los trenes entre Madrid y Andalucía, los vuelos se volvieron mucho más caros debido a la alta demanda y la menor oferta disponible sin trenes.

Baile de cifras
El descarrilamiento obligó a suspender de inmediato el servicio de tren de alta velocidad entre Madrid y Málaga, ni con Renfe ni con otros operadores como Iryo u Ouigo. Los viajeros con billetes para ese día vieron cancelados o modificados sus trayectos sin coste adicional y se habilitaron cambios y anulaciones gratuitas.
Ese mismo día se activó un plan alternativo con trenes más autobuses (por carretera entre Córdoba y Villanueva de Córdoba), con billetes de precio fijo aproximado de 40 euros. Debido al corte ferroviario, aumentó la demanda de vuelos y se dispararon los precios. Los más baratos estaban en torno a 135 euros y 147 euros por trayecto, frente a los 30 o 40 habituales.
En algunos buscadores y plataformas los billetes subieron hasta 350 euros o más por billete. Algunos superaron los 500 e incluso los 1.000 euros. Tras el revuelo, Iberia anunció un límite de tarifas, fijando el máximo por trayecto en torno a los 99 y 150 euros.
Durante estas jornadas de caos, una de las alternativas ha sido el autobús, pero los viajeros se encontraron que, a pesar del refuerzo de flotas, los precios habían subido hasta 100 euros, según han contado algunos viajeros. Otro tanto ocurrió con el alquiler de coches, con cifras que oscilaron entre 500 y 1.400 euros por un utilitario. Otros servicios, como el taxi o el VTC, también respondieron a la mayor demanda con tarifas en torno a los 500 euros.
Cómo viajar en este momento
De momento, sigue suspendida la alta velocidad ferroviaria entre Málaga y Madrid o entre Málaga y otras ciudades andaluzas. Según la información oficial, no se restablecerá el servicio normal al menos hasta finales de esta semana o principios de febrero (alrededor del 2 de febrero de 2026). Renfe y Adif siguen ofreciendo como alternativa combinar trenes en los tramos operativos y autobuses para sortear la zona del accidente con una tarifa única de 40 euros de Madrid a Málaga. El viaje será más largo que un AVE, lógicamente.
Después de una jornada de confusión, Iberia ha cumplido con el anuncio del martes de fijar un precio máximo por trayecto de 99 euros en clase turista para algunos vuelos entre Madrid y Málaga, 150 euros menos que el lunes. Además, ha programado un vuelo diario más en cada sentido entre Madrid y Sevilla hasta el domingo y otro más en Madrid y Málaga hasta el viernes. Ofrece un 57% más de asientos, hasta un total de 17.340 plazas. El tope de precios se mantendrá como mínimo hasta el lunes 2 de febrero. En clase turista, hemos podido reservar un vuelo por 83 euros. De haber escogido Business Class, 153 euros.

La opción del coche nos saldría por 56,1 euros. No hay peajes obligatorios por la ruta principal (A-4, A-45), que es una autovía gratuita, por lo que no habría que añadir el coste de peajes. En medio de esta situación compleja, muchos viajeros están usando plataformas de coche compartido dado el caos actual. Suele costar entre 25 y 55 euros por persona, dependiendo del conductor y el horario. Alquilar coche por 24 horas podría costar de 380 a 1.000 euros según empresa y fianza.

El servicio de taxi y VTC sigue disparado. Según el vehículo, desde 417,93 euros hasta 499,58 nos piden en Uber.

Si valoramos la alternativa del taxi, este simulador pide 535 euros.

Entre 46 y 71 euros es la cantidad que desembolsamos por el mismo viaje en autobús. Con salidas regulares reforzadas para absorber la demanda extra, se ha convertido en una de las alternativas más disponibles tras la suspensión ferroviaria para movernos de Madrid a Málaga y a un precio asequible.

Aunque sus tarifas también subieron en las primeras horas después del descarrilamiento en Adamuz, el impacto de la ley de la oferta y la demanda extrema ha sido menor. El trayecto es largo, unas seis o siete horas, pero es una opción realista mientras el tren no esté operativo.


