La inflación vuelve a coger velocidad en Europa en plena tensión geopolítica y reabre una cuestión central para el ahorro. ¿Se puede proteger el dinero sin asumir más riesgo?
En marzo, los precios subieron hasta el 2,6% en la eurozona, siete décimas más que el mes anterior, mientras que en España el avance fue aún mayor, hasta el 3,4%, impulsado en gran medida por el encarecimiento de la energía tras el inicio del conflicto en Oriente Medio.
Esta escalada, alimentada por el alza del petróleo y del gas, ha devuelto la inflación por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE) y ha alterado en pocas semanas el marco en el que se movían los productos más conservadores.
Tras meses en los que apenas ofrecían rentabilidad, las Letras, los depósitos y las cuentas remuneradas han vuelto a ganar atractivo. El margen, en cualquier caso, sigue siendo limitado para dinero “sin riesgo”. Ninguno de estos productos logra batir en realidad a la inflación, pero al menos vuelven a permitir una cierta defensa del capital.
Las cuentas remuneradas suben su rentabilidad
Su principal ventaja sigue siendo la liquidez. Permiten mantener el dinero disponible en cualquier momento y, al mismo tiempo, obtener una rentabilidad que hace solo unos meses parecía impensable en productos tan básicos. Tras años prácticamente a cero, algunas de las ofertas más competitivas del mercado ya se sitúan en el entorno del 2%–2,5% TAE, con casos que incluso superan ligeramente ese nivel en determinadas condiciones.
Entre las propuestas más competitivas figura la de Scalable Capital, que remunera la liquidez al 2,53% TAE. Openbank ofrece en torno al 2,02% TAE el primer año para nuevos clientes, mientras que Bankinter ha elevado la remuneración de su Cuenta Digital hasta el 2%. Trade Republic también se sitúa en el entorno del 2,02%.
Aun así, el avance de las cuentas remuneradas tiene un límite claro. Su rentabilidad ha mejorado, pero sigue por debajo de la que ya ofrecen los depósitos más competitivos y apenas basta para acercarse a la inflación. Algunas entidades, de hecho, han optado por competir menos por precio y más por condiciones o incentivos adicionales. Es el caso de Unicaja, que ha rebajado la rentabilidad de su Requetecuenta hasta el 1,25%, aunque ha suavizado requisitos y reforzado otros atractivos comerciales.
Los depósitos reaccionan con más fuerza
Los depósitos a plazo son los que más rápido han reflejado el cambio de escenario. La expectativa de nuevas subidas de tipos ha llevado a las entidades a ajustar sus ofertas en pocas semanas, elevando las rentabilidades hasta niveles que no se veían desde hace meses.
Las propuestas más competitivas se sitúan ya entre el 2,6% y el 2,75% TAE en plazos de uno a tres años. Banco Finantia ofrece hasta un 2,75% TAE a 36 meses, mientras que EBN Banco alcanza el 2,65% en plazos largos. A este movimiento se suman nuevas ofertas en el mercado europeo, donde entidades como Renault Bank sitúan sus depósitos en torno al 2,83% a tres años o Novum Bank en el 2,8% a 12 meses.
El salto más visible se produce en productos concretos a corto plazo o con condiciones específicas. Algunas entidades pueden acercarse al 3% TAE en ofertas puntuales, como Deutsche Bank, mientras que otras como ING se mantienen en niveles más moderados, en torno al 1,7%–2,15%, con promociones específicas que pueden alcanzar el 3% a muy corto plazo.
Las Letras del Tesoro vuelven a otro ritmo
En las últimas subastas, las rentabilidades han repuntado de forma progresiva, en línea con las nuevas expectativas sobre los tipos de interés. Las Letras a tres meses se sitúan en torno al 2,11%, mientras que las de nueve meses alcanzan aproximadamente el 2,46%, niveles que no se veían desde hace cerca de un año.
A partir de aquí, la evolución dependerá en gran medida del rumbo que terminen tomando los tipos de interés. Si el BCE acaba endureciendo de nuevo su política monetaria o mantiene los tipos altos durante más tiempo, las Letras podrían seguir ganando algo de atractivo en los próximos meses. Pero si el mercado ya ha descontado buena parte de ese escenario, el recorrido adicional puede ser más limitado.
Los fondos monetarios replican el cambio, pero no destacan
Los fondos monetarios, centrados en deuda a muy corto plazo, están trasladando este mismo cambio de tendencia. Sus rentabilidades se mueven actualmente en el entorno del 2%–2,5%, en función de la composición de la cartera y de la rapidez con la que incorporan las nuevas emisiones a tipos más elevados.
A diferencia de las Letras o los depósitos, estos productos ofrecen diversificación y gestión profesional, lo que permite adaptarse con mayor agilidad a un entorno en el que los tipos están cambiando. Sin embargo, esa flexibilidad no se traduce, por ahora, en una rentabilidad significativamente superior.
