Que llevemos toda la semana hablando y discutiendo sobre el principio de “prioridad nacional” es ya todo un éxito de Vox. Se ha dejado de hablar de las purgas internas del partido -por ahora- y los populares han regalado a Santiago Abascal un marco perfecto para ellos. Un lema sencillo, un eslogan, pero que cala. Cala en la calle. O al menos así lo creen en la sede de la calle Bambú. Nadie lee la letra pequeña de unos acuerdos de gobierno. Leen los titulares y Abascal se ha ganado el suyo esta semana: Vox impone la ‘prioridad nacional’ al PP.
El principio no es invención de Vox. El primero en difundirlo fue Jean-Marie Le Pen, padre de Marine Le Pen. Aparece en políticas de “national preference” en Francia y, después, con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su “America First”.
Se da a entender que la clave será la partida de nacimiento. Priorizar a nacionales en acceso a recursos. Pero no es así, no se puede discriminar por la nacionalidad. Va contra la Ley de Extranjería que recoge que “los extranjeros residentes en España tienen derecho a los servicios y a las prestaciones sociales en las mismas condiciones que los españoles”.
Así, el punto más controvertido de los acuerdos en Extremadura y Aragón ha encontrado detractores dentro del PP que, en privado, lamentan haber entrado en el “campo de juego” de Vox. “Les hemos comprado el lenguaje. Guardiola y Azcón han tenido que explicar que jamás incumplirán la ley. Cuando tenemos que verbalizar eso, algo hemos hecho mal”, argumentan en las filas populares.
Además, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha criticado ferozmente a Vox: “No vamos a negar la cobertura sanitaria a nadie, y no mientan, nadie deja atrás a ningún español. No es lo mismo llevar cuatro meses que quince años en Madrid. Exigimos años mínimos de empadronamiento”, recriminaba a la portavoz de Abascal en la Asamblea de Madrid.

Dirigentes del PP sospechan que la “prioridad nacional” es un “instrumento” que Vox va a utilizar para para marcar el paso de la legislatura y, quizá, utilizar esa “percha” como excusa si electoralmente les interesa romper los gobiernos en el futuro.
Los menores migrantes en manos de Vox
No sería la primera vez que se materializa una ruptura. Los primeros gobiernos de coalición entre PP y Vox se rompieron, en verano de 2024, tras el desencuentro por el reparto de los menores migrantes en las autonomías. Vox utilizó ese pretexto para salirse de los ejecutivos porque los números en sus encuestas eran preocupantes.
Se marcharon por los menores migrantes y, ahora, el PP ha dejado en manos de Vox la gestión de los mismos con la cesión de la cartera de Servicios Sociales. Dirigentes del PP se muestran muy preocupados por este punto: “Van a buscar el choque, van a buscar que los expulsemos de los gobiernos”, auguran en los territorios.
Además, al haberse insertado de nuevo en las estructuras territoriales, Vox podría empezar a sufrir el desgaste propio de la gestión. Por ello, los populares van asimilando que la convivencia no va a ser tranquila. “Va a ser insoportable, ellos tienen que buscar la polémica para destacar”, lamentan.

En este punto, faltan por ver los nombres que conformarán esos equipos de gobierno. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha metido el dedo en el ojo a Vox por, a su juicio, su falta de capacidad: “Vox no tiene equipos preparados para gobernar”, sentenció el barón popular.
Por su parte, el presidente aragonés, Jorge Azcón, en una entrevista en La Sexta, apuntaba a “la experiencia” como condición indispensable para gestionar las consejerías de su ejecutivo: “Los perfiles deben tener experiencia, es algo que hemos mirado”, aseguraba. Fuentes consultadas dejan en el aire que Alejandro Nolasco, hombre de Vox en Aragón, vaya a ser responsable de alguna de las consejerías.
Un año para las generales
Así, los nuevos gobiernos de coalición echan a andar con las elecciones generales en el horizonte. Se celebrarán -si el presidente del Gobierno agota la legislatura- aproximadamente dentro de un año. En Vox deben hacer malabares para no desgastarse dentro de los ejecutivos y, a la vez, poder vender a su público logros de gestión.
En los últimos días, Abascal ha llegado a decir que tiene mejor relación con la presidenta extremeña, María Guardiola, que con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Con Guardiola, la candidata de la que llegaron a pedir su “cabeza” en campaña electoral. Este tipo de afirmaciones dan ejemplo de la diana que ha elegido Vox de aquí a la generales. El enfrentamiento contra la dirección nacional del PP va a ser la su hoja de ruta. Sólo Abascal sabe si pretende formar parte de un hipotético Gobierno con Feijóo o preferirá esperar a 2031.
