En un ecosistema empresarial todavía marcado por desigualdades estructurales, la historia de Vineeta Singh, cofundadora y directora ejecutiva de SUGAR Cosmetics, ofrece una mirada lúcida sobre los retos y las posibilidades del emprendimiento femenino. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, su trayectoria ilustra cómo la perseverancia y la construcción de equipos sólidos transforman los obstáculos en oportunidades.
La industria global de la belleza y el cuidado personal es uno de los sectores más competitivos del mundo, dominado históricamente por grandes multinacionales con recursos prácticamente ilimitados. En ese contexto, levantar una marca desde cero exige una capacidad extraordinaria para resistir la presión financiera y estratégica.
Durante los primeros años de SUGAR Cosmetics, la financiación fue un camino cuesta arriba. “Recibimos cientos de rechazos”, ha señalado en diversas ocasiones. Según explica, “la percepción de que las empresas lideradas por mujeres, y orientadas principalmente a consumidoras, no constituyen apuestas atractivas para los inversores”.

Ante ese escenario, la estrategia de Singh fue adaptarse a las expectativas creando su vínculo con el consumidor. Apostó por una construcción de marca basada en la autenticidad y la cercanía, utilizando las redes sociales como canal principal para interactuar y evolucionar. Al mismo tiempo, centró la propuesta de valor en productos de alta calidad, diseñados para cada tono de piel y condiciones climáticas que habían sido ignorados por las grandes marcas internacionales.
Otro obstáculo relevante fue la expansión hacia el comercio físico. En un momento en que muchas marcas digitales apostaban exclusivamente por el canal online, SUGAR Cosmetics decidió avanzar hacia el retail tradicional. Sin embargo, abrirse paso en ese entorno implicaba negociar con distribuidores, asegurar presencia en tiendas y competir por visibilidad en espacios dominados por actores consolidados. Lejos de abandonar el intento, la compañía perseveró hasta lograr que hoy el 60 % de su negocio provenga del canal offline. Esta evolución subraya que la omnicanalidad es una necesidad estratégica para escalar.

Pero si hay un aspecto que añade complejidad a la historia de Singh es la dimensión personal. La empresaria se convirtió en madre prácticamente al mismo tiempo que lanzaba su compañía. Su primer hijo nació apenas dos meses antes que SUGAR Cosmetics. La coincidencia temporal convirtió el equilibrio entre vida profesional y personal en un desafío particularmente exigente.
En este ámbito, Singh rompe con la narrativa tradicional de la “superwoman” que todo lo puede sin ayuda. Su discurso implica la importancia de pedir apoyo, no como una debilidad, sino como una necesidad de sostener proyectos ambiciosos. En su caso, el respaldo de su pareja fue determinante para compartir responsabilidades y evitar que la carga recayera exclusivamente sobre ella. “No hay que intentar ser heroínas invisibles a costa de nuestros sueños”, ha defendido.
La experiencia de SUGAR Cosmetics también ofrece pistas sobre cómo las organizaciones pueden contribuir a revertir esta situación. Con una plantilla compuesta en un 70 % por mujeres, la empresa ha construido un entorno en el que la reincorporación tras la baja por maternidad es una práctica habitual. La existencia de referentes internos, otras mujeres que han transitado el mismo camino, desempeña un papel fundamental. “Solo puedes aspirar a lo que ves”, resume Singh.

Más allá de la cuestión de género, uno de los aprendizajes centrales en la expansión de la marca ha sido la importancia de la adaptabilidad. En un mercado caracterizado por cambios constantes en tendencias, la capacidad de escuchar y reaccionar con rapidez se convierte en una ventaja competitiva decisiva. Singh insiste en que el verdadero indicador de éxito es la respuesta del consumidor. Esa “verdad última”, como la describe, es la que guía la innovación y la evolución del producto.
En paralelo, la construcción de un equipo alineado con la visión de la empresa emerge como otro pilar esencial. En el caso de SUGAR Cosmetics, la diversidad, especialmente en términos de género, ha contribuido a enriquecer la toma de decisiones y a fortalecer la conexión con su base de clientes.
El auge de nuevas marcas digitales, muchas de ellas lideradas por mujeres, está transformando el panorama del sector. Según Singh, este fenómeno responde en gran medida a un cambio en la narrativa: durante décadas, las decisiones sobre productos dirigidos a mujeres se tomaban en espacios dominados por hombres. Hoy, el crecimiento de plataformas digitales y redes sociales permite construir marcas más auténticas.
En este sentido, las emprendedoras aportan una perspectiva diferencial, en categorías donde ellas mismas son las principales consumidoras. La autenticidad, en un entorno saturado de mensajes publicitarios, se convierte en un activo estratégico.

Otro de los factores que está redefiniendo la industria es el avance del comercio electrónico y, más recientemente, del llamado “quick commerce”. Plataformas de entrega rápida están modificando las expectativas de los consumidores, que demandan inmediatez sin renunciar a la calidad. SUGAR Cosmetics ha sido una de las primeras marcas en adoptar este modelo, integrándolo dentro de su estrategia omnicanal.
En cuanto a la competencia, su enfoque evita dramatismos que considera una señal de un mercado saludable. La diferenciación, insiste, no se construye reaccionando a otros actores, sino profundizando en tres ejes: conocimiento del consumidor, innovación continua y diversidad interna.

Si algo caracteriza el recorrido de Vineeta Singh es la capacidad de transformar la incertidumbre en motor de crecimiento. Antes de consolidar SUGAR Cosmetics, atravesó varios fracasos empresariales. Lejos de verlos como errores a evitar, los interpreta como parte indispensable del aprendizaje. Sin embargo, reconoce que, de poder cambiar algo, habría confiado más en sí misma desde el principio. La autoconfianza, en su caso, fue una habilidad que se desarrolló con el tiempo.
En un momento en que el debate sobre el liderazgo femenino gana visibilidad, su historia ofrece una perspectiva pragmática. Desde el acceso al capital hasta la corresponsabilidad en el ámbito doméstico, pasando por culturas empresariales inclusivas, el camino hacia la igualdad real sigue requiriendo transformaciones profundas.
